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Paisajes inexplicables iluminan entre cascadas y montañas alrededor del mundo. En Colombia y Latinoamérica no hay documentadas.

Hay en el mundo fenómenos naturales, que si bien son explicados por la ciencia no dejan de ser increíbles. Se trata de las ‘Llamas eternas’ documentadas alrededor del mundo por viajeros y expertos, un aspecto para admirar y que pueden representar un punto de partida para un interesante viaje de turismo entre el misterio y hermosos paisajes.

Las llamas eternas han tenido a lo largo de la historia un fuerte simbolismo espiritual y cultural. En la Antigüedad griega y romana, las llamas del Monte Quimera se relacionaban con el mito del monstruo Quimera (una criatura que escupía fuego). Para los griegos, estas llamas eran consideradas un fenómeno divino, vinculado a los dioses y al poder de la naturaleza.

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En la navegación antigua, servían como faro natural: las llamas visibles desde el mar guiaban a los marineros en las costas del Mediterráneo. Así mismo, en la tradición espiritual, el fuego eterno simboliza la inmortalidad, la presencia divina, la purificación y la continuidad de la vida.

Top 11 Llamas eternas en el mundo

En la actualidad, además de su valor científico (filtraciones de gas y procesos geológicos), siguen siendo un atractivo turístico y un recordatorio de la relación entre mitología, religión y naturaleza.

1. Eternal Flame Falls (Orchard Park, Nueva York, EE. UU.): Es una pequeña llama que arde en una cavidad rocosa detrás de una cascada en Chestnut Ridge Park; el fuego es alimentado por afloramientos de gas natural que salen entre las capas de esquisto.

Es uno de los ejemplos más fotogénicos y accesibles: se llega mediante una caminata corta dentro del parque y se puede ver la llama desde la base de la cascada (aunque en épocas de mucha agua la visibilidad cambia). Es un lugar turístico pequeño pero consolidado para senderistas y fotógrafos; hay señalización y guías de ruta en sitios de turismo local.

2. Yanar Dağ / Yanardag (Absheron, cerca de Bakú, Azerbaiyán): Se trata de una ladera conocida como “la montaña que arde”, donde el gas subterráneo sale por fisuras y mantiene llamas en múltiples puntos. Está protegido como reserva histórico-cultural y es una atracción oficial: tiene museo, senderos cortos y se puede visitar en excursiones desde Bakú. Es un sitio que combina interés geológico y cultural.

3. Darvaza Gas Crater — la “Puerta al Infierno” (desierto de Karakum, Turkmenistán): Es un cráter de gas que se hizo famoso porque, tras un colapso en 1971, se prendió intencionalmente para quemar metano y quedó ardiendo durante décadas.

Está en zona remota del desierto y la visita implica varias horas en vehículo 4×4 desde Ashgabat; hoy recibe turistas aventureros y tours organizados, y su intensidad puede variar con el tiempo (hay reportes y debates sobre si las llamas han disminuido en años recientes). Por su ubicación y regulaciones locales, conviene ir con guía y logística organizada.

4. Mrapen (Grobogan, Java Central, Indonesia): Es una llama “eternal” que surge por filtraciones de gas natural y tiene un fuerte componente cultural: en Java se considera sagrada y ha sido usada en ceremonias (por ejemplo en procesiones budistas como el Vesak).

Geológicamente es un seep de gas que fue encendido hace siglos; hoy forma parte tanto del folclore como del patrimonio local. Su visita es posible —está documentado y forma parte de rutas culturales—, pero al ser un sitio de significado ritual conviene respetar los usos y contactarse con autoridades locales si se quiere cobertura o acceso especial.

5. Baba Gurgur (Kirkuk, Irak): En el campo petrolero de Baba Gurgur hay un conocido “fuego eterno” asociado a afloramientos de gas y petróleo. Es un sitio histórico (mencionado desde antiguo) pero su situación práctica para turistas es complicada: está en zona petrolera, cerca de infraestructuras industriales y en una región que requiere precauciones de seguridad y permisos para visitas.

No suele ser un atractivo turístico con infraestructura; si se planea acercarse hay que gestionar permisos y seguridad con guías locales y autoridades.

6. Jwalamukhi / Jwala Ji (Himachal Pradesh, India): Aquí el fuego tiene un rol claramente religioso: el templo Jwalamukhi alberga llamas que emergen de fisuras en la roca y son objeto de culto desde hace siglos. Es un importante lugar de peregrinación y, al mismo tiempo, accesible para visitantes y turistas (hay carreteras que conectan con la región de Kangra y servicios para peregrinos).

Al visitarlo conviene respetar normas de vestimenta y rituales —muchos viajeros lo combinan con rutas culturales por el norte de India.

7. Templo del Fuego de Yazd — Atash Behram (Yazd, Irán): Este templo zoroastriano guarda una de las llamas sagradas más antiguas (el fuego de “victoria” que se traslada y conserva durante siglos). Es un referente patrimonial y religioso: el templo actual data del siglo XX pero la llama se asocia a tradiciones milenarias.

Respecto al turismo, vale mencionar que hay áreas restringidas (el sanctasanctórum se reserva para los sacerdotes y rituales), pero el templo forma parte de los circuitos culturales por la ciudad histórica de Yazd.

8. Guanziling / “Fire and Water Spring” (Baihe, Tainan, Taiwán): En Guanziling hay manantiales termales con aguas fangosas y puntos donde salen gases que pueden encenderse, formando la curiosa combinación de agua y fuego (“Water & Fire Spring” o Water and Fire Cave).

Es un destino turístico consolidado en Taiwán: hay balnearios de lodo, senderos y facilidades para visitantes, por lo que es de los ejemplos más accesibles para el turismo de naturaleza y termal.

9. Brennender Berg (Dudweiler / Saarland, Alemania): Se trata de una veta de carbón en combustión (smouldering coal seam) cuyo fuego se documenta desde el siglo XVII; hoy se considera un monumento natural y forma parte de rutas locales de senderismo en el área de Saarbrücken.

No es una gigantesca columna de llamas, sino un fenómeno de combustión subterránea que se percibe como calor, humo o puntos incandescentes y se visita como curiosidad natural dentro de rutas y ámbitos protegidos.

10. Murchison ‘Natural Flames’ (región de Murchison, Isla Sur, Nueva Zelanda): En esta área hay un fenómeno de llamas que brotan en el suelo del bosque (resultado de filtraciones de gas) y se ha organizado una experiencia turística llamada “Natural Flames Experience”: excursiones guiadas, transporte 4×4 y recorridos por una finca privada para ver las llamas en su entorno de helechos y bosque nativo.

11. Turquía: Yanartaş (Monte Quimera): En la costa sur de Turquía, cerca de la antigua ciudad de Olimpo (región de Antalya), se encuentra Yanartaş, también conocido como el Monte Quimera. Es uno de los sitios de llamas eternas más famosos del mundo.

Las llamas surgen directamente del suelo en distintas fisuras rocosas debido a la emisión continua de gases combustibles, principalmente metano, que se encienden de manera natural.

Estos fuegos han estado ardiendo durante miles de años y eran visibles incluso desde el mar, lo que hizo que los antiguos marineros los usaran como punto de referencia nocturno para la navegación.

La recomendación es recorrerlo al atardecer o de noche, ya que las llamas logran una mejor visibilidad. El lugar abre durante todo el año y las agencias suelen incluirlo en excursiones culturales y naturales por la Riviera Turca.

Sin duda, aunque son impresionantes y casi increíbles, estos fenómenos tienen una explicación geológica que integra afloramientos de gas, vetas de carbón, volcanes de lodo o emanaciones hidrotermales.

Por lo que no siempre son seguros para acercarse sin guía: hay riesgos por gases (metano, H₂S), por terreno inestable o por restricciones religiosas.


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