No hay que normalizar las situaciones como ‘cosa de niños’, pues las consecuencias del acoso escolar pueden ser graves
El bullying en el colegio es más común de lo que muchos piensan y no solo se da entre los adolescentes, en los grados de primaria, entre los más chicos, también se puede presentar y aunque muchas veces se minimiza como ‘cosas de niños’, los padres deben estar muy atentos, pues sus consecuencias pueden ser muy graves.
Este tipo de intimidación puede manifestarse de muchas formas: insultos, burlas, golpes, exclusión social o acoso en redes sociales y puede generar desde deserción escolar, pues el estudiante maltratado no va a querer volver al colegio; bajo rendimiento académico, problemas de socialización, y tal vez lo más grave: depresión, que puede llevar incluso a que la víctima pierda interés por todo aquello que lo rodea como su familia, amigos, su bienestar y su vida.
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Por esta razón es muy importante que los padres estén alertas y aquí les damos unas pautas para reconocer si su hijo puede estar siendo víctima de bullying y cómo debe actuar.
Lo primero que se debe hacer es hablar constantemente con los hijos, generar confianza para que en el momento que suceda algo en el colegio, no duden en comunicarlo. Si el niño o adolescente no lo dice, es importante estar atentos a cambios en el comportamiento, por ejemplo, baja el rendimiento académico, no quiere ir al colegio, tiene pesadillas o comienza a tener alteraciones en el sueño, se muestra triste, aislado, ansioso o más callado de lo normal, pérdida de interés en sus hobbies o prácticas que le gustan.
Asimismo, hay otros indicadores, como que llegue a su casa sin sus útiles escolares o con ellos dañados, con la ropa dañada, muy sucia o mojada, etc., o si presenta moretones o golpes.
Opciones si el colegio no actúa
En el caso de que la institución educativa no actúe o las acciones realizadas no sean las adecuadas tanto con la víctima como con el victimario y sus tutores, los padres de familia pueden acudir a entidades como: secretaría de Educación, Personería Municipal, Defensoría del Pueblo o el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
Las acciones para contrarrestar el problema
Comunicarse con el colegio de inmediato y solicitar una reunión con el docente, coordinador o el orientador escolar.
Exponer con seguridad lo que ha dicho su hijo o los indicadores de que está siendo víctima de bullying.
En Colombia existe la ley 1620 de 2013 correspondiente al Sistema Nacional de Convivencia Escolar, por lo que se debe solicitar que a través de esta se active el protocolo de atención a casos de acoso escolar.
Dejar constancia, sea física o digital a través de correo electrónico de la denuncia.
El colegio tiene la obligación de actuar, pero es importante que el padre trabaje en conjunto con la institución para poder estar al tanto de las medidas se van a tomar y que se cumplan.
Refuerza la autoestima del niño o adolescente exaltando sus cualidades, habilidades y manifestándole lo importante que es y el amor que le tienen. Anímalo a hacer actividades que le gusten, que lo hagan sentir bien y que lo saquen de la rutina.
Recomendación
La recomendación para los padres es que antes de que el bullying se presente, comiencen a hablar con los hijos y explicarles qué es. Para los más pequeños pueden usar herramientas didácticas como cuentos y videos. Hay que enseñarles que denunciar es valiente y es lo correcto.
Niños con comportamientos negativos, lo que puede estar influyendo
El comportamiento negativo de los niños en los entornos donde se encuentren es una señal de alerta, pues aunque no sea una conducta constante, los expertos recomiendan entender qué puede estar pasando con el pequeño, para poder abordar la situación, sea con guianza, charlas o, dado el caso, con ayuda de profesionales.
Hay algunos factores que pueden influir tales como:
- Ambientes familiares conflictivos: Discusiones frecuentes, gritos, violencia o separación de los padres pueden causar ansiedad, inseguridad y frustración en los niños.
- Falta de atención o afecto: Cuando los niños se sienten ignorados o poco valorados, pueden portarse mal para llamar la atención.
- Dificultades emocionales o psicológicas: Trastornos como la ansiedad, la depresión, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o el autismo pueden manifestarse en forma de conductas difíciles si no se comprenden ni tratan adecuadamente.
- Falta de límites y disciplina: Si no hay normas claras o consecuencias coherentes, los niños no aprenden a autorregularse ni a respetar reglas.
- Mala influencia de pares o entorno social: La presión de grupo, especialmente en la escuela o redes sociales, puede llevar a comportamientos como bullying, desobediencia o rebeldía.
- Exposición a contenidos inapropiados: Ver violencia, lenguaje agresivo o actitudes irrespetuosas en televisión, videojuegos o internet puede normalizar estos comportamientos en el día a día de los niños.
- Modelos negativos en adultos: Los niños aprenden principalmente por imitación. Si ven a adultos actuar con violencia, mentir o faltar al respeto, es probable que repitan ese patrón.
- Falta de rutinas o exceso de pantallas: Dormir poco, no tener horarios fijos, estar sobreestimulado o pasar mucho tiempo frente a pantallas puede afectar el comportamiento y estado de ánimo de los niños y adolescentes.
Recomendaciones
- Establecer reglas claras y adaptadas a la edad del niño.
- Usar frases sencillas y positivas como: “Hablamos con respeto” en lugar de “No grite”.
- Poner límites con firmeza, pero con respeto.
- Reforzar lo positivo, elogiarlo cuando se comporte bien.
- Crea rutinas estables le dan seguridad al niño y reducen el estrés.
- Enseñarles a manejar sus emociones, ayudándoles a nombrar lo que sienten.
- Los adultos deben ser modelos a seguir.
- Evitar decir “usted es malo” o “siempre hace lo mismo”.
- Si el comportamiento es muy fuerte, constante o afecta su vida diaria, consulta a un profesional -psicólogo infantil u orientador escolar-.
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