En el III Congreso Iberoamericano de Turismo Sénior se exploró la necesidad de consolidar al Quindío como un destino turístico por excelencia para la población adulta mayor, un trabajo que debe ir de la mano de los actores de la cadena de valor y del sector público.
Avanza en Armenia el III Congreso Iberoamericano de Turismo Sénior, organizado por la Fundación Cincuentonía en colaboración con Fontur, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y Fenalco. Este evento busca posicionar al Quindío como un destino especializado en turismo sénior, un segmento que, según estimaciones, alcanzará los 1.400 millones de personas mayores en poco más de un lustro.
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Jorge William Ramírez, director de la Fundación Cincuentonía, enfatizó la importancia de focalizar esfuerzos en este tipo de clientes, teniendo en cuenta que para 2030 se estima que habrá 1.400 millones de personas mayores de 60 años. Según Ramírez, el problema no es la falta de turistas, sino que los destinos y las empresas no están preparadas para atender las necesidades específicas de este segmento.
“El turismo sénior no es ‘café para todos’. Los clientes sénior tienen necesidades muy concretas, y el objetivo del congreso es ayudar a los destinos y a las empresas a entender estas particularidades, especializándose para ofrecer experiencias de alto valor”, señaló Ramírez.
Este segmento, conocido como “economía plateada”, ya representa el 12,8 % del Producto Interno Bruto (PIB) global, y en regiones como el Eje Cafetero, donde la población mayor de 55 años alcanza el 18 %, hay un potencial significativo para desarrollar un turismo adaptado a este perfil.
El Quindío cuenta con características únicas que lo posicionan como un destino ideal para este segmento. La abundancia de naturaleza, la observación de aves y un clima promedio de 19 grados, lo convierten en un atractivo especial para personas mayores. Sin embargo, no basta con tener recursos naturales, es necesario transformarlos en productos turísticos específicos.
Según se ha puesto de manifiesto en las conferencias, un desafío importante es aplanar las diferencias entre las temporadas altas y bajas. Actualmente, la alta temporada abarca apenas 80 días al año, por lo que es crucial atraer turistas sénior durante los periodos de baja ocupación. Además, cada vez más personas, tanto de Colombia como del extranjero, eligen mudarse a esta región para disfrutar de su tranquilidad y calidad de vida.
“Los turistas de este segmento tienen objetivos claros: buscan mantener su salud y bienestar a través de experiencias en contacto con la naturaleza, pero con infraestructura accesible y actividades de bajo impacto físico. Es importante ofrecer caminatas suaves y actividades adaptadas que sean satisfactorias y fomenten un sentido de logro. Además, este tipo de turista está en una etapa de introspección y conexión consigo mismo, lo que hace que los viajes sean espacios para reflexionar sobre su vida y su futuro. También valoran profundamente la interacción social, por lo que actividades como talleres de artesanías, manualidades, catas de café y otras experiencias que permitan aprender y compartir son muy atractivas para ellos”, expresaron en el congreso.
El segmento sénior presenta, además, características particulares debido a los avances en salud y estilo de vida. Hoy, las personas mayores de 65 años tienen mejor condición física que hace 20 años, lo que les permite participar en actividades que anteriormente se consideraban exclusivas para jóvenes.
Un ejemplo es Perú, donde la mayoría de los turistas que visitan Machu Picchu tienen entre 65 y 70 años y logran completar la experiencia con éxito. Según Martín Araneda, experto en turismo regenerativo, los beneficios de adaptarse a las necesidades de este segmento no solo impactan a los viajeros, sino también a los residentes. Las mejoras en infraestructura, como senderos accesibles, benefician a toda la población, incluyendo personas embarazadas, con movilidad reducida o en recuperación de lesiones.
El impacto económico del turismo sénior es otro aspecto fundamental. Este segmento tiene un alto poder adquisitivo y prefiere destinos donde pueda disfrutar de buena gastronomía, vinos, centros comerciales y experiencias culturales enriquecedoras. Según los conferencistas, estos turistas no tienen limitaciones de tiempo, buscan descanso y tranquilidad, y suelen permanecer más tiempo en los destinos que les agradan. Además, su perfil impulsa significativamente la economía local, generando empleo y dinamizando sectores como la hotelería, los restaurantes y las agencias de viajes.
Sin embargo, para que el Quindío logre consolidarse como un destino sénior de alto valor, es necesario el trabajo conjunto de empresas, gremios, universidades y gobiernos. Jimmy Pons, experto español en turismo, destacó que no basta con tener recursos, es imprescindible convertirlos en productos turísticos especializados a través de políticas claras y colaboración entre todos los actores del sector.
Según Pons, esta transformación requiere un esfuerzo sostenido, ya que no se logra de la noche a la mañana. El año pasado, en la edición anterior del Congreso, se observó un creciente interés de agencias de viajes, hoteles y operadores turísticos por adaptar sus servicios al segmento sénior, lo que demuestra que hay una base sobre la cual trabajar.
“El Quindío tiene todo el potencial para posicionarse como un referente en turismo sénior, pero este desarrollo depende de la capacidad de los actores locales para diseñar un producto turístico de alto valor. El éxito radica en el trabajo en equipo, donde empresas, gobierno y comunidades trabajen con un objetivo común: transformar al Quindío en un destino de referencia para el turismo sénior, generando beneficios económicos y sociales para todos”, fue la conclusión que deja hasta ahora este congreso que finaliza mañana.
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