“El cannabis en su forma natural es posiblemente la sustancia activa más segura de todas las conocidas por la humanidad, desde el punto de vista terapéutico”: Lester Grinspoon, profesor de psiquiatría de Harvard.
La marihuana no es un asunto solo de Colombia y otros países andinos. Su cultivo deja ganancias llamativas y por eso países como EE. UU. – en particular California – participan del negocio. Pareciera que se repitiera la fiebre del oro de ese estado, fenómeno social que se vivió a mediados del siglo XIX. En el siglo XXI se revive, pero con la fiebre del “oro verde”, es decir la marihuana. Está siendo atractivo no solo para los mexicanos, desde el siglo pasado, sino también para los españoles ubicados en el viejo mundo.
Esta situación la presenta el periodista Luis Velasco en el artículo: “Tijeras, armas y drogas: historias de temporeros españoles en las granjas ilegales de marihuana en california”, publicado en el diario El País de España el pasado 4 de junio. Como sumario revela que cada año personas de medio mundo viajan a trabajar en dichos lugares, los cuales son entornos controlados por organizaciones criminales y marcados por la precariedad y la violencia.
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En este artículo se presentarán apartes de este documento. Pero antes hay que decir algo de esta hierba. En Wikipedia está publicado: las sustancias de la marihuana se unen a las estructuras de las células del sistema nervioso, llamadas receptores cannabinoides, provocando efectos analgésicos, antiinflamatorios, neuroprotectores y psicotrópicos. Así que, esta mata presenta su lado saludable, pero cuando se somete a procesos especiales se convierten al algo muy dañino.
Así mismo, la Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina de EE. UU. ha realizado una revisión de más de 10 mil investigaciones, con el fin de conocer realmente cuáles son los beneficios médicos del cannabis. Los resultados han sido presentados en un informe de 400 páginas. La verdad es que la marihuana bien usada aporta beneficios, pero, como ya se dijo, en este documento solo se presentan algunos aspectos del artículo ya citado.
150 mil personas en busca de la ‘hierba’
El artículo reseñando que “la histórica autovía 101, la llamada carretera de las drogas conecta el Triángulo Esmeralda californiano. Allí, los temporeros de la marihuana o trimmers buscan granja en la que trabajar en una franja de 400 kilómetros a través de una ruta que ha servido desde los años setenta como arteria clandestina del tráfico de drogas hacia México. El medio financiero Business Insider estima que unas 150.000 personas viajan cada temporada a estas montañas, donde se cultiva el 60 % del cannabis que se consume en Estados Unidos”.
De acuerdo con lo plasmado en su escrito, “camareros, abogados, profesores, vendedores ambulantes… jóvenes y no tan jóvenes con o sin carreras superiores agarran las tijeras para cortar marihuana durante tres meses y con lo ganado poder pagar alquileres, tratamientos médicos o másteres”. Citando algunos ejemplos de lo vivido por algunas personas involucradas en este lucrativo negocio para algunos, se podrán dar cuenta del significado de esta “fiebre verde”.
Por ejemplo, cita el caso de Isabel (26 años): “ya había donado tres óvulos para pagar el carné de conducir y comprar un coche cuando tenía 21 años. Estaba cansada de sonreír ocho horas para conseguir propinas como camarera en un bar de San Sebastián (España). No podía hacer muchos planes de futuro. En uno de sus días libres que acostumbraba a pasar entre cafés y charlas con amigas, una de ellas le propuso que fueran a California. En tres meses hacemos 10.000 dólares cortando marihuana y nos volvemos, narra Velasco”.
Cinco años después, explica por teléfono que acaba de dar por finalizado su periplo estadounidense. Ella, que pide anonimato como el resto de los entrevistados, es una más de ese pequeño ejército invisible de españoles que decide cruzar el charco para trabajar en las granjas ilegales de cannabis ubicadas en los condados de Humboldt, Trinity y Mendocino, en el norte del Estado de California. Ella comentó: “tengo un compañero que ha visto cómo mataban a un ‘tío’ (amigo) delante de él en Covelo (Mendocino) porque pensaban que había robado hierba. Y un amigo italiano al que dispararon en el pecho y acuchillaron porque entró de noche drogado en la granja que no era”.
En 2024 se incautaron 530 millones de dólares.
El referido periodista socializó cifras puntuales: “según datos de la web del Grupo de Trabajo Unificado de Aplicación del Cannabis (UCETF, por sus siglas en inglés), un departamento creado en 2022 para erradicar el comercio ilegal de marihuana en California, se incautaron en 2024 casi 600 millones de dólares, se erradicaron 583.000 plantas y confiscado 167 armas de fuego en 380 operaciones”.
A pesar de esa lucha contra la marihuana, cuenta Velasco que desde 2016 es legal en California consumir marihuana para los mayores de 21 años. La ley limita, eso sí, la cantidad que se puede llevar encima (una onza, unos 28 gramos) y la que se puede cultivar: seis plantas y solo para uso personal, agregando que “la legalización de la marihuana recreativa casi ha acabado con el pequeño agricultor y ha sembrado la semilla de los ajustes de cuentas y las desapariciones”.
Como siempre pasa en estos ‘negocios’, el pequeño agricultor al final sale perdiendo. Esto afirma Velasco, retomando las palabras de un veterano en el negocio: “mi abuelo pagaba antes mucho más a los temporeros. Me han jodido porque tengo que competir con las empresas legales y los traficantes. Si quiero legalizar mi producción, tengo que darle el 30 % de mis beneficios al Estado, otro 15 % se va en el salario de los trimmers. Es imposible, no me sale rentable”. Anota demás el periodista: “en su granja trabajan cada temporada alrededor de 20 jornaleros para cortar una inversión de unos 500.000 dólares en marihuana”.
Agrega que “según Marijuana Policy Project (MPP), una organización creada en 1995 que promueve la legalización del cannabis, Estados Unidos ha recaudado en los últimos 10 años más de 20.000 millones de dólares de la industria cannábica legal. Cifras que secundan artículos periodísticos de Reuters. Según la consultora agrícola Era Economics, en 2024 se produjeron 1,4 millones de cannabis legal en California, mientras que el consumo total del Estado fue de 3,8 millones de libras”.
La jerarquía en las granjas de marihuana
Luis Velasco explica que las granjas de marihuana siguen una clara jerarquía. En la cima están los farmers, dueños de las tierras y las normas. Un escalón más abajo, los growers, encargados de organizar el trabajo y acordar las condiciones con los trimmers, que ocupan el último peldaño. La ley del patrón varía según para quién trabajes.
Los rusos evitan cualquier triquiñuela pesando antes y después cada pound (libra). Los mexicanos, los búlgaros y los albanos prefieren el caos: colocan en el centro un cubo de plástico rebosante de marihuana del que cada temporero coge lo que puede, lo que genera más de un conflicto por ver quién se lleva la más pesada.
Aclara que la inseguridad en el Triángulo Esmeralda no proviene solo de quienes sostienen las armas. Al carecer de papeles y de seguro médico, los temporeros suelen hacerse pasar por ciudadanos sin techo para poder ser atendidos en los hospitales. “Ellos saben que eres trimmer. Están acostumbrados, como la policía. Firmas un documento diciendo que vives en tu coche aparcado en una calle cualquiera y te curan”.
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