El compostaje es una buena alternativa que reduce la dependencia de fertilizantes químicos, recupera la fertilidad del suelo, mejora la retención de agua y la llegada de nutrientes a las plantas.
La pérdida de alimentos a lo largo de la cadena de suministro ha suscitado un notable interés en la sociedad en general. Es posible que aún quede mucho camino por recorrer en cuanto a mejores prácticas ambientales para establecer un sistema de separación de residuos en restaurantes y otros establecimientos gastronómicos con el fin de facilitar el compostaje que es uno de los aliados para reducir el impacto del planeta.
Lo anterior sumado a la falta de normativas establecidas por gobiernos y autoridades que permitan regular y controlar las actividades comerciales que puedan afectar el medio ambiente.
En Armenia diferentes actores como gremios, corporaciones y el sector público unen esfuerzos para mitigar los impactos que pueden generar las prácticas empresariales en manejo de residuos orgánicos.
Mercar hace donaciones
Uno de estos eslabones de la cadena de distribución de alimentos son las centrales de abasto local, donde diariamente se mueve gran cantidad de alimentos; al respecto, Estella Cuervo, gerente de la central de abastos de Armenia –Mercar- aclaró que la central genera 98 % material orgánico y 2 % material reciclable como botellas, plásticos, cartón que son los empaques donde llegan los productos. Con respecto al primer ítem, manifestó: “Con el material orgánico suceden varias cosas; lo primero es que a Mercar la visitan representantes de 14 fundaciones, entre ellas de niños, de adultos mayores, de habitantes de calle, etc., y en un proceso muy organizado que llamamos recolección, van pasando por cada local comercial de perecederos recogiendo los productos que están golpeados y que ya los usuarios no compran porque ya no son de primera calidad o porque tienen algún defecto, pero que están en buen estado y son aptos para el consumo humano; diariamente de la central se entregan entre 5 y 6 toneladas de alimentos”.
Contó también que de otras entidades recogen alimentos. “Vienen, además, personas que tienen criaderos de cerdos y recogen los productos que están muy maduros para sus porcinos y hay otra parte de alimentos que se ha destinado para alimentar a los animales que la CRQ tiene en cautiverio por un tiempo. El resto de los desechos es recogido por EPA para el depósito en el relleno sanitario”.
Destacó que en la actualidad trabajan de manera ardua para llegar a ser Basura Cero. “Es un proceso lento, que requiere mucha educación y que no se logra de un día para otro, hasta ahora se han impartido capacitaciones y adicional a esto, con una firma estamos haciendo un estudio para saber de lo que genera la central de abastos qué se puede usar para compostaje y qué definitivamente no podemos volver a usar; en este momento estamos esperando los resultados que arroje ese estudio para saber cuál es el paso a seguir”.
El Banco de Alimentos evita el desperdicio
Sobre la labor que se realiza desde la Diócesis del ‘Banco de Alimentos Monseñor Roberto López Londoño’, el padre José Balmore Cañola Jiménez aclaró: “Lo que hace el banco es tratar de recoger los alimentos antes de que se desperdicien. Actualmente, se atienden muchas fundaciones y siempre que llegan las donaciones se procura entregar inmediatamente evitando que se dañen. Reciclamos cartón, plástico y vidrio que nos ayuda en el programa; pero con los alimentos que nos donan los Fruver, los supermercados y algunas empresas, siempre se entregan a tiempo a la mesa diocesana que tiene restaurante. Nunca recibimos alimentos vencidos, son siempre de buena calidad pues sería muy irresponsable entregarlos en mal estado; pero desde luego que recibimos muchos productos que están próximos a vencer y eso ayuda a minimizar la pérdida de los mismos que es uno de los objetivos del banco de alimentos”.
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Alcaldía, EPA y CCQA brindan asesoría y acompañamiento
Nora Isabel Bravo Baeza, coordinadora de gestión ambiental de la cámara de comercio de Armenia y del Quindío, CCAQ, indicó: “En este momento entre la alcaldía de Armenia, EPA y Cámara de Comercio estamos generando una campaña en la cual visitamos a los propietarios y administradores de establecimientos del sector gastronómico, primero para motivarlos a que saquen sus residuos en el momento correcto y los horarios establecidos; pero además en cada visita se hace un diagnóstico, se revisa cómo están haciendo el manejo de sus residuos, se les explica cómo funciona el nuevo código de colores de recolección, se hace inducción sobre cómo separar en la fuente y dónde se deben ubicar los puntos ecológicos en los alojamientos y en general, se capacita a todo el personal.
También asesoramos sobre cómo hacer una compostera de manera sencilla y con los recursos que tengan a mano en cada local; y por supuesto, a las personas que estén interesadas en hacer una separación de residuos, la cámara de comercio ofrece el servicio de asesoría y acompañamiento”.
Debilidades en normatividad
El ingeniero químico Héctor Fabián Triviño Arbeláez, de la subdirección de gestión ambiental de la Corporación Regional del Quindío, CRQ, informó: “En el momento, el país no tiene ninguna norma que obligue a las empresas a hacer o promover el compostaje o a aprovechar residuos orgánicos; es una de las debilidades que tienen nuestra normativa colombiana. El plan de desarrollo de este nuevo gobierno sí va dirigido hacia esa tendencia de basuras cero, de aprovechamiento y tratamiento de residuos. La actual política para la gestión de residuos sólidos no es obligante solo promueve y hace difusión sobre el tema y presenta un panorama a nivel nacional de cómo estamos en cuanto al manejo de residuos, que es una política adoptada bajo el Conpes 3874 de 2016, sobre la Política Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos”.
