Este proceso hace parte de las actividades en el marco del proyecto denominado Desarrollo Experimental para la Competitividad del Sector Cafetero en el Quindío.
En el Quindío se dio inicio a la capacitación de 300 mujeres caficultoras del departamento, una de las actividades dentro del proyecto denominado Desarrollo Experimental para la Competitividad del Sector Cafetero en el Quindío, el cual tiene como objetivo mejorar todos los procesos que tienen que ver con la producción del café.
“Se trata de un proyecto de regalías de la gobernación, ejecutado por el Comité de Cafeteros del Quindío, por valor de $10.800 millones para beneficiar 900 familias cafeteras de la región. En este momento iniciamos con la capacitación de 150 productoras, que hacen parte de un total de 300, pero además se hará lo pertinente con 200 jóvenes cafeteros”, dijo Julio César Cortés Pulido, secretario de Agricultura del departamento.
Agregó que este proyecto orienta su misión específicamente a empoderar a las familias del conocimiento que se requiere desde el momento de la recolección hasta tener el producto final para comercializarlo.
“Se ha detectado, por parte de los aliados comerciales, que uno de los inconvenientes de la caficultura quindiana es que tenemos muchos problemas en la recolección, beneficio y secado, por lo que esta iniciativa atiende ese requerimiento”, informó el secretario.
Apuntó que además de las capacitaciones, vienen unas giras que se harán en Cenicafé -cooperante del proyecto, igual que la Universidad del Quindío-, las cuales serán en lo que resta de año. “Así mismo, hay unos talleres importantes que harán funcionarios contratados por el proyecto, los cuales se desarrollarán hasta el año 2023”.
Relató que entre otros de los momentos del proyecto, también se realizó una dotación para la Cooperativa de Caficultores del Quindío -laboratorio-, donde todas las familias pueden tener capacitaciones en diferentes temas. Además, ya se llevó a cabo la entrega de herramientas y equipos para las 900 familias cafeteras, con el fin de comenzar a mejorar cada proceso relacionado con el café.
“De otra parte, en El Agrado se harán construcciones importantes como un beneficiadero demostrativo y uno experimental, para que no solo las 900 familias del proyecto, sino todos los cafeteros, conozcan y entiendan cómo debe ser un buen beneficio del café. Esto quiere decir que el proyecto tendrá capacitaciones permanentes hasta el momento de finalizar, pero una vez se termine la ejecución, tendremos que pensar en lo que son los procesos de sostenibilidad para poder garantizar que los caficultores tengan un buen producto, pero en especial un buen agronegocio a través de la Cooperativa de Caficultores”.
De otra parte, Margarita Amaya, caficultora, manifestó que las experiencias conocidas le sirven para seguir adelante y que las orientaciones recibidas son importantes en el proceso de superación de miedos frente a los retos que las embarga cada día en desarrollo de su actividad como caficultoras.
Relevo generacional
Una de las preocupaciones que manifestaron tener las mujeres cafeteras del departamento, sigue siendo un tema generalizado en el gremio a nivel país y es el relevo generacional, pues implementar acciones que garanticen la permanencia de los jóvenes en esta práctica agrícola sigue siendo un gran reto.
Saraofi Torres, caficultora del departamento, manifestó que el cautivar a los jóvenes sobre la actividad cafetera inicia desde la cuna del hogar: “Debemos inculcarles a nuestros hijos el amor por el campo y por lo que hacemos, instruyéndolos en el pequeño terreno que tenemos y que ha sido sustento para nuestras familias”.
Por su parte, Liliana Jaramillo Cárdenas, gestora social del Quindío, aseguró: “En la historia del departamento, los hijos de los caficultores se fueron a estudiar por fuera y sucedió algo que era inevitable: no regresaron a sus fincas. Hoy estamos haciendo todo el esfuerzo para que estos jóvenes hagan el relevo generacional, pues deben apersonarse de este proceso del café, tienen que creer en ellos mismos y en el legado cafetero”.
En cuanto a la asociatividad, otro de los retos de las cafeteras de la región para mejorar los procesos de comercialización de sus cosechas, la gestora social apuntó: “Ellas tienen la fortaleza suficiente para salir adelante y vencer obstáculos, lo único que tienen que hacer para dar el primer paso es vencer los temores que rodean todo su accionar”.
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