Su ubicación, sumado a su acceso a la costa pacífica a través del túnel de La Línea, le otorga un rol destacado en el cruce de la cordillera Central de Los Andes y como un nodo logístico y turístico en el PCC.
Sabemos que el territorio del departamento del Quindío tiene una posición privilegiada dentro de la red vial nacional, equidistante con Bogotá (268 km), Medellín (290 km) y Buenaventura (225 km), siendo punto vial importantísimo en el cruce de la cordillera Central de los Andes (Túnel de La Línea) y puerta de acceso a la costa pacífica del país y del mundo, (carretera hacia el Mar Pacífico).
Teniendo esas condiciones que la naturaleza le da, el Quindío está llamado a liderar el tema de infraestructura vial, generando permanentemente proyectos que necesitan un impulso coordinado y conjunto, que contribuya a explotar las potencialidades logísticas, turísticas y el concepto de Paisaje Cultural Cafetero.
Reconociendo lo que somos y lo que tenemos, revisemos entonces cada uno de los que pueden ser nuestros próximos retos a enfrentar, para que podamos evaluar los pasos a seguir, eso sí, buscando la convergencia, teniendo un encuentro de ideas que partan de lugares diferentes con las fuerzas vivas de la región, en torno al impulso de los proyectos que nos generen la transformación productiva y estratégica, que hoy necesitamos.
Miremos:
1).- El Cruce de la Cordillera Central de los Andes: Esta es la obra de infraestructura más compleja y con mayores retos de ingeniería del país, desarrollada en esta región. Eso nos da ejemplo de nuestra pujanza colombiana y de posibilidades inconmensurables y gigantescas para el desarrollo y crecimiento del país; lo hicimos y sin embargo antes de hacerlo se habló mucho de lo difícil que era este cruce para carga, pasajeros y particulares y los inmensos retos y dificultades que suponía el túnel. Hoy, con ventajas económicas y de desarrollo regional grandísimas, no se habla tanto de lo mucho que ha favorecido nuestra integración con el Tolima y todo el centro del país.
Sin embargo, sus obras e impacto deben ser motivo de análisis permanente, discusión académica y lecciones aprendidas; en este corredor quedan retos para mejorar, como por ejemplo atacar los puntos críticos que generan afectaciones en temporadas invernales, establecer en el corredor zonas logísticas y de servicios, dar el impulso necesario a la doble calzada Ibagué – Cajamarca y solucionar de una vez el paso por el municipio de Cajamarca. Para estos últimos casos, hay empresas con equipos potentes muy competentes y capacitadas para ofrecer estas soluciones, siendo oportuno que la región vuelque su mirada sobre ellos y les ofrezca apoyo y gestión para que estos proyectos terminen en realidades.
2).- Al Quindío le falta, i) la conexión de doble calzada de la variante norte de Calarcá y, ii) la vía Calarcá – La Cabaña (por Chagualá) para que el cruce esté completo, conectando la cordillera Central con la autopista del Café, conformando un completo anillo de desarrollo. Este proyecto cuenta con diseños elaborados por INVIAS, y necesita mayor atención y gestión de las autoridades regionales para su materialización. Falta eso.
3).- Doble Calzada Calarcá – La Paila: Cada día esta obra muestra que es la principal necesidad dentro del mega corredor estratégico Bogotá – Buenaventura. Es una obra que le servirá mucho al Quindío y al Valle, pero también la Nación y en general la red de comercio internacional que se sirve de esta región. Dentro del corredor se encuentra localizado el peaje de Corozal; hay alternativas ya presentadas a la Agencia Nacional de Infraestructura, con diseños elaborados por INVIAS, y aun así no ha sido posible iniciar la obra. El peaje de este corredor fue asignado a autopistas del Café, para garantizar la financiación de la misma y el mantenimiento de la vía, pero sin la posibilidad de una ampliación a doble calzada. Esta vía vive hoy los mismos inconvenientes que antes tuvo cruzar la cordillera, y es que, con un pequeño accidente, evento, deslizamiento, novedad, se presentan grandes represamientos de tráfico y eso impacta inmediatamente a todo el departamento, sus dinámicas económicas y administrativas.
Nuestras autoridades administrativas y gremiales deben, sin temor, debatir abiertamente la urgente necesidad de hacer esta doble calzada, garantizando una doble calzada por Calarcá, con accesos adecuados a los municipios, al aeropuerto, a las zonas logísticas y una integración con los proyectos regionales de desarrollo que se vienen gestando. Las fuerzas quindianas que llaman “vivas” no pueden quedarse quietas solo porque esta obra le toca hacerla a la Nación; es decir, la Nación está obligada a desembotellar la vía Calarcá – La Paila, pero no por eso, porque sea urgente y obligatorio para la Nación, las autoridades quindianas y gremios tengan que quedarse quietas. No demos peleas insulsas pensando en peajes y cierres financieros de otros corredores; es momento de garantizar el desarrollo de esta doble calzada que cambiará y generará un nuevo desarrollo para el departamento, además de empleo, movimiento de la economía y legítimas oportunidades de negocio.
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4).- La transversal del Eje cafetero, que comprende la doble calzada Calarcá – Armenia – Montenegro – Quimbaya – Alcalá – Cartago.
Esta vía permite conectar el cruce de la cordillera Central con el norte del Valle, pasando por los puntos de mayor desarrollo turístico dentro del departamento, solucionando además los temas de conectividad de los municipios más representativos en prestación de servicios con Armenia y generando ejes de desarrollo de servicios, habitabilidad y economías emergentes. Esta vía obliga la atención continua, la gestión y el apoyo permanente de todos en el departamento. Se requiere empezar la doble calzada entre el puente de La María y el municipio de Calarcá; entre el puente del río Espejo y el municipio de Montenegro; la conexión Montenegro – Alcalá. El avance de este proyecto debe tener mayor atención, estar acompañado de foros, reuniones informativas, presentaciones que muestren el estado de las obras, porque el Quindío no tiene otros espacios que permitan generar presión positiva y que le sirva de apoyo a las entidades en lo que se requiera para viabilizar estas ejecuciones, tal como lo han hecho de forma oportuna las veedurías técnicas ciudadanas y el comité intergremial.
Citaré en este espacio, algunos otros proyectos regionales, sobre los cuales deberíamos estar continuamente conversando y no por épocas, para gestionarlos conjuntamente, sin colores políticos, ni intereses subregionales, ni retardarlos para épocas electorales.
i). Apoyar la idea que viene ambientándose, de una conexión Río Verde – El Edén, que aproximará el aeropuerto y las zonas logísticas a nuestra hermosa cordillera y la llenará de turistas en minutos poniéndola en contacto con el paisaje cultural cafetero, consolidando la zona turística de mayor potencialidad en el municipio de Calarcá.
ii). Armenia debe tener una avenida perimetral. Esta es de las pocas capitales del país donde todo el tráfico pesado y de larga distancia pasa obligadamente por la zona urbana y no hay conexiones rápidas para el transporte, los servicios y el desarrollo. La vía perimetral del Café y la avenida Los Guayacanes son obras que cambiarían de forma definitiva las dinámicas de la región y que son necesarias. Pero también hay que moverse para gestionarlas y hacerlas.
iii). La condición anterior de evitar el transporte por el centro urbano de Armenia, también aplica para la avenida El Pescador en el municipio de Calarcá, que permitirá desarrollar una conexión directa entre los puntos extremos del municipio (entrada por Armenia y salida hacia el Valle) y además darle desarrollo al suelo de mayor capacidad de expansión para habitabilidad en todo el departamento del Quindío, asuntos bien tratados por el columnista Jota Domínguez en este diario.
iv). La necesidad del tercer carril para la zona cordillerana entre La Española y Caicedonia, tan arduamente promocionado e impulsado por la veeduría cordillerana y que ya cuenta con diseños, y la perimetral superior de los municipios cordilleranos, que generará el mayor desarrollo agrícola visto en la región en su historia.
Hay muchos más proyectos de los que se puede hablar, estudiar y gestionar; para eso debemos estar convencidos de lo importante que es nuestra región y de nuestras grandes potencialidades; por eso el llamado insistente es que a través de la sociedad civil se logre materializar la sinergia necesaria con las fuerzas sociales, técnicas, administrativas y políticas para converger y/o coincidir sobre las grandes obras, necesarias para traer desarrollo y oportunidades, obras que son posibles, urgentes y prioritarias, obras que si queremos, nos harán importantes en el crecimiento de la infraestructura nacional. Invito a los dirigentes políticos y gremiales, a que se dejen ver gestionando, para que, desde el Quindío, seamos protagonistas del desarrollo del país.
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