Fue prologada por el periodista Juan Pablo Barrientos.
Gonzalo Osorio Toro es un cuyabro que, con el amor que le tiene a su departamento, ha contribuido a su desarrollo a través de las líneas. La primaria la hizo en la escuela coronel Álvaro Saldaña Guarnizo, su bachiller académico en el colegio Rufino José Cuervo, y tiempo después, se graduó de la Universidad del Quindío como Licenciado en Lingüística y Literatura, contando al día con una especialización en Gerencia de Instituciones Educativas de la Universidad del Tolima, atribuyéndole al gusto por el arte, un diplomado en dirección de Cine, realizado en la Escuela Nacional de Cine de Bogotá.
Así mismo y gracias a sus estudios, se ha desempeñado como profesor de teatro en el Rufino José Cuervo, en el Camilo Torres de Córdoba; además, fue profesor de lengua castellana desde 1985 hasta 2012 en Planadas y Coyaima en el departamento del Tolima.
Dentro de las actividades artísticas desarrolladas, ha logrado los primeros puestos en el concurso de poesía y cuento en el Rufino José Cuervo, concurso departamental de teatro, festival surtolimense de teatro en Chaparral, concurso departamental de cuento Suteq 2003 y 2004, y concurso de cuento del Triángulo del Café Suteq 2010.
Otros de sus libros publicados son ‘Nunca el olvido’, en el año 2008; ‘Al duendecillo bailador tampoco le gustan las corridas de toros’, y ‘Al duendecillo bailador tampoco le gustan los circos con animales’, estos últimos cuentos infantiles.
Su más reciente novela, titulada ‘Un santo en el infierno’, prologada por el periodista Juan Pablo Barrientos, es una mezcla de realidad y ficción sobre sucesos que se vienen presentando desde el liderazgo de Juan Pablo II en la iglesia católica.
¿Cuál fue la inspiración para esta novela?
Siempre he pensado que la iglesia como rectora moral de un sector muy grande la población está llamada a dar ejemplo, gran parte de la población está llamada a dar ejemplo y los casos de pederastia en la iglesia son inconcebibles, no tanto por la iglesia, sino por los niños abusados, yo me pongo en los zapatos de estos niños abusados y es increíble que esto suceda y que se dé bajo la protección de las altas jerarquías. Para escribir esta novela quise profundizar un poco, partiendo de una columna que escribí, pero esta vez quise hacerlo de una forma más detallada, gracias a mi práctica como columnista.
¿Qué puede contarnos sobre ella?
La novela es una mezcla de ficción y realidad, parte de una señora “Mami”, que es madre de un sacerdote desaparecido que tiene un nombre desconocido, pero en realidad esto sucedió en la Comuna 13 de Medellín. Ella trató de denunciar en la realidad este suceso ante Juan Pablo II en su visita a Medellín, pero nunca se le prestó atención. Es así como el mismo día que se santifica a Juan Pablo, un proceso con el cual Francisco no estaba de acuerdo, pero ya se había iniciado en la época de Benedicto XVI; ese mismo día sucede algo en la finca de “Mami” mientras hacía las arepas, el sartén se le pega a la mano y en el fondo del sartén aparece la imagen en llamas de Juan pablo II, y al mismo tiempo sucede en otra ciudad del mundo, donde el silencio del papa fue cómplice de muchos hechos de pederastia en diferentes lugares del mundo, donde se aparece así mismo su imagen triste y en llamas. La noticia llega al Vaticano y el papa trata de solucionar el problema, viaja a los infiernos, baja a Quimbaya a hablar con Néstor Damián Rozo y el dilema para la iglesia es que el pecado no es santificable, pero está santificado.
¿Cómo fue el proceso para la realización?
En cuanto al proceso, contribuyeron unos lectores muy rigurosos, el médico Carlos Ernesto Rozo, un amigo poeta de Medellín y un sacerdote jesuita que es amigo y me ha pedido que guarde su nombre en el anonimato. Ellos han sido lectores muy rigurosos, ha habido muchas sugerencias, una reescritura y fue por sugerencia de ellos que la publiqué, es así como me contacto con un corrector de estilo pensionado del Diario del Occidente y esos fueron los arreglos finales a esta novela.
¿Piensa seguir escribiendo?
Uno no deja de escribir, siempre está uno produciendo y produciendo. Tengo un guion de una comedia que se convierte en una parodia de ‘Los pecados de Inés de Hinojosa’, titulada por mí como ‘Los pecados de Inés, la piojosa’, está inédito, pero sí estoy pensando y documentándome para una nueva novela en el caso de la Papisa Juana, o también sobre la vida de los Borgia. Esto es como una adicción y uno no deja de producir, de escribir y de soñar, tenemos todavía la capacidad de soñar, el placer de escribir y la posibilidad de crear mundos posibles.
