El Molinillo, Magnolia hernandezii, es un árbol de enorme porte, que mereció la calificación de “magnificente” por el notable botánico Alwin Gentry, durante su visita al Quindío en enero de 1989. Llega a superar los 35 metros de altura y es propio del bosque de niebla. Dentro del fruto, de consistencia leñosa, que alcanza 16 centímetros de … Continuar leyendo
El Molinillo, Magnolia hernandezii, es un árbol de enorme porte, que mereció la calificación de “magnificente” por el notable botánico Alwin Gentry, durante su visita al Quindío en enero de 1989. Llega a superar los 35 metros de altura y es propio del bosque de niebla. Dentro del fruto, de consistencia leñosa, que alcanza 16 centímetros de largo y 15 centímetros de diámetro, tiene una columna axial o ‘hueso’ de madera, donde se hospedan las semillas de color rojo o naranja, muy apetecidas por las ardillas y los tucanes; este hueso con la implantación de un mango de madera es utilizado por los campesinos para batir el chocolate, de donde proviene el nombre popular del árbol como ‘Molinillo’. Produce flores blancas, muy bellas y olorosas, y hojas grandes de color verde oscuro. Ocurre únicamente en las dos cordilleras de la cuenca del Río Cauca, en Colombia, entre los 1700 y los 2600 metros de altura sobre el nivel del mar. Se han localizado ejemplares en los departamentos de Quindío, Risaralda, Caldas, norte del Valle y Antioquia. En el Jardín Botánico del Quindío hemos promocionado el árbol y lo hemos introducido en nuestros bosques.
El árbol pertenece al orden Magnoliales, el grupo más primitivo de plantas superiores del planeta (Cicuzza et al. 2007) y a la familia Magnoliaceae, distribuida en zonas templadas y tropicales de Asia, Norte América, Las Antillas, Centro América y Sur América (Cicuzza et al. 2007); y está compuesta por dos subfamilias: Liriodendroidae y Magnolioideae, la primera con un género, Liriodendrum, y dos especies y la segunda con un género, Magnolia, y 245 especies (Cicuzza et al. 2007). Según Juanita Samper, en el Neotrópico se conocen 45 especies de magnoliáceas, de las cuales 46 ocurren en Colombia (Cogollo, verb.), por lo que ocupamos el segundo lugar en el mundo con mayor diversidad en esta familia, después de China (Cicuzza et al. 2007). Según una evaluación reciente, 131 de las 245 especies del género Magnolia tienen riesgo de extinción y en nuestro país casi todas están amenazadas (García, 2007). La resolución 126 de 2024 incluyó para Colombia 14 magnolias en peligro crítico, una como “vulnerable” y 18 especies “en peligro”, entre ellas el Molinillo.
La determinación taxonómica de esta especie fue realizada por el botánico Gustavo Lozano con el nombre de Talauma hernandezzi. La denominación Talauma se atribuye a Jossieu en 1789, pues así se designaban estas plantas en los herbarios de América, según J.D. Surinam, botánico marsellés del siglo XVII. Luego de los trabajos de Biología molecular a fines del siglo XX, el género Talauma desapareció y todas las especies fueron integradas al género Magnolia. Este nombre fue creado por Carlos Linneo en homenaje a Pierre Magnol (1638-1715), médico y botánico francés, profesor de medicina y director del Jardín Botánico de Montpellier, Francia. Existen fósiles de plantas de este género desde el Eoceno, es decir entre 34 y 58 millones de años, al comienzo de la era terciaria.
El epíteto del género de este árbol, hernandezii, se explica por cuanto que Gustavo Lozano Contreras, el botánico que describió la especie, se la dedicó al notable científico colombiano Jorge Hernández Camacho, cuyas contribuciones a la investigación biológica y ecológica en nuestro país fueron inconmensurables y con quien compartimos la escritura del libro “Andes de Quindío”.
El Molinillo se ha propuesto como ‘árbol insignia’ para el Departamento del Quindío: es un bello ejemplar de la vida silvestre.
- Temas relacionados :
- Flora del Quindío
