“Estar en la calle, sentir la realidad y llevar una cámara. No hay ningún documento ni nada más poderoso en el momento de la historia. Es contar de primera mano las realidades de esta sociedad”, Federico Benítez.
Federico Benítez González es cuatro veces Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Ingresó al programa de televisión ‘Los informantes’ el 9 de septiembre de 2013. Nació el 28 de julio de 1978 en Pereira, Risaralda. Tiene una maestría en Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario.
Su padre, Daniel Alfonso Benítez, “también fue periodista, toda su vida la trabajó en la radio”. Su madre, Dila González, “protectora, querendona, sacrificó toda su vida profesional por dedicarse a criarnos a nosotros. Trabajó en el tema del deporte”. Su esposa, Andrea, es periodista, y su hijo, Tomás, “quiere ser chef y es el motor de mi vida”.
Recuerda que tuvo una infancia feliz y cuando su padre lo llevaba a jugar fútbol a la cancha de la Universidad del Quindío. Después de terminar bachillerato, “estuve año y medio tratando de entender qué quería ser en la vida, hasta que me decidí por el periodismo. Me presenté a la Universidad del Quindío y no pasé en ese corte, en el segundo sí pasé. Desde ahí viví cuatro años y medio en la Universidad. Me tocó el terremoto de Armenia, aprendí a trabajar en la calle, a hablar con la gente. Disfruté mucho esa etapa como estudiante”.
¿Qué libros lo marcaron en su vida?
“Hubo uno que me marcó y yo dije: “Yo quiero ser periodista así”. Es un libro que se llama ‘Ébano’ de Kapuscinski. Me marcó también el de Nelson Mandela, ‘El largo camino a la libertad’, donde narra toda su vida, cuando estuvo preso. Es un libro que le enseña a uno a ser más humano. Me gustaba también Anthony Bourdain. Él es un chef, pero para mí también es un periodista. Mostraba lo que eran las sociedades a partir de la comida. Yo me identifico con esos periodistas que son trotamundos”.
A Federico Benítez dos periodistas lo han impactado en su oficio: Guillermo Prieto, ‘Pirry’, y María Elvira Arango, la directora de ‘Los informantes’. ‘Pirry’ fue su gran maestro. “Creyó en mí, nunca detuvo mi curiosidad, me dio alas, siendo yo un pichón todavía en el periodismo, él me llenó de confianza, me entregó una cámara y me dijo: “Vaya y grabe en zonas de conflicto”. María Elvira me ha dado mucha libertad para ejercer mi trabajo, apoya mis ideas y no me corta las alas. Gracias a ella, pude hacer la crónica ‘Los túneles de Gaza’.
Con la historia sobre un exsicario, ‘Conde’, del Cartel de Medellín, fue Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2007. “Fue una historia muy humana de una persona que quiso cambiar su rumbo. Nunca creí que me iba a ganar un Premio Simón Bolívar con esa historia”.
Tampoco imaginó volver a ganar el mismo Premio Nacional, en 2009, con un documental sobre el tango. “Conté historias del tango en Medellín. Fui con una cámara a las calles y bares donde ponen tangos. El tango es calle y es nocturno, es un género popular en Argentina. Hablé hasta con los señores de los bares que ponían tangos en acetato. Entrevisté a una niña, Gloria, que tenía un timbre de voz como la de Carlos Gardel, El Rey del Tango”.
Con la crónica, ‘El cruce por El Darién’, Federico Benítez repitió Premio Simón Bolívar en 2016. “Decidimos acompañar a una pareja de cubanos y narrar la historia de esa travesía tan difícil. Me impactó cómo la gente prefiere morirse en la selva, que seguir en países donde la represión es tan dura como en Cuba y Venezuela”.
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Por cuarta vez ganó el Premio Simón Bolívar en el 2017. Colombia supo, entonces, de ‘La deforestación y el tráfico de maderas’ en Bocas de Satinga, Nariño. “De esta historia me impactó la capacidad que tiene el hombre de acabar con el ecosistema en tan poco tiempo. La pobreza de la región y cómo gobiernan allá los grupos armados”.
El reportaje ‘Motociclistas la vida en sentido contrario’, lo hizo ganador del Premio Nacional de Periodismo Armando Devia Moncaleano, 2011. “Me impactaron los muertos que grabamos, los accidentes. La gente joven que terminaba bajo un camión”.
¿Qué personajes no ha podido olvidar?
“A Luis Alfredo Garavito. Era increíble lo que había pasado y el país no conocía a fondo esa historia. Consultamos su caso con autoridades, con siquiatras y hasta con perfiladores del FBI sobre asesinos seriales, para entender cómo funcionaba su cabeza. Tampoco olvido al fotógrafo Andrés Hurtado, de Armenia-Quindío. Es una gran persona, una persona muy sabia”.
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