Saltar al contenido

Cada vez más personas se enfrentan a la inestabilidad económica no solo por bajos ingresos, sino por decisiones equivocadas. Desde gastar más de lo que se gana hasta no tener un plan de ahorro.

Los errores financieros más frecuentes que afectan el bienestar económico de las personas no siempre se debe a la falta de ingresos, sino a decisiones relacionadas con el manejo cotidiano del dinero. En la mayoría de los casos, no se trata de grandes gastos, sino de prácticas sostenidas en el tiempo, como el endeudamiento innecesario, o la ausencia de hábitos de ahorro que pueden hacer la diferencia en un futuro.

Lea también: Turismo en el Quindío dejó $51.277 millones en derrama económica

Según un estudio realizado por la plataforma de finanzas personales Fintonic, con ocasión del Día Mundial del Ahorro, el 31 de octubre, la mitad de los encuestados afirmó tener dificultades para llegar a fin de mes, y otra parte indicó que no podría sostenerse más de un mes sin ingresos. Estas cifras, si bien corresponden a España, reflejan un fenómeno que se repite en numerosos países de la región.El panorama en el país, no es alejado de la realidad; según el DANE, alrededor del 80 % de los hogares en Colombia manifiesta no tener capacidad para ahorrar, esto tras una encuesta realizada hace 3 años.

Sin embargo, la percepción de los colombianos frente a su capacidad financiera muestra señales de mejora, hasta el presente año. De acuerdo con el más reciente informe Consumer Pulse de TransUnion, el 72 % de los encuestados espera poder cumplir con todas sus obligaciones financieras, lo que representa un aumento de cinco puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024.

Asimismo, el porcentaje de personas que prevé dificultades para asumir sus compromisos económicos descendió del 33 % al 28 % en comparación con el trimestre anterior. Este cambio positivo se evidencia en todas las generaciones, con excepción de los baby boomers. Uno de los factores que podría estar incidiendo en esta tendencia es el incremento en los ingresos: el 39 % de los participantes señaló haber recibido más dinero en los últimos tres meses.

A esto se suma un aumento del optimismo general, con casi el 80 % de los consultados proyectando una mejora en su situación financiera durante el próximo año.

Más allá de las cifras, la falta de educación financiera, la toma de decisiones basada en emociones y la presión social por mantener un estilo de vida determinado son factores que inciden en el deterioro de las finanzas personales. Identificar los errores más comunes y entender sus implicaciones resulta fundamental para avanzar hacia una mejor estabilidad económica.

Estos son los errores financieros más recurrentes:

  • Exceder los ingresos disponibles: gastar por encima de lo que se percibe mensualmente obliga a recurrir al crédito, lo que genera un círculo de endeudamiento que es difícil de revertir. La elaboración de un presupuesto claro y actualizado permite ajustar los hábitos de consumo a la capacidad real de pago.
  • No establecer un fondo de ahorro: el no destinar una parte de los ingresos al ahorro es uno de los principales riesgos para la estabilidad financiera. Aun cuando los ingresos sean limitados, expertos recomiendan incorporar el ahorro como un componente obligatorio dentro del presupuesto familiar. La regla 50/30/20 propone destinar el 20 % al ahorro, es una referencia útil.
  • No invertir ni planificar la jubilación: no tener una estrategia de inversión, pierde valor con el tiempo debido a la inflación. La falta de planificación a largo plazo, especialmente en lo relacionado con el retiro laboral, puede comprometer el bienestar en la etapa de vejez.
  • Uso excesivo del crédito: tener créditos mal gestionados puede generar intereses altos y compromete los ingresos futuros. Utilizar tarjetas para adquirir bienes o servicios no esenciales, especialmente cuando no se paga el total adeudado cada mes, incrementa de manera significativa el costo de los productos.
  • Adquirir bienes costosos sin respaldo financiero: desde comprar vehículos o viviendas por encima de la capacidad económica individual es otro error frecuente. Financiar bienes como un automóvil, implica pagar intereses por activos que pierden valor con rapidez.
  • Utilizar el valor líquido de la vivienda como fuente de financiamiento: refinanciar una propiedad para acceder a efectivo o abrir líneas de crédito con respaldo hipotecario puede deteriorar el patrimonio si no se hace con criterios claros. Estas herramientas deben usarse de manera excepcional y con pleno conocimiento de sus implicaciones financieras.
  • No trazar un plan financiero: la ausencia de metas concretas impide establecer prioridades. Sin objetivos claros como comprar una vivienda, cubrir estudios, emprender un negocio o asegurar la jubilación, las decisiones financieras tienden a ser reactivas o impulsivas.

Por otro lado, especialistas en educación financiera mencionan que, más allá de los errores individuales, existen factores estructurales que limitan la capacidad de toma de decisiones acertadas. Entre ellos, se encuentra la escasa formación financiera, que no forma parte de los programas de educación básica y en ocasiones universitaria en muchos países, y la influencia de patrones sociales que normalizan el consumo como vía de satisfacción o validación personal.

La gestión emocional también juega un papel determinante, trastornos como la ansiedad, el estrés, la euforia o la necesidad de pertenencia inciden en compras impulsivas, suscripciones innecesarias o adquisiciones que exceden la realidad económica de cada persona.


junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930