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Expertos advierten que sus efectos ya ponen en riesgo los cafetales, las fuentes hídricas y el sector turístico en el departamento, donde casi la mitad del empleo depende de esta actividad.

Mientras Colombia celebraba en 2023 su segunda cifra más baja de deforestación, el nuevo informe del Ministerio de Ambiente y el Ideam encendió las alarmas: en los primeros meses de 2024, la pérdida de bosque en la Amazonía aumentó un 43 %. Más del 65 % de la deforestación nacional se concentra hoy en esa región, incluso dentro de parques naturales, así lo advirtió Valora Consultores, empresa que apoya a los negocios a invertir, competir y cumplir en la nueva economía verde, inclusiva y digital.  

El reporte indicó que miles de hectáreas están desapareciendo, incluso en áreas protegidas, lo que podría tener un fuerte impacto en la sociedad, el sector empresarial, las comunidades locales e incluso el turismo.

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Aunque parezca un problema distante, lo que ocurra en la Amazonía tiene efectos directos sobre el departamento del Quindío: desde el régimen de lluvias que alimenta sus ríos, hasta la estabilidad climática que sostiene sus cafetales y sus bosques de palma de cera. Esa relación, advierten expertos, no solo es ambiental, sino también social y económica.

Judith Flórez, especialista en desarrollo ambiental y social del IFC (Grupo Banco Mundial), recordó que los conflictos con comunidades, bloqueos o desplazamientos pueden frenar proyectos y encarecerlos, afectando a sectores productivos como el turismo y el café.

“Las empresas deben aprender a mapear actores, anticipar conflictos y construir relaciones legítimas desde el diseño de sus operaciones”, señaló.

Quindío: pequeño territorio, gran riesgo

Datos de Global Forest Watch (sistema interactivo en línea que proporciona datos y herramientas para el monitoreo y la gestión de los bosques a nivel global) muestran que el Quindío ha perdido cobertura boscosa en zonas de alta importancia ecológica como las estribaciones de la cordillera Central y el Parque Nacional Natural Los Nevados. Especies como el oso de anteojos, el loro orejiamarillo y el tigrillo dependen de estos hábitats.

A su vez, la pérdida de bosque afecta también las cuencas que abastecen de agua a más de medio millón de personas. En términos económicos, el impacto podría sentirse pronto.

“Casi el 50 % del empleo formal en el Quindío depende del turismo y servicios relacionados. Si el clima se vuelve más extremo o impredecible, se afectan los cultivos, los paisajes y la experiencia de los visitantes”, sostuvo Ayari Pérez, gerente de expansión América de Valora Consultores. La prevención, indicó, no solo protege vidas, también empleos e ingresos.

Reconocer el impacto directo de la deforestación en la región, promover y fortalecer el ecoturismo como herramienta contra la deforestación, son algunas recomendaciones clave.

Del ecoturismo a la acción empresarial

Fernanda Ortiz Morales, especialista en turismo sostenible, propone que el ecoturismo sea una herramienta real contra la deforestación.

“Cuando las comunidades ven ingresos por conservar, en lugar de talar, el bosque gana y todos ganamos”, relató a La Crónica del Quindío.

Ejemplos como senderos interpretativos, avistamiento de aves o rutas del café con enfoque ambiental pueden ser parte de la solución.

No obstante, la responsabilidad no es solo de las comunidades.

“Las empresas que no integren criterios ambientales, sociales y de gobernanza están asumiendo riesgos operativos y de sostenibilidad real”, enfatizó Ayari Pérez.

Vale recordar que la Corte Internacional de Justicia reforzó recientemente que el cambio climático es un compromiso legal para los Estados, lo que endurecerá regulaciones y pondrá al sector privado en el centro de las soluciones.

Un llamado que no admite espera

Desde Valora Consultores subrayaron en palabras simples: si la Amazonía sigue perdiendo bosque, el Quindío tendrá menos agua, más calor, mayor riesgo de plagas en cultivos y un turismo menos atractivo.

Por esta razón, el mensaje de los expertos es claro: actuar ahora es más barato y más seguro que reaccionar después. Como dijo Fernanda Ortiz Morales, especialista en turismo sostenible: “El bosque que se conserva hoy es el clima estable de mañana“.

Recomendaciones para el Quindío y el sector turístico

Desde Valora Consultores se plantearon una serie de recomendaciones para enfrentar los efectos de la deforestación en el departamento del Quindío, considerando su experiencia en ecoturismo sostenible:

  1. Reconocer el impacto directo de la deforestación en la región: La pérdida de bosque en la Amazonía afecta el régimen de lluvias, la estabilidad climática y los recursos hídricos, elementos clave para la producción cafetera y los ecosistemas locales. Esto implica que el departamento debe estar consciente de la relación directa entre la deforestación en la Amazonía y sus consecuencias ambientales, sociales y económicas.
  1. Integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la actividad empresarial: No solo las comunidades, sino también las empresas deben asumir responsabilidad en la sostenibilidad. Las empresas que no incorporen estos criterios enfrentan riesgos operativos, comerciales y de reputación, además de dificultades para acceder a financiamiento y mercados sostenibles.
  1. Promover y fortalecer el ecoturismo como herramienta contra la deforestación: El ecoturismo debe ser una estrategia real para la conservación.

“Es importante que los ingresos generados por el ecoturismo beneficien directamente a las comunidades locales, motivando la conservación”, destacaron.

Otras acciones que podrían implementarse

  1. Ampliar y diversificar las iniciativas de ecoturismo: Crear nuevos productos turísticos que involucren educación ambiental y experiencias inmersivas.
  2. Fomentar la participación comunitaria en el diseño y gestión de estos proyectos. Fortalecer alianzas público-privadas y comunitarias: Coordinar esfuerzos entre gobierno, empresas, ONGs y comunidades para crear estrategias integrales de conservación y desarrollo sostenible.
  3. Implementar campañas de sensibilización y educación ambiental: Dirigidas tanto a turistas como a locales, para promover prácticas responsables y el valor del bosque.
  4. Impulsar políticas públicas locales y regionales que incentiven la conservación: Por ejemplo, incentivos económicos, subsidios o certificaciones para empresas turísticas y agrícolas sostenibles.
  5. Monitorear y gestionar riesgos climáticos y ambientales: Preparar estrategias para mitigar riesgos como plagas, variabilidad climática y pérdidas en cultivos debido a cambios en la cobertura forestal.
  6. Fomentar la investigación y el uso de tecnología para la conservación: Uso de monitoreo satelital, sensores ambientales y datos para mejorar la gestión forestal y turística.

Finalmente, desde Valora Consultores se aclaró que el Quindío, con su experiencia en ecoturismo, debe seguir consolidando este modelo como una estrategia ambiental y socioeconómica clave.

“El llamado es a involucrar a comunidades y empresas, integrar criterios de gobernanza ambiental y social, y trabajar de manera colaborativa para evitar que la crisis en la Amazonía impacte de manera directa el territorio y la economía regional”, concluyeron.


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