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Había una vez un Edén Tropical, un río que cambia su curso y un mono aullador

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domingo, 11 junio 2023

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El Valle de Maravélez conjuga la biodiversidad del departamento volviéndose el lugar perfecto para realizar turismo de naturaleza.

En este pequeño corazón de Colombia las historias no terminan, a 23 minutos de Armenia, en el sur del departamento, el Edén Tropical del Quindío, La Tebaida, nos recibió con el cielo azul claro, un suave viento y 23 grados centígrados.  

El parque principal de La Tebaida, sin duda hace honor al municipio ‘tropical’, con murales en los que resaltan guaduas, heliconias, el willys, campesinos, el loro orejiamarillo, esculturas de iguanas, tortugas, ardillas, y los grandes árboles que se mueven al ritmo del viento mientras algunas hojas caen sobre los ancianos que matan el tiempo allí, en un lugar en el que el tiempo no avanza. 

A las 10:30 a. m., antes de continuar con el recorrido por el municipio más caluroso del Quindío, en una de las esquinas del parque, paramos a probar la famosa avena de La Tebaida y como no habíamos desayunado, acompañamos la avena con empanada y con la barriga llena, retomamos el recorrido por la carretera, ahora vacía, que conduce a Cali.  

Matices del verde  

Mientras recorríamos la vía a Cali, apostamos por cuántos verdes podríamos ver en el Valle de Maravélez, un lugar que desconocía y descubrí entre charlas con historiadores, guías turísticos, locales, visitantes y compañeros de la sala de redacción. En la mitad de la carretera nos desviamos por una trocha, llena de pantano y estiércol de las vacas, que nos observaban mientras comían el pasto del potrero.  

Desde lo más alto de la montaña podíamos ver el río, los cultivos de piña y caña, algunas fincas escondidas entre árboles y los diferentes verdes que conjugan el paisaje quindiano, me atrevo a decir que, ninguno ganó la apuesta, eran más verdes de los esperados.  

Había una vez 

Como cada rincón del Quindío, el Valle de Maravélez es un lugar misterioso del que se desprenden muchas historias, que menciona Segundo Henao en el relato “La Miscelánea”, como un destelló de luz que siguió, pero que no lo llevó a encontrar la laguna, “así poco a poco con relatos guaquería, se va construyendo la narrativa de la laguna, después aparecen otras versiones más fabulosas, como que en la laguna de Maravélez aparecían totumas de oro; todo eso se fue construyendo a partir de la guaquería y de los pensamientos de aventureros y colonos”, nos dice Roberto Restrepo, “la laguna de Maravélez es eso, una leyenda que no se pudo comprobar, porque se conoce es un valle, no una laguna”, añade.  

Lea: Camino del Quindío, bien de interés cultural

El río que cambia su curso 

Maravélez es una valle  andino que tiene un río que lo serpentea, el Río De La Vieja, compuesto por el Río Barragán y el Río Quindío que se unen en un sector de Maravélez, conocido como La Troja, “lo interesante del valle, es que el río se ha movido históricamente, como es una zona plana, dependiendo de los pulsos de inundación de los caudales, él hace cambios de cursos, en esos cambios de cursos va dejando unas herraduras que se denominan madres viejas”, nos cuenta Álvaro Botero Botero, director del programa de Licenciatura en Ciencias Naturales de la Universidad del Quindío.  

 El lugar en el que se conjuga la riqueza natural del Quindío  

Los muchos tonos de verde, los bosques que lo rodean, entre el Valle y el Quindío, los ríos y cañadas que se unen, los humedales que quedan cuando el río cambia su curso, no es la más sorprendente del imponente valle, a esta riqueza natural se une las especies que han hecho del mítico lugar su hábitat.  

En las “madres viejas” y el río se encuentra la tortuga pimpano, una especie que se ha visto afectada por la cacería; la quebrada La Jaramilla, otra de las que se unen al Río De La Vieja, también es casa de una especie endémica de pez, el ancistrus verricaucanos, “como es una zona plana y baja, tenemos aves migratorias que llegan del norte y del sur; aves acuáticas y aves asociadas a la matriz de uso de paisaje” explica Botero Botero. “Por los ríos Quindío, Barragán, De La Vieja, quebrada Cristales y La Jaramilla está la nutria del río”, destaca Álvaro.  

El consentido del valle  

En el bosque de Maravélez, que se expande desde la vereda La Argentina y conecta con la vía El Alambrado, tiene su hogar el mono aullador, “Se ha hecho un trabajo muy fuerte en conservación del mono aullador en el Valle de Maravélez. En el sector del bosque Maravélez, las familias han mantenido la zona restringida de cazadores. Los propietarios conservan bosques, ayudan a conectar, hay una dinámica muy interesante de conservación de estos bosques, por la figura del mono aullador”, afirma Álvaro.  

En cuanto al mono aullador, Álvaro nos dice que es la figura más representativa del valle, el que pone a dialogar a los habitantes de la zona, sobre estrategias de conservación del bosque “los miman, no les importa que se les metan a los predios y se les coman los bananos, son consentidos”, nos dice con un poco de risa Álvaro.  

Sobre las 2 p. m. con el fuerte sol que nos acompañó por el recorrido en el Edén Tropical del Quindío y por el descubrimiento del Valle de Maravélez y sin tener claro el número de verdes que se pueden ver en este lugar, nos despedimos de la montaña, de las vacas, del olor a bosque y regresamos a La Tebaida a buscar un lugar en el que rematar la visita con un buen almuerzo.   


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