La historia del odontólogo de la secretaría de Salud, que le ha visto los ´dientes´ a la pandemia.
Una mujer salió de su casa llorando y estaba tan temerosa que su cuerpo lo manifestaba temblando. Se le veía alarmada por todo lo que había escuchado en las noticias sobre la cantidad de muertos que había dejado la pandemia y, aparte de eso, una familiar había fallecido por el coronavirus.
Por esos motivos no se quería dejar tomar las pruebas para determinar si estaba contagiada. Sin embargo, una vez que Diego Alejandro Giraldo Arango conversó con ella, logró tranquilizarla para que le permitiera hacer el procedimiento. Al final, a la señora le brilló una sonrisa y no paró de hablar, hablar y hablar. A Giraldo Arango y a su asistente no les quedó más opción que escucharla con cariño, aunque tenían que tomar más pruebas en otras viviendas
Esa fue una de las muchas experiencias que tuvo que presenciar Giraldo Arango mientras cumplía con su deber social de tomar las muestras de la Covid-19 en las casas de los pacientes sospechosos de estar contagiados.
“Hay otras personas que son muy fuertes y quieren que les tomemos las pruebas, pero así tengan temor o no, todos se las han dejado tomar porque saben que lo necesitan. Tienen que saber si son positivos para cuidar a su familia”.
Reveló que durante la pandemia hizo, al menos, unas 10 visitas domiciliarias a gente de todas las condiciones, desde niños, adolescentes, jóvenes, veteranos y, con más recurrencia, en adultos mayores, quienes siempre han sido los más vulnerables por las comorbilidades que han acumulado a lo largo de su existencia.
Él es un joven odontólogo quindiano que trabaja como contratista de la secretaría de Salud de Armenia y aunque no es común que una persona de su profesión haga tales pruebas, él quiso asumir esa tarea para tener un contacto más directo con la población, que le permitiera aprovechar la actual coyuntura, para ayudarle más a la gente.
Asegura que esa cercanía le ha permitido tener un aprendizaje permanente, tanto de la evolución de la pandemia, como del comportamiento de las personas a las que les ha tomado las muestras.
El antes, durante y después
Explicó que su trabajo empieza después de que los pacientes, al sentir los posibles síntomas del coronavirus, se reportan en alguna de las 5 líneas telefónicas dispuestas para tal fin en Armenia. El simple hecho de cumplir con esa labor misional representa para él y para todos los profesionales de la salud que cumplen esas mismas tareas, un peligro de contagio. Por tal motivo, ponerse los elementos de protección limpios en la vivienda del paciente, antes de tomarle las muestras, es la mejor manera de cuidar su vida y la de sus seres queridos. “A nosotros nos dotan con una bata antifluidos, contamos con doble tapabocas, un N95 y uno quirúrgico, una careta, un gorro desechable, polainas, que son las que envuelven los zapatos, y siempre usamos los guantes dobles”.
“Todos los pacientes estaban sintomáticos y nos recibían de buena manera, acataban todas las órdenes que les dábamos, de estar bien, tranquilos y sentados con la cabeza derecha”. El joven profesional de la salud dental explicó que el procedimiento para tomar las muestras es bastante incómodo, aunque no doloroso, porque les deben introducir a los sospechosos un hisopo delgado hasta el fondo de las vías nasales y allí lo giran 10 veces para garantizar la absorción del material mucoso, antes solo se hacían 4 rotaciones. “Uno les explica que van a sentir una sensación similar a cuando se les entra el agua por la nariz en una piscina”.
Un procedimiento similar se repite en la boca, pero con un hisopo más grueso. “Esa parte también es molesta para el paciente porque estamos en contacto con las amígdalas y con toda la cavidad oral por donde hacemos un buen barrido”. Esa es la parte más peligrosa para quienes toman las pruebas, porque de allí sale la saliva que los puede infectar, por ejemplo, en un estornudo, que resulta sorpresivo e inevitable. De ahí la importancia de llevar bien puesta la careta para evitar que esos fluidos les ingresen por la boca o por la nariz.
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El odontólogo explicó que, a pesar de eso, por precaución le regala unos paños a la persona examinada para que estornude allí si siente deseos, pero es complejo porque es un reflejo que llega en cuestión de segundos, como les ha pasado a sus pacientes en diversas ocasiones mientras él cumplía con su deber. “Al notar que había poca gente para las pruebas, pedí que me la hicieran a mí, porque uno nunca sabe, pero gracias a Dios resultó negativa”.
“Si el paciente está asintomático debemos tomar una prueba PCR, que se ejecuta tanto por la nariz, como por la boca y es la más adecuada. La de antígenos se hace solo por la nariz y en caso de que la persona, sin síntomas, tenga sospecha de estar infectada por haber tenido contacto con un caso positivo”, explicó Giraldo Arango. Las muestras tomadas se depositan en un tubo al que le denominan medio de transporte.
“El pedazo restante del hisopo, porque es muy grande, se corta con tijeras y se tapa el tubo, este debe llevar adherido un rótulo que tiene los datos personales del examinado para evitar posibles confusiones en los resultados”.
Añadió que quienes hacen este procedimiento deben portar una bolsa roja para depositar allí todos los materiales desechables usados que puedan terminar contaminados por el contacto con el paciente: los restos de los hisopos, la bata, el gorro y las polainas. Máximo 2 días puede tardar la entrega de los resultados.
Para él es muy importante que las personas se sientan bien durante la toma de muestras.
“Los ayudamos, independientemente de si el resultado es negativo o positivo. En este último caso, para que se aíslen y puedan cuidar de su familia. Me da satisfacción saber que estoy haciendo bien las cosas. He visto gente que vive en condiciones de mucha precariedad y eso me lleva a ser más agradecido con lo que tengo”, concluyó este odontólogo, mientras seguía apoyando la toma de muestras en el coliseo del barrio La Fachada.
Al hacerlo, a pesar del peligro que corre, evidencia que sus muestras no solo son del virus, también son de afecto por la comunidad.
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