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En el cuarto mes del año hubo una mayor disminución de cotizantes de seguridad social, más suspensiones, licencias no remuneradas y vacaciones para combatir efectos de la pandemia. 

El Dane presentó el primer informe de perspectiva del mercado laboral desde la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes, Pila, información, que según afirmó el director de la entidad, Juan Daniel Oviedo Arango, puede ser de gran utilidad para la definición de estrategias de reactivación económica en el país. 

El registro de la Pila para junio permite inferir 8.373.031 relaciones laborales a nivel dependientes y 2.334.961 independientes, el primer grupo con una contracción del -7.9 % y el segundo del -12.9 %. Cabe decir que el mes que tuvo una mayor disminución de cotizantes fue abril con -8 % para los dependientes y de -13.2 % para los independientes. 

“En marzo ya teníamos una reducción importante de cotizantes independientes —menos 7.1 %— comparados con febrero —7.8 %— que todavía no hemos podido recuperar, a pesar de que en junio tuvimos un ligero incremento de las cotizaciones comparadas con las de mayo, pero ya estamos viendo una curva en donde el punto de inflexión, por el momento, está previsto para los cotizantes dependientes en mayo con un mínimo de 8.244.159”, explicó Oviedo Arango. 

Según el director, el análisis estadístico empieza a confirmar algunas señales de mejora en la economía que tienen impacto sobre el mercado laboral, como los ingresos en junio vs. los retiros de mayo.

“En junio —por primera vez en el periodo de la pandemia— vemos que el nivel de ingresos de 484.105 cotizantes dependientes supera los retiros de mayo que fueron 414.552. Significa que hay una señal de crecimiento vegetativo del volumen de cotizantes dependientes del país. En mayo se registraban 361.623 ingresos vs. 452.895 retiros de abril, lo que muestra otra realidad”. 

Juan Carlos Vásquez Sora, magíster en Economía, habló con LA CRÓNICA sobre las cifras reveladas por el Dane y reconoció que estas permiten completar el panorama del mercado laboral que estaba un poco borroso, debido a que con el aislamiento social, la Gran Encuesta Integrada de Hogares se vio afectada porque tuvieron que pasar a un sistema de llamada telefónica que no explora los mismos datos, dejando dimensiones por fuera. 

“Vemos unas cifras bastante dicientes de cómo a los independientes el choque de la COVID-19  les ha dado un poco más duro que a los dependientes. Esos independientes son trabajadores por cuenta propia, si están dentro del sistema Pila quiere decir que son formales y pagan salud y pensión —o por lo menos alguna de ellas—”. 

Anotó que esta es una razón más para insistir en que la economía debe evolucionar a un sistema formal, donde haya empresas generadoras de empleo que tienen un mayor esquema para absorber esos golpes. “La formalidad laboral es muy importante, no solo porque genera una mayor estabilidad en los puestos de trabajo, que si bien se ha visto afectada, es más resistente porque tiene más herramientas”. 

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Vásquez Sora indicó que el análisis permite extrapolar la situación de Quindío, donde el cuenta propia es un porcentaje importante del mercado laboral —cerca del 47 %—. “En este caso podemos ver que el formal se vio bastante afectado, ni pensar lo que está pasando en el departamento donde hay un gran porcentaje de cuenta propia informales”. 

Advirtió: “Cuando un mercado laboral es formal tiene una estructura más fuerte a los choques económicos y el análisis Pila del Dane lo comprobó. Si hay muchas personas trabajando por cuenta propia les queda más difícil absorber los choques económicos como se evidenció en esta pandemia”. 
 

Suspensiones y licencias no remuneradas 

El director del Dane, Juan Daniel Oviedo Arango, precisó que las suspensiones y licencias no remuneradas —donde el empleador hace un aporte a la seguridad social, pero no hay remuneración laboral— son características de algunos de los ajustes de oferta y demanda a los que se enfrentaron los empresarios en el choque laboral por la pandemia. 

“Abril fue el mes con una mayor suspensión de contratos o licencias no remuneradas, un total de 554.959 novedades que representan un 6.7 % del total de cotizaciones, lo que implica una intensidad relativa 3 veces superior de la que se venía empleando en el mismo mes de 2019 —que fue del 2 %—. Ese volumen pasa de representar un 6.7 % en abril a apenas un 4 % en junio —337.255 novedades—”. 

El magíster en economía, Juan Carlos Vásquez Sora, explicó que estas fueron las herramientas que utilizaron las empresas para aminorar el golpe, las cuales empezaron a efectuarse desde marzo. “En abril y mayo, con una cuarentena que se estaba ampliando, la herramienta ya había sido utilizada y por tanto no venía al caso volverla a emplear y las cifras bajaron considerablemente después”. 

Poblaciones más afectadas: mujeres y jóvenes

Según el estudio del Dane, proporcionalmente el aumento de las suspensiones de contrato ha sido superior en las mujeres cotizantes dependientes —1.27— que en los hombres —1.05— entre marzo y junio de 2020. 

“En la medida en que la pandemia tiene un efecto sobre la actividad económica y sobre el mercado laboral afecta cada vez más actividades en donde la participación laboral de la mujer es más amplia. No estamos viendo una recuperación significativa en actividades de entretenimiento y de servicios, alojamiento y restaurantes en donde la participación laboral de las mujeres es más amplia”. 

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Otro grupo de la población afectado fue el de los jóvenes menores de 25 años, que para marzo fueron 1.002.154 cotizantes dependientes, de los cuales 56.605 fueron suspendidos, es decir el 5.65 %, por encima de los cotizantes entre 25 y 54 años que tuvieron una participación de 3.42 % y los de 55 años o más con 2.19 %; para junio, el panorama no mejoró, pues se registraban 919.292 y se suspendieron 52.723, es decir, 5.74 %. 
 

Novedades de vacaciones 

En 2019, las épocas con mayor estacionalidad de vacaciones fueron enero, febrero, abril —Semana Santa— y junio —vacaciones de mitad de año—, pero en 2020, la intensidad relativa fue en marzo y en abril como mecanismo de ajuste frente a la pandemia, meses donde se multiplicó por 5 o por 4, frente a la frecuencia relativa que sucedía habitualmente en el año anterior. 

“Eso significa que se agotaron todos los cartuchos de vacaciones en estos meses, una de las formas más inmediatas de hacer frente al choque económico”. 

 


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