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El anuncio de las declaratorias lo hizo el presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, quien aseguró que se alista un plan de vacunación nacional para frenar la expansión de la enfermedad.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, anunció las declaratorias de las emergencias sanitaria y económica, por el brote de fiebre amarilla que enfrenta el país, lo que ha generado opiniones divididas entre si son o no necesarias estas medidas.


Algunos gremios y el sector empresarial se han mostrado en contra, en especial porque a la emergencia económica, que permitiría al gobierno emitir decretos para disponer de recursos adicionales sin pasar por el Congreso, se sumaría el anuncio del ministerio de Hacienda de cambiar las tarifas de autorretención y las bases mínimas para practicar retención en la fuente.

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Desde Fenalco Quindío advirtieron que la medida tendría un impacto negativo en el ahorro, la inversión y el consumo, con consecuencias fiscales a largo plazo. “Lo que pretende Minhacienda equivale a pedir un crédito para seguir gastando de forma ineficiente y dejar al país con una pobre gestión pública, endeudado y sin liquidez”.


Hay razones para tomar las medidas


Jorge Enrique Gómez Marín, profesor titular de la Universidad del Quindío, director del Centro de Investigaciones Biomédicas y miembro del Comité de Medicina Tropical de la Asociación Colombiana de Infectología, afirmó que es prudente decretar las emergencias sanitaria y económica.

“Nosotros venimos haciendo seguimiento desde un comité porque la fiebre amarilla requiere una vigilancia muy estricta. Esta infección se puede considerar como el ébola en América del Sur, dado la alta tasa de letalidad, que está cercana al 50 %”, afirmó el docente.

Agregó que observan que Colombia está presentando aumento de casos. “Por esa razón están completamente justificadas las alertas sanitaria y económica porque es necesario comprar vacunas, pues estamos hablando de una infección, que si bien es conocida y existe la medicina, es grave”.
Señaló que el objetivo es evitar los contagios y el mejor camino es la vacunación. “Hay que decir que no se debe generar una alarma, pues es una enfermedad con la que hemos convivido desde hace mucho tiempo y afortunadamente Colombia ha sido pionera en la fabricación de antígenos”.


Control de vectores


Gómez Marín destacó que en zonas urbanas el mosquito vector de fiebre amarilla es el Aedes aegypti, el mismo que propaga el dengue, por lo que otro mecanismo de prevención son los controles para evitar la reproducción del insecto.

Explicó que el aumento de la infección en regiones que no son consideradas endémicas para la enfermedad, se está dando por el aumento de la intromisión de personas sin vacunar en zonas selváticas donde existe la fiebre amarilla, las cuales regresan a las ciudades y cuando son picadas por el Aedes aegypti, este se convierte en vector.


Cambio climático, un factor determinante


Sebastián O. Montilla, biólogo de la Uniquindío y candidato a doctor en ciencias biológicas de la Universidad de Los Andes, aseguró: “La tendencia del cambio climático es que las especies tienden a aumentar su distribución hacia zonas altitudinales mayores y eso implica vectores y por ende la misma causa de la fiebre amarilla, lo que hace que todas las dinámicas se transformen”.

Explicó que, por ejemplo, en el bosque de Galilea, en Tolima, no había registros de la enfermedad en mamíferos por ser una zona alta, pero ahora se están registrando casos. “Lo más importante en estos casos es la vacunación”.

Destacado:

En las selvas el vector es el zancudo Haemogogus.


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