Hablar del ‘Municipio Padre’ es evocar la palma de cera y la trucha. Pero esta localidad es más que eso. Estos son los planes para un turismo menos tradicional.
Senderismo, avistamiento, visita a fincas cafeteras y arquitectura oculta, algunos de los planes que contemplar en Salento, lejos de las aglomeraciones y las visitas tradicionales que se acostumbran en este municipio, uno de los más turísticos del Quindío.
Turismo de naturaleza y aventura
Recorridos menos conocidos hacia las veredas Boquía o Palestina, con cascadas, miradores y cafetales entre otras actividades que ofrece la geografía del lugar, son alternativas clave para ir a Salento sin necesidad de “competir” con cientos de turistas.
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Ciclomontañismo: rutas por las montañas circundantes, algunas conectan con Filandia o Toche (Tolima), atravesando paisajes de páramo y bosque nublado.
Avistamiento de aves: el Quindío es un “hotspot” mundial; Salento ofrece especies endémicas como la Pava Caucana (Penelope perspicax), el Carpinterito Grisáceo (Picumnus granadensis), y el Tucán Esmeralda (Aulacorhynchus albivitta).
Turismo comunitario y cultural
En Salento, el compartir con las personas y sitios de interés cultural, es otra alternativa que aleja a los turistas de las aglomeraciones, para adentrarlo a un turismo experiencial de valor cultural.
Fincas cafeteras familiares: más allá de los recorridos masivos, hay experiencias de inmersión en fincas pequeñas donde se participa en la recolección y beneficio del grano.
Artesanías y oficios: talleres con artesanos locales en madera, guadua y tejidos. Incluso se puede aprender técnicas tradicionales de carpintería.
Cocina local: más allá de la trucha, hay apuestas de cocina fusión campesina con productos de huerta y preparaciones ancestrales.
Turismo patrimonial
Recorridos guiados por casas antiguas que no están en la plaza principal, pero conservan la estética bahareque y los balcones de colores. También la cinemateca.
En sí, el municipio ofrece un entorno cultural que resulta muy interesante, sobre todo en fechas como agosto cuando se realiza el Festival de Cine en las Montañas, con actividades fuera de las tradicionales.
Turismo de bienestar y desconexión
Glamping y ecoalojamientos en zonas rurales, ideales para ver estrellas y desconectarse del ruido urbano.
Experiencias de yoga y meditación en entornos naturales, cada vez más frecuentes en las veredas.
Por último, la gastronomía es una opción que nunca se puede dejar de lado en un recorrido turístico. Sin embargo, como la invitación para evitar aglomeraciones, la alternativa aquí es visitar sitios de la periferia y aprovechar la oferta en fincas y restaurantes en otro horizontes.
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