Juan Lozano, ilustre periodista de la derecha colombiana, un intelectual conservador con sustancia, escribe un artículo en El Tiempo que, tal vez sin proponérselo, refleja las bondades de la verdadera alternación en la dirección política colombiana.
“Instrucciones para perder (otra vez) las elecciones” se llama el escrito, donde enumera errores en que incurre la oposición al gobierno de Petro, que de persistir, advierte, los puede llevar a una nueva debacle electoral en el 2026, veamos:
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Desconocer que el gobierno conserva una base popular muy sólida y tiene trabajando a operadores políticos eficaces para conseguir votos.
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Persistir en la división cuando con la feria de vanidades y la cantidad de candidatos que hacen oposición, el único beneficiario es Petro. Divididos están perdidos.
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Oponerse a las iniciativas populares de Petro sin presentar opciones y sin conexión emocional con el pueblo. Un ejemplo: la tercera edad, que no votó por Petro en el 2022, votarán por el petrismo en 2026, porque mientras Petro insiste en defenderlos, sus opositores aparecen tratando de quitarles un subsidio mediante “crueles” demandas soportadas fríamente en argumentos de técnica legislativa. Así ganen las demandas a la reforma pensional en la Corte, por mal tramitada, Petro ya se ganó esos votos. Sorprende que los argumentos de la demanda no se acompañaran de compasión argumental con los viejos más pobres. Es el ataque miope al populismo desde la tecnocracia, sin una adecuada conexión emocional con el pueblo.
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Por andar persiguiendo los mismos votos del estrato seis de los congresos gremiales, del antipetrismo militante, han abandonado la base popular urbana en los estratos 1, 2 y 3 donde están los votantes que verdaderamente harán la diferencia. No están luchándose esos afectos, no están dando la batalla para ganar el corazón, la razón y el voto de esos sectores que el petrismo ha interpretado bastante bien.
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Si no construyen un programa, si no enarbolan unas ideas, dice Juan Lozano, si no encarnan unas ideas con arraigo entre los colombianos de a pie, el petrismo vuelve a ganar. Ni el camino puede reducirse a insultar a Petro, ni la promesa puede ser volver al pasado. Si el pueblo no sueña con un futuro mejor, nunca votará por ese proyecto.
Si es cierto lo dicho por un personero del viejo establecimiento, la derecha tiene, entonces, que mejorar argumentos y programas si quieren acceder de nuevo al gobierno, tiene que ganarse el corazón y la razón de los sectores populares perdidos en su hegemonía por tantos años, tiene que recuperar esa conexión emocional con el pueblo que olvidó, defender iniciativas populares como las reformas agrarias, pensional, laboral. Ya no están solos, quiéranlo o no, aparecieron otros competidores en el escenario que se disputarán electores, tal como lo reconocen personas informadas como Juan Lozano.
Se acaba el unanimismo del partido único (PRI) Liberal-conservador, que no necesitaba argumentar para ganar. Cuando son varias las ofertas serias en el mercado eleccionario, el ganador es Colombia.
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