Estos elementos, altamente contaminantes, se convierten en “alimento” de aves y animales silvestres y marinos.
Lanzar globos o cometas al firmamento es un acto que se constituye como un atentado contra la naturaleza y el medio ambiente porque lejos de quedarse volando entre las nubes, sus aterrizajes son en mares, bosques, playas, montañas, enredados en los árboles o en la boca de algunos animales que erróneamente los confunden con alimento.
De acuerdo con la Fundación para Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales –FAADA-, un globo de látex puede tardar más de seis meses en biodegradarse, mientras que el tiempo de degradación de los globos metálicos aún se desconoce, pero se cree que podría ser mayor.
Según varios expertos en geomática y cambio climático, lanzar globos o cometas en la atmósfera tiene efectos altamente negativos para las diversas formas de vida en el planeta. En primer lugar, durante la fase de la biodegradación del látex en el ambiente, los sistemas bióticos, organismos vivos y el equilibrio ecosistemático de diversas especies se ven ampliamente afectados según las especificaciones de los fabricantes; por lo tanto, este material tarda en desaparecer en un periodo considerado entre 6 y 8 meses.
Entre tanto, un globo de helio puede ascender hasta las capas superiores de la antropósfera e incluso hasta las capas inferiores de la estratósfera y depende de las condiciones meteorológicas que se produzcan puede desplazar un globo a distancias considerables y terminar en lugares muy lejanos como reservas, fuentes de agua, parques naturales hasta los océanos, modificando los ciclos normales de la vida como la alimentación, el desplazamiento, entre otras actividades de un gran número aves y de especies silvestres y marinas, así como de la flora.
Por otra parte, globos y cometas suelen venir acompañados de sujetadores, cintas o válvulas de plástico que tienen repercusiones aún peores para los ecosistemas ya que no son biodegradables y pueden tardar más de un siglo en desaparecer.
Margarita Rosa Tirado Mejía, sembradora de selvas, ambientalista, creadora de la fundación Reserva Natural La Rosa de los Vientos, manifestó: “Los globos que son derivados del caucho han llevado a una explotación muy fuerte y han sido causantes de grandes masacres en las selvas amazónicas desde hace mucho tiempo. El caucho se produce del látex, que después de 8 o 10 semanas al contacto con el agua, puede empezar a reintegrarse en la naturaleza o entrar en el pico de un ave o la boca de un pez o de cualquier animal que al ser ingerido por otro también le afectan estos residuos. Es más complicado si se trata de productos o globos derivados del plástico o del petróleo, que no son biodegradables. Se dice que un globo puede viajar entre 20 y 24 horas al día y recorrer hasta 30.000 km en el vuelo; pero, así como se elevan, caen y ya en el océano debido a sus colores, pueden ser confundidos con alimento por los animales marinos, volviéndose peligroso porque esos cauchos entran al intestino sin contar que tienen residuos de helio y algunos tienen el conocido ‘gas de la risa’ y tienen colores llamativos, por lo tanto, se emplean tintes que también son extremadamente contaminantes”.
Lea también: Declaración de Belém: la ambiciosa agenda de cooperación para la Amazonía
Tirado Mejía añadió: “Estos globos van a terminar en la naturaleza y la mayor parte de ellos, no reintegrables, al sistema de las diferentes y múltiples especies, desde las microscópicas. Los efectos negativos de estos productos son altamente contaminantes e impulsar estas empresas que los producen para hacer la diversión es no entender que no podemos ser seres para entretenimiento sino que nos corresponde en esta época y en este proceso climático ser seres de conciencia”.
Por su parte, el ambientalista y director de la fundación Cosmos, Néstor Ocampo, expresó: “Los efectos o impactos ambientales de las cosas que solemos lanzar al aire como cometas son dañinos particularmente para las aves; sobre todo cuando se elevan cerca de sitios húmedos o pantanales en donde suelen concentrarse muchas aves. Cuando se revientan los hilos en la cometa y quedan por ahí, muchas aves perecen enredadas en esos hilos, especialmente los más jóvenes que están aprendiendo a volar. En cuanto a los globos habría que diferenciar los dos tipos que existen, uno es el que lanzan en ciertas festividades que son de aire caliente que consisten básicamente en un receptáculo que se hace con papelillo y el aire se calienta con un mechero que va puesto allí, pues estos sí son sumamente peligrosos porque van a caer a algún lugar y generalmente producen incendios forestales e incluso estructurales que le pueden costar la vida a personas o a miles y miles de seres vivos y el otro, que es el globo de látex o caucho de colores que últimamente se utilizan mucho en algunas festividades y se lanzan de decenas a miles de estos al aire, los cuales son peligrosos, específicamente para las aves marinas porque cuando estos globos ascienden, llega un momento en que por la porosidad del material ya no tiene tanto aire, dejan de ascender o sencillamente se revientan por el cambio de presión y esos pedazos de caucho que quedan van al suelo, generalmente por los ríos hasta el mar o caen directamente al océano y los animales suelen confundirlos con alimento obstruyendo sus sistemas digestivos; también cabe resaltar que los colores de estos globos contienen sustancias químicas que son dañinas para la salud de los animales.
¿Cuáles son los efectos para la fauna y el ecosistema?
Agentes contaminantes como el plástico o el látex, constituyen un peligro para las diferentes especies que empiezan a integrar estos materiales en su ingesta y con ello perjudican su salud y en consecuencia la de sus depredadores. Bien sea en ambientes terrestres, marinos o en diferentes especies de aves se ha registrado que la ingesta de látex genera la obstrucción de órganos implicados en sus funciones digestivas por lo cual los animales se enferman y mueren de debilidad; también se tiene un amplio registro de especies que se enredan con los fragmentos de látex en sus ambientes nativos lo cual implica que no pueden desplazarse o buscar alimento y en el peor de los casos mueren por asfixia. Por otro lado, estos elementos también contribuyen al desarrollo de islas de basura en los océanos y a la contaminación del medio ambiente.
Educar es la solución
Muchos ambientalistas alrededor del mundo se han preocupado de la importancia de educar a la población sobre el peligro de lanzar globos –incluso uno- al cielo, y es por ello que, en muchos países, como Australia y Reino Unido ya se prohíben los lanzamientos masivos de globos; sin embargo, En Colombia, no existe una regulación que aborde este asunto de gran relevancia ambiental.
- Temas relacionados :
- Ecosistema
- Medio Ambiente
