“Simone Biles: vuelve a volar” es un documental que en tiempo no nos exige mucho, pues su primera parte consta de dos capítulos que se ven en menos de dos horas en las que podemos conocer y entender todo el proceso que llevó a que en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 Simone decidiera retirarse de las justas deportivas para cuidar su salud mental.
Debo empezar confesando que pensé mucho para escribir esta reseña, primero porque no conozco a profundidad la gimnasia, deporte en el que se centra la historia de hoy, y segundo porque la protagonista no me despertaba ningún tipo de interés deportivo, pero el impacto que me generó el documental “Simone Biles: vuelve a volar” de Netflix fue tan fuerte que considero importante hablar de él, especialmente cuando en las noticias de la última semana nos enteramos que la reina de la gimnasia había vuelto más fuerte que nunca a los Juegos Olímpicos de París 2024.
Historia con la gimnasia no tengo, solo algunos recuerdos por noticias relacionadas con este deporte, como la mítica puntuación perfecta de la rumana Nadia Comăneci; la devastadora historia de Claudia Castillo, una promesa colombiana del deporte que en los 90 sufrió un accidente que la dejó cuadripléjica; los múltiples esfuerzos de los atletas de nuestro país por hacer crecer el deporte, como el caso Jossimar Calvo o el desempeño de Luisa Blanco y Ángel Hernández en estas justas parisinas; en las olimpiadas de Río 2016 conocimos el nombre de Simone Biles, una joven estadounidense que según los entendidos hace cosas que nadie más puede lograr. Eso era lo único que conocía de la gimnasia, así que después de ver el documental y algunos videos, textos y explicaciones, puedo decir que es admirable la forma en la que las personas que se dedican a este deporte logran el control de sus cuerpos regalándonos rutinas llenas de agilidad, coordinación y fuerza con una belleza y elegancia únicas.
En mi vida diaria la relación con el deporte como espectador se resume en 2 disciplinas: el tenis y el fútbol, no más, hay momentos en los que veo un pedazo de una carrera de ciclismo o automovilismo, algún partido de baloncesto o voleibol; pero en época de Juegos Olímpicos algo cambia y trato en la medida de lo posible, ver las competencias que más pueda. El fin de semana en el que iniciaron las olimpiadas de París 2024, mi esposa empezó a ver un documental en Netflix, le pregunté de qué trataba y me contó que era sobre Simone Biles, así que sin ninguna expectativa me uní al plan y terminé viendo una gran pieza audiovisual que nos muestra todo el dolor, oscuridad y sufrimiento que vivió en 2020 la mejor gimnasta estadounidense de todos los tiempos.
“Simone Biles: vuelve a volar” es un documental que en tiempo no nos exige mucho, pues su primera parte consta de dos capítulos que se ven en menos de dos horas en las que podemos conocer y entender todo el proceso que llevó a que en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 Simone decidiera retirarse de las justas deportivas para cuidar su salud mental.
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A través de entrevistas con Simone, su familia, compañeras de equipo, entrenadores, gimnastas retiradas y periodistas, conocemos el trabajo físico, la preparación, el sacrificio y la exigencia que hay detrás de las atletas que se dedican a la gimnasia, especialmente la presión a la que se ven sometidas para lograr la excelencia y buenos resultados para su país, así como las consecuencias que esto trae en sus vidas, pues porque finalmente y como lo expresa Simone, en el fondo son solo niñas que quieren hacer lo que aman: saltar y hacer piruetas.
Otro punto clave en el documental es la lucha que cientos de jóvenes gimnastas norteamericanas dieron para visibilizar el abuso sexual al que se vieron sometidas por parte de Larry Nassar, antiguo médico del equipo nacional de gimnasia de los Estados Unidos y que hoy paga una condena superior a los 175 años de cárcel por abuso de menores.
Después de narrarnos estos acontecimientos oscuros en la vida de nuestra protagonista, nos muestran una Simone Biles que renace, que ama la gimnasia, que sigue siendo esa niña que ama saltar y que quiere ganarlo todo. La segunda parte del documental seguramente saldrá después de los olímpicos de París 2024 y veremos, no es spoiler porque es noticia de actualidad, cómo esta historia tendrá un cierre soñado con una Simone que vuelve a lo más alto de la gimnasia, ya como una mujer feliz que entiende que su salud mental es prioritaria y que encuentra en su círculo más cercano una red de apoyo fundamental.
Quiero cerrar recomendándoles que vayan a Netflix y vean este documental, es una joya que permite entender que detrás de los deportistas hay seres humanos, que no son máquinas infalibles, son personas que cometen errores, pierden, se equivocan, pero a la vez son especiales porque tienen un talento por el que sacrifican parte de su vida para lograr sus sueños y hacer que los aficionados nos llenemos de emoción y alegría cada vez que los vemos en acción.
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