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Una pareja que con su café aspira enamorar a la sociedad

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lunes, 25 marzo 2024

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Sueñan con que la juventud vuelva al campo, para que reconozca las oportunidades que hay, que los niños crezcan en estos ambientes y que desde muy pequeños aprendan a amarlo y valorarlo.

“El campo se convierte en la esencia de la vida al ser el productor de los alimentos y dador de oportunidades que inician con cada amanecer”.

 El próximo 21 de mayo César Enrique Tamayo Rueda y Maria Alejandra Vergara Gómez cumplirán dos años de casados, no obstante, su historia de amor existe desde hace mucho más tiempo. “Nos conocimos cuando yo tenía 8 años, es decir hace 22 años, estudiamos juntos en la escuelita rural de la vereda El Pensil en la cordillera de Calarcá, donde casualmente vivimos actualmente”.

Con raíces campesinas, de abuelos y padres campesinos, esos que lograron sacarlos adelante mediante la agricultura, brindándoles estudio como profesionales. Maria Alejandra es comunicadora social y periodista y, aunque su profesión no se relaciona con el campo, conserva un enorme amor por la ruralidad, el cual la llevó a estudiar y a titularse como técnica en Proyectos Agropecuarios del Sena. Por su parte, César Enrique es técnico en Logística del Sena, e igual que ella, nunca dejó de amar el campo, motivo por el cual decidió retornar a la finca de sus padres ubicada en la vereda El Pensil en Calarcá, donde actualmente viven juntos, haciendo del campo y sus pasiones, su mejor proyecto e historia de amor. “Mi esposo decidió hacerse cargo de la finca luego de que su padre falleciera, al casarnos, los dos tomamos la administración, finca en la cual trabajamos para convertir su producción a la agroecología. Pensamos que la finca debe contar con variedad, son cinco hectáreas que tenemos divididas en varios proyectos como ganadería, aves de postura, pollos de engorde y caficultura. Nuestro sueño es que las veredas vuelvan a poblarse como era hace años, porque lastimosamente el campo es longevo y solitario, y la finca debe verse como lo que es, una gran oportunidad para crecer como familias y para aportar al desarrollo de cada territorio”.

¿De dónde sale el nombre y cuánto llevan produciendo café, cómo es su proceso?

La finca El Jardín en la vereda El Pensil de Calarcá es propiedad de la familia de mi esposo, conocido como Los Tamayo, su padre siempre vivió enamorado del café y este fue el legado que dejó. La finca anteriormente era solo café, pero debido a la necesidad de generar producciones agrícolas y pecuarias variadas, una parte se transformó en ganadería. Podemos decir que desde siempre en este predio se ha cultivado café, pero mi esposo y yo decidimos incursionar en la producción de cafés especiales agroecológicos a partir del año pasado y en el mes de diciembre decidimos que el café fuera valorado por expertos, por esto, con el apoyo del Comité de Cafeteros se llevó a cabo el análisis y catación de una muestra, la cual arrojó un maravilloso resultado y que nos motivó mucho más para seguir mejorando nuestros cultivos. El nombre ‘Legado de Dama’ surge por el legado de amor hacia el campo que nuestros padres dejaron en nosotros, y se complementa con la palabra Dama que es en homenaje a mi suegra que falleció el año pasado y se llamaba Damary.

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¿Qué atributos tiene, qué clase de café producen y cuál es valor agregado?

La variedad que manejamos actualmente es Castillo, es agroecológico porque aprovechamos desechos como la cáscara de huevo, de frutas y verduras, además de la ceniza que resulta del uso del fogón de leña, y la misma cereza del café, lo que permite que el café tenga una fertilización natural. El café se produce a una altura de 1.800 metros sobre el nivel del mar. Los atributos que gratamente fueron encontrados en nuestro café son aroma y fragancia floral, sabor frutal, jengibre y azúcar morena y un sabor residual a madera fina. El valor agregado lo proporciona la riqueza de la misma tierra y la altura que permite tener un café con menor amenaza de broca que da paso a la producción agroecológica, pues no requiere fertilizantes o químicos en su proceso, esto permite resaltar sus propiedades en cuanto a sabor y aroma, destacándose como gratamente lo vimos en ExpoCafé Cordillera.

Además de café, ¿tienen algún otro tipo de cultivo al que le estén apostando?

El café está acompañado de ganadería, tenemos cuatro vaquitas, y hacemos la transformación de la leche en queso y yogurt, también de aves de postura, pollos de engorde y unos cuantos árboles frutales como naranjo, mandarina, limones y guayabas, además, un pequeño predio en plátano y yuca para el consumo de nosotros. Actualmente tenemos asociado el café con la ganadería, es una prueba que estamos realizando más o menos en una hectárea. Esto significa que los árboles de café están derramados en la parte de abajo más o menos a una altura de 1.50 y esto permite que las vacas hagan pastoreo en esta zona y de una vez sus desechos se convierten en un fertilizante natural, y nos está dando resultado. Es un sistema que estamos implementando para fortalecer la productividad diversa de la finca, apuntando siempre a la agroecología. Nuestro mercadeo se da entre nuestros mismos conocidos, familia y amigos, lo que permite la venta directa y la eliminación de la tercerización en la comercialización, que en muchas ocasiones genera pérdidas económicas para el campesino.

¿Qué cree que le facultó para poder ganar el segundo lugar de Expo Cordillera? 

Bueno, estamos seguros que Dios nos acompaña siempre en cada proyecto que decidimos emprender y el café Legado de Dama es muestra de ello. Mencioné que en diciembre enviamos a hacer la evaluación de perfil de nuestro café y para nuestra sorpresa es un café maravilloso, entonces nos hablaron de la primera edición de ExpoCafé Cordillera y nosotros reconociendo las bondades de nuestro territorio decidimos participar, fue la primera tostión de nuestro café y quedamos de segundos, ni siquiera esperábamos estar entre los 3 primeros porque eran 67 cafés en concurso y de gran calidad, pero al llegar a Buenavista en horas de la tarde fue muy emocionante cuando escuchamos decir que Legado de Dama era el segundo lugar. Allí, siguió brillando la esperanza y lo que teníamos como un proyecto inicial cobró más fuerza, el campo es nuestro motor, desde pequeños hemos tomado café tostado y molido de manera artesanal por nuestros padres, y ahora tenemos la gran misión de posicionar cada vez más el grano que nos representa y llena de orgullo, y esa es nuestra tarea ahora, y seguimos en este camino de aprendizaje, seguimos estudiando, mejorando para ofrecer una excelente taza de café.

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¿Qué expectativas tienen con el café y su producción, cómo lo visionan?

Uno de nuestros sueños es aprender cada día más y lograr que a través de nuestro café, las personas no solo conozcan el sabor de nuestra tierra calarqueña y quindiana, sino que en cada taza sientan las manos laboriosas del campesino, reconozcan el valor de todo el campesinado colombiano, que en este caso está representado por las manos de mi esposo que es quien cultiva, cuida, cosecha y beneficia el café. Hoy agradecemos a nuestros padres por enseñarnos que la vida en el campo es más hermosa. Queremos seguir creciendo y llevando nuestro café a las personas fuera y dentro del país. Y queremos también ser un apoyo para nuestros vecinos o los campesinos que quieran iniciar un proceso en la dignificación y valor del trabajo que realizan diariamente, queremos replicar lo que aprendemos, ellos saben mucho, pero el mundo cambia y queremos llevarles esos nuevos aprendizajes, aprender mutuamente.
 


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