Cuando decidí presentarme ante los quindianos como una alternativa diferente para administrar al departamento, lo hice con la claridad de que gobernar “por y para la gente” es la expresión de un compromiso con la tierra quindiana y con quienes aquí vivimos.
Esa decisión implica gobernar apartado de una clase política que ha sometido a nuestro departamento durante mucho tiempo. Una tarea nada fácil, pero que tiene que hacerse porque el Quindío la reclama y nuestras gentes la necesitan. Por lo anterior, esa dinámica ha sido motivo de ataques, de señalamientos infundados y de malinterpretaciones tendenciosas.
Una muestra de ello es mi expresión sobre el apoyo gestionado ante el gobierno nacional. La nación ha cumplido con los compromisos de ley destinando las transferencias correspondientes al Sistema General de Participaciones y las regalías. Así mismo, ha mantenido la vigencia de organismos nacionales que son del resorte del ejecutivo central; y nos ha acompañado en temas de TIC y agrarios.
Pero es claro que proyectos estructurados por el departamento y que demandan inversiones cuantiosas no han tenido eco. Entre ellos:
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El tercer carril de la vía La Española – Río Verde – Barragán – Caicedonia, una apuesta de $180.000 millones.
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El puente Don Nicolás entre Armenia y Calarcá con un valor aproximado de $14.000 millones.
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El nuevo hospital para Quimbaya.
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La Unidad Pediátrica del Hospital San Juan de Dios.
Demuestran que sí hemos tocado puertas ante la nación, hemos gestionado proyectos, pero hasta el momento no ha habido respuestas concretas; es más, algunos de ellos ya han sido descartados para su apoyo.
Frente a esa situación no puedo cruzarme de brazos y decir que cumplí radicando los proyectos y señalando que no hubo respuestas. Por ello, con mi gabinete hemos seguido trabajando de manera incansable en otras alternativas.
La optimización de las regalías es una de ellas; nuestras inversiones para el deporte, brindando alternativas a la niñez y a la juventud así lo demuestran. Impulsamos la terminación y construcción de nuevos escenarios recreo-deportivos. Con las JAC, a través de convenios solidarios, trabajamos por nuestras vías y brindamos empleo digno a madres cabeza de familia, jóvenes y abuelos del departamento.
Y ante el sector empresarial, hemos dinamizado el mecanismo Obras por Impuesto para invertir en sectores sociales con el apoyo del empresariado.
De tal forma que seguimos trabajando y gestionando. Pero ese trabajo ha sido objeto de malas interpretaciones y de señalamientos infundados. Una muestra reciente de ello es lo relacionado con las residencias universitarias.
Ese es un anhelo que sigue vivo en nuestro corazón, pero la gestión en la que avanzamos con la SAE y la Universidad del Quindío se truncó. Es legalmente imposible invertir en un predio no saneado dentro de la extinción de dominio, eso sería un detrimento patrimonial, una irresponsabilidad con los recursos públicos y, eventualmente, sería truncar la esperanza de los jóvenes que allí residirían. En ese tema seguimos activos para sacar adelante el proyecto explorando otras alternativas.
Reitero, hechos como los dos referidos anteriormente —el de la gestión ante el gobierno nacional y el de las residencias universitarias— han servido para que de manera infundada y malintencionada se desvirtúe nuestra gestión y se nos señale de manera errónea y tendenciosa.
Por ese motivo, llamo nuevamente a la unidad, a la articulación y al hermanamiento de esfuerzos entre los quindianos. Espero que el interés común nos cobije y que nuestro objetivo de gobernar “por y para la gente” sea la bandera que icemos como uno solo por el bien de esta tierra que es nuestra casa.
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