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La expansión turística amenaza con borrar no solo el relicto boscoso El Barranquero, sino también la arquitectura, los saberes y la esencia de un pueblo.

En un intento por preservar la identidad salentina, como cuando los antiguos pobladores locales trabajaban el bahareque, la tierra, y el aire del municipio se respiraba diferente, Guillermo González Arias, sigue en defensa de lo que alguna vez fue un Salento rico en cultura y saberes. Él es el guardián del último relicto de bosque en el casco urbano del municipio llamado El Barranquero, que data de 1843, Guillermo es hijo de padres guardianes del bosque. Lo que aprendió desde pequeño, lo acompaña ahora en su adultez, defender la vida, la naturaleza, la montaña y el agua. Tanta es la conexión y el respeto por la naturaleza que su placenta está enterrada en el bosque que habita. Allí en el terreno, tiene su casa construida en bahareque, se trata de una bioconstrucción hecha de teja de barro y embutido de arcilla que ya cuenta con cien años de antigüedad.

De su identidad, conserva los saberes del  bahareque, hoy sigue siendo su actividad económica , así como el conocimiento en las plantas medicinales. 

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¿Se desvirtúa la identidad salentina?

Jaime Arias, concejal de Salento y representante legal de la Fundación Bahareque, recordó que la economía en Salento antes del terremoto de 1999 se dio alrededor de los cultivos de papa y cítricos, así como la transformación a productos agrícolas como el queso y la leche.

Luego de la crisis del terremoto de 1999, vino la crisis del café y la dinámica económica cambió drásticamente, pasando al turismo y la trucha como plato para ofrecer y la producción de papa se fue aislando como actividad económica de los pobladores, así como sus costumbres y arraigo cultural.

María Eugenia Pineda, salentina, líder campesina y de la mesa de participación ciudadana, también se encuentra en la posición de defensa del relicto boscoso y lo calificó como un patrimonio de identidad de la comunidad salentina: “Lo quieren tumbar para construir un hotel o restaurante, algo similar. Entonces, claro que nos hemos visto en graves apuros para defender lo que ya sería el patrimonio más importante que es la misma identidad, la misma idiosincrasia del salentino

El bosque tiene 35 metros de largo con 33 metros de ancho, casi 700 metros cuadrados y ahora está reducido a 307 metros cuadrados, casi un 20% de bosque apenas. El cual ha venido siendo deforestado gradualmente desde el 2002. Las palmas de cera han venido siendo mutiladas, descogolladas, estropeadas y cubiertas con cemento. No hay ninguna institución del municipio para salvaguardar la cultura regional y cultura local sino que, al contrario, existe una persecución a los líderes sociales”, explicó Guillermo González.

¿Privatización del Patrimonio ¿Cuidado ambiental?

Ante la existencia de algunos predios de propiedad privada, cabe mencionar que la Constitución Política de Colombia recalca en su artículo 58 que, la propiedad privada cumple una función social y ecológica, “esta responsabilidad social y ecológica debe hacerse cumplir pero es a lo que los gobernantes le tienen miedo. Aquí en Salento, como en todas partes, impera la ley de la propiedad privada. Entonces hemos perdido lo colectivo, por ejemplo, en el Valle del Cocora, en el camino nacional, cobran peaje y lo privatizaron para la salida de los campesinos, dijo María Eugenia.

El director encargado de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, Juan Esteban Cortés Orozco, confirmó que el predio de camino nacional es privado y da el acceso a la zona de la parte alta de la montaña, pero está siendo usado con fines de actividad comercial.

Sobre el relicto boscoso El Barranquero, el director de la CRQ, mencionó “No es considerado relicto. Bueno, seguramente habrá parte que haya de relicto, pero los árboles, los individuos que fueron objeto del permiso y posterior tala son árboles aislados”. Mientras tanto, tampoco se tiene una cifra exacta de cuántas hectáreas de relictos boscosos existen en el municipio.

Por otra parte, el alcalde de Salento, Santiago Ángel Morales, expresó y defendió que los propietarios sí se encuentran realizando una labor importante en la conservación de sus predios y que en un fallo proferido por un juez, se tomó la decisión de cerrar estos caminos. Solo se puede acceder pagando un tour, con un guía profesional certificado y el dueño del predio privado se encarga de restablecer esos caminos, todo esto con días de previo aviso.

“En un fallo, un juez tomó la determinación de decir que la servidumbre era para tantas fincas y está establecida, no para un desarrollo turístico, porque hoy tiene uno que ponerse también en el ámbito de los predios. No es lo mismo que transiten 5 o 6 personas a que transiten dos 150, 300. El daño al ecosistema va a ser más grande, entonces hoy en día esos mismos propietarios tratan de cuidarlo y vigilarlo para que puedan tener una mejor organización a nivel a nivel de desarrollo turístico”.

Valores y pérdida de identidad a cambio de dinero

Con la incursión del turismo como actividad económica de Salento, los mismos pobladores han abandonado las labores del campo y la defensa del patrimonio cultural, a esta recuperación y no olvido contribuye Guillermo: “Al lado del bosque están realizando una construcción, la alcaldía y la CRQ están avalando el desastre ambiental para realizar un hotel o un parqueadero, siendo fragmentado el ecosistema y alterando la interacción del suelo y ecosistema de las aves. Yo trabajo la parte permacultura, siendo amigable con la geología del terreno y el cromato arrojó una areola completamente marrón a oscura. Esta casa en la que habito tiene más de cien años de antigüedad y la quieren desaparecer, poco a poco desestabilizando el terreno, sin mencionar que cuenta con un hallazgo arqueológico de piezas”, denunció Guillermo.

De las casas de bahareque en Salento, quedan pocas, estos símbolos de patrimonio cultural arquitectónico han sido desplazados progresivamente con la construcción de hoteles y restaurantes, licencias otorgadas por la oficina de planeación del municipio.

Mi casa la he reparado yo, en la parte del bahareque con ayuda de algunas amistades”, dijo Guillermo.

De la arquitectura del paisaje cultural cafetero como esencia, queda muy poco, arquitecturas ajenas a lo propio sobresalen. Frente a esta recuperación de intercambio cultural.

Germán Aristizábal, desde espacios como Campo y Vida, mercado agroecológico,  propone resignificar el turismo, “Más que turismo e intercambio cultural, es que nos permitan crear y consolidar nuevos valores, el valor de la reciprocidad. Yo llego a un lugar, pero llego con un detalle. Aportó, propongo, creo y me traigo con mérito y fundamento, con justicia me traigo algo bonito, pero no más de ese turismo que va y extrae, pero no deja nada, lo único que deja son impactos“.

¿Habrá turismo para Salento en los próximos 5 años?

Sin duda alguna, Salento es un paraíso que merece ser conocido y admirado por colombianos y extranjeros pero, se requiere una mayor planeación del territorio, relacionado con el respecto al territorio y su medio ambiente, como también la arquitectura del municipio y el bahareque, esto trae consigo un respeto entre pobladores y una dinámica diferente de relación con el ecosistema, un cambio cultural sin duda alguna que propenda a un cambio de comportamiento diferente para relacionarse con el ambiente.

“Salento en 2030 está apuntando a ser la tierra del olvido, un lapso de tiempo de 5 años, así como estamos, vamos para atrás. Las entidades ambientales como la Corporación Regional Autónoma del Quindío, debería respaldar a los líderes ambientales, a estos que fomentan que el territorio no se caiga, al contrario, los persiguen y siguen dando autorizaciones de intervenciones a terrenos. Siguen diciendo que un bosque no es un bosque, que es un árbol aislado, todo para beneficio a los amigos de la élite. Entonces eso nos perjudica y sigue fomentando un turismo depredador, mal planeado por el territorio. Esto no tiene reversa al final“, manifestó con preocupación Guillermo González Arias, protector del último relicto boscoso en el área urbana de Salento.


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