Aunque existen riesgos geopolíticos, la combinación de exposición a la renta variable mundial y renta fija de calidad se considera una estrategia sólida para aprovechar oportunidades y gestionar riesgos.
Las expectativas del mercado en cuanto a los recortes de tipos de la Reserva Federal han sido una montaña rusa, pasando de demasiado entusiastas en el primer trimestre a bastante conservadoras en el momento de escribir estas líneas, ya que la inflación se ha mostrado más sólida de lo esperado.
Y todo eso se ha dejado notar en las operaciones de todos aquellos que han pretendido comprar acciones a corto o a largo plazo.
Dado que los recortes de tipos son solo cuestión de tiempo, muchos analistas se aferran a los atractivos rendimientos actuales de los bonos a la espera de tiempos mejores para comprar acciones. En cuanto a la renta variable, se percibe un conjunto más rico de oportunidades en todas las geografías y sectores, impulsado por la ampliación de los vientos de cola cíclicos y de tipos a escala mundial.
De cara al segundo semestre del año, los fundamentales siguen siendo constructivos, lo que respalda un cambio a una postura más favorable al riesgo (mejor entorno para quienes pretenden comprar acciones) y mejoras de la renta variable y los sectores en varios mercados. Vamos, que el entorno para comprar acciones se ha vuelto más favorable.
En Estados Unidos, la mayor probabilidad de un aterrizaje suave y unos beneficios del primer trimestre mejores de lo previsto hacen confiar en que la renta variable siga al alza y resulte más atractivo comprar acciones. Aunque la renta variable estadounidense sigue siendo posiblemente la mayor posición sobre ponderada a nivel global, la actual mejora del impulso cíclico en otros países debería fomentar también el crecimiento de los beneficios, ampliándolo más allá del país norteamericano.
Más allá de Estados Unidos y la tecnología
Asia debería beneficiarse de la mejora de las perspectivas mundiales y de los fuertes vientos de cola internos, que deberían seguir manteniendo el impulso de los beneficios en la India y Corea del Sur. Por su parte, Europa continental, el Reino Unido y Japón también están cobrando impulso y recuperándose del fondo de sus ciclos económicos. Y sí, tampoco son ya malos mercados para comprar acciones en ellos.
La disminución de las presiones sobre los costes relacionadas con los tipos de interés está beneficiando tanto a las empresas como a los hogares de todo el mundo, estimulando el consumo y la inversión e impulsando la rentabilidad de los accionistas. Las tendencias estructurales son otro catalizador clave en el deseo de comprar acciones de muchos ahorradores internacionales.
La ola de innovación impulsada por la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA) promete aumentar la productividad en todos los sectores e impulsar el rendimiento de la renta variable más allá de la tecnología. También se perciben oportunidades para comprar acciones en áreas no cíclicas en regiones seleccionadas, como la sanidad en Estados Unidos y Europa y los servicios públicos en Asia.
Trasladar efectivo a bonos para fijar rendimientos ahora
Teniendo en cuenta las causas subyacentes de la inflación estadounidense y el tiempo que los tipos llevan ya en territorio restrictivo en comparación con ciclos anteriores, los expertos mantienen su opinión de que la Reserva Federal recortará los tipos este año, muy probablemente en septiembre. Y eso mejorará el entorno para quienes estudian comprar acciones.
Sin embargo, el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco Central Europeo (BCE) deberían empezar a moverse antes, tan pronto como este mismo mes de junio. En consecuencia, algunos analistas siguen centrados en el bloqueo de los rendimientos actuales de los bonos, con preferencia por los bonos del Estado y el crédito con grado de inversión (IG) denominado en dólares estadounidenses (USD), donde se aprecian rendimientos atractivos ajustados al riesgo.
Los inversores deberían tomar medidas ahora para considerar la reducción de sus posiciones en efectivo y minimizar el impacto de los menores rendimientos del efectivo antes de la primera bajada de tipos. Aunque tiene sentido ampliar la duración para asegurar y disfrutar de altos rendimientos durante más tiempo, algunos inversores podrían considerar los bonos a corto plazo para necesidades de inversión a más corto plazo.
La sostenibilidad está cambiando nuestra forma de vivir, de hacer negocios y de invertir. La transición sigue siendo una prioridad para los gobiernos y las empresas de todo el mundo, y la energía limpia y la biodiversidad acaparan la mayor parte de la atención en términos de inversión, políticas gubernamentales y gobernanza mundial.
Gestionar los riesgos sin comprometer las oportunidades
Además del actual conflicto en Oriente Medio, las próximas elecciones estadounidenses estarán en el punto de mira de los inversores en la segunda mitad del año. Históricamente, los mercados tienden a mostrarse volátiles en el periodo previo a la votación y repuntan tras conocerse el resultado. No obstante, cabe señalar que el resultado de las elecciones puede repercutir en ámbitos como el comportamiento relativo de los sectores (por ejemplo, energía y financiero) y el comercio mundial. Y ese es un aspecto muy importante a l ahora de decidirse a comprar acciones a medio y largo plazo.
En lo que respecta a los mercados emergentes -EM EMEA– se benefician de la perspectiva de recortes de tipos a escala mundial y de la estabilización de la economía de la Eurozona. Sin embargo, sigue siendo vulnerable a los titulares geopolíticos debido a su proximidad a dos conflictos militares devastadores.
Por su parte, América Latina se beneficia de las actividades de near-shoring (o «friend-shoring») a medida que las empresas estadounidenses acercan sus cadenas de suministro a casa, un proceso que esperamos que continúe tras las elecciones estadounidenses. Las perspectivas de la región deberían beneficiarse de cualquier mejora de la demanda china y se ven respaldadas además por un ciclo de recortes de tipos que ya está en marcha.
En conclusión, los expertos consideran que la combinación de la exposición a la renta variable mundial y los ingresos de calidad procedentes de la renta fija es una buena forma de aprovechar las oportunidades y comprar acciones al tiempo que se gestionan los riesgos. Esto puede lograrse mediante una cartera diversificada o una estrategia multiactivos con la ayuda de profesionales.
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