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Las precipitaciones que se han registrado de manera constante durante la mayor parte del año, están impidiendo que se den floraciones en todos los cultivos.

Con constantes lluvias no hay floraciones en los cultivos, sin flores no hay  frutos, por ende, no hay oferta en los mercados, lo que lleva a que los productos aumenten de precio. 

Esta es la cadena de acción-reacción que en este momento están ocasionando las precipitaciones que se han presentado en la mayor parte de este año, ya que ni siquiera agosto, un mes que por lo general es de verano, dio tregua con los aguaceros.

De acuerdo con Fernando Montoya, coordinador de la Asociación Hortifrutícola de Colombia, Asohofrucol, en Quindío, la situación es muy grave para todos los cultivos, porque para que se den florescencias, las plantas necesitan verano y algunas requieren periodos secos más prolongados que otras.

“No hemos tenido un verano consistente, de manera que las floraciones no se han presentado y si algunos cultivos logran realizar el proceso con pocos días de sol, luego con las constantes precipitaciones, días nublados y el frío, la mayoría se cae, por lo que son pocas las que terminarán convertidas en frutas”, aseveró.

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Agregó: “Por ejemplo, en aguacate no se han presentado florescencias, porque necesita un periodo de invierno, pero luego requiere un verano fuerte porque el árbol necesita un estrés hídrico para luego reactivarse y florecer”.

Manifestó que otras plantaciones muy afectadas son las de piña, un producto que ha tomado fuerza en el departamento del Quindío. “Se siembra principalmente en el sector de Barragán, en unas zonas planas que presentan inundaciones, por lo que las plantas se pudren. Así mismo, las dificultades del terreno impiden que los tractores con los que se fumigan estos cultivos puedan realizar esa labor y las plagas y enfermedades prosperan fácilmente”. 

Montoya afirmó que los cítricos también se han visto muy afectados. “Estos cultivos están principalmente en la parte baja de Armenia y de Montenegro, en La Tebaida y en la parte baja de Pijao y Buenavista, que es la zona que se ve a lado izquierdo de la vía que va hacia Caicedonia —Valle del Cauca—”, dijo.

“En general las lluvias están afectando la producción agrícola, porque las plantas requieren esos cambios de temperatura para las florescencias, pero además, la humedad y las bajas temperaturas traen consigo enfermedades. 

Montoya apuntó que, en contraste, frutas que no sufren mucho con las precipitaciones, como son el plátano y el banano, sus cultivos sí lo hacen con los vendavales que suelen acompañar los aguaceros, que generan daños considerables en las plantas.   

 

El café, otro gran afectado

Fáber Buitrago Patiño, líder gremial del Quindío y delegado al Congreso Cafetero, ha dado a conocer la difícil situación que atraviesan los productores de la rubiácea en el departamento debido a las lluvias.
“Hay una preocupación grande por lo que hemos visto en los últimos días en los que se han incrementado las precipitaciones, lo que es anormal en agosto, que generalmente es un mes seco. Por ahora la cosecha de 2022 se estaría viendo afectada”, dijo.
Por su parte, Jesús María Franco Betancourt, vicepresidente del Comité de Cafeteros del Quindío, manifestó que el café es un cultivo que requiere por lo menos 2 semanas de verano, para que se genere el estrés hídrico en los árboles y comiencen a florecer.

Producción de cítricos ha disminuido entre el 25 % y 30 %

Luis Carlos Maya, presidente de la Asociación de Citricultores de la Zona Cafetera y Norte del Valle del Cauca, Citrieje, afirmó que la situación es grave, no solo para los citricultores, sino de manera general, porque esta es la época de floraciones para la mayoría de cultivos, pero el invierno no ha dejado que las plantas realicen el proceso natural que determina la producción final. “En cuanto a lo que nos compete, lo cultivos de cítricos se han visto afectados desde el año pasado porque las floraciones fueron esporádicas, y en esta anualidad podemos hablar de que la producción ha disminuido entre un 20 % y un 25 %, a lo que se suma que los precios de los insumos están muy elevados”, apuntó.
“En los últimos días de julio y los primeros de agosto el clima permitió tener algunas floraciones, pero la cosecha para el primer semestre de 2022 será baja, por lo que los precios van a aumentar, porque son mercados de oferta y demanda y al no haber producción, los precios se disparan y lo que sucede es que esta afectación se está dando en todas las zonas del país donde se producen cítricos”.
Aseveró que ante la difícil situación es frustrante que no se pueda hacer nada para apoyar a los productores, porque las condiciones del clima no las pueden cambiar. “Fuera de rezar para que las lluvias cesen, no nos queda nada más que hacer”.


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