De acuerdo con el dato de Acodrés Quindío, en el último año se han registrado disminuciones de ventas de alrededor del 20 %.
El sector gastronómico en el Quindío ha enfrentado en 2024 una significativa disminución en las ventas, con un descenso aproximado del 15 al 20 % comparado con el mismo periodo del año anterior. Camilo Carmona, director de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodrés) capítulo Quindío, explicó que este panorama responde a una combinación de factores sociales, económicos y estructurales. La crisis económica, el aumento de los costos de insumos y la baja afluencia de visitantes en los establecimientos han sido claves en la disminución de ventas.
Entre los factores que más han afectado el desempeño del sector se encuentran la inflación y el alza en los precios de productos y servicios. Carmona destacó que muchos productos de uso frecuente en la gastronomía han experimentado un notable aumento de precios, lo que ha afectado el costo de los platos servidos en los restaurantes.
La disminución en el consumo de los comensales ha sido otro de los factores que ha influido en esta caída de ventas, ya que los consumidores se están ajustando a la inflación, y los precios más altos han provocado que muchos elijan consumir menos fuera de casa.
A nivel nacional, la situación es preocupante. Según datos de Acodrés, entre agosto del año pasado y septiembre de 2024, más de 1.600 establecimientos gastronómicos cerraron sus puertas en el país, lo que representa un promedio de cuatro restaurantes cerrados diariamente. Esta tendencia ha sido observada principalmente en ciudades como Bogotá, donde se registraron 622 cierres en el mismo periodo. Aunque el Quindío no ha tenido una crisis tan severa como otras regiones, se han reportado cierres de algunos establecimientos, en su mayoría de manera temporal, debido a remodelaciones, ajustes en los menús y transformaciones para atraer a nuevos públicos.
Transformación del sector
A pesar de estos desafíos, Camilo Carmona señaló que el sector está realizando esfuerzos importantes para sobrellevar la crisis. Uno de estos esfuerzos es la promoción de la gastronomía del Quindío como un atractivo turístico. “Ahora más que nunca debemos seguir promocionando el departamento, ya que esta es la única forma de superar esta situación”, explicó el líder gremial.
Además, destacó que uno de los puntos más fuertes del Quindío es la calidad de su gastronomía, no solo enfocada en los paisajes naturales, sino también en las propuestas culinarias que se están gestando en la región.
Desde Acodrés se está trabajando en la consolidación de un calendario gastronómico regional, unificando las actividades y eventos de todo el departamento, con el objetivo de posicionar a Quindío como un destino turístico integral, donde la gastronomía sea una de las grandes protagonistas. La gastronomía quindiana ha sido presentada recientemente en Bogotá ante embajadores de casas consulares, con el propósito de atraer turistas nacionales e internacionales, así como inversionistas.
Un tema que preocupa mucho a los restauranteros es la reforma laboral que actualmente se tramita en el Congreso de la República. Carmona explicó que, si la reforma se aprueba tal como está, representará un aumento significativo en los costos operacionales de los establecimientos, especialmente debido a los recargos laborales en días festivos y domingos.
Esta carga adicional, junto con los otros aumentos de costos (como el precio de los alimentos, los arriendos y los servicios públicos), pone en peligro la estabilidad de muchos restaurantes. Además, aunque algunos establecimientos están adaptando sus modelos de negocio y cambiando sus menús, otros no han podido hacer frente a la crisis y se han visto obligados a cerrar.
Al respecto, Guillermo Enrique Gómez, presidente ejecutivo de Acodrés a nivel nacional, explicó que la inflación en el sector gastronómico ha superado el promedio nacional. Mientras que la inflación general es de 5.81 %, el costo de los productos en el sector de restaurantes y hoteles ha subido un 9.08 %. Esto ha llevado a muchos restaurantes a ajustar sus precios constantemente, lo que, a su vez, ha afectado el comportamiento de los consumidores, que están reduciendo sus gastos en establecimientos gastronómicos.
Según Acodrés, el alza de los costos ha sido especialmente dura para los restaurantes, ya que los alimentos, que antes representaban alrededor del 35 % del costo total de un plato, ahora equivalen al 46 %. Además, los servicios públicos han aumentado del 10 % al 20 % del costo, y los arriendos han pasado de representar el 10 % al 16 %. Estos incrementos han generado una presión sobre los precios y el consumo, obligando a muchos negocios a cerrar o a transformar sus modelos de negocio para sobrevivir.
Para afrontar la crisis, Acodrés ha planteado diversas propuestas, entre ellas un descuento temporal en el impoconsumo, el cual, según el gremio, podría ayudar a los restaurantes a mejorar sus ventas y reducir la presión sobre sus costos. Sin embargo, el futuro sigue siendo incierto.
La reforma laboral en trámite podría aumentar aún más los costos laborales y aumentar la tasa de cierre de restaurantes, especialmente si se incorporan nuevas cargas impositivas. Si se aprueba la reforma en los términos actuales, el impacto sería un incremento del 16 % en los costos laborales, lo que, según Acodrés, agravaría aún más la situación del sector.
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