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El quindiano concedió su primera entrevista presencial a La Crónica y reveló las expectativas de su nuevo cargo.

Jorge Iván Cuervo Restrepo concedió su primera entrevista presencial a La Crónica antes de posesionarse como ministro de Justicia. El nacido en Quindío se refirió a los motivos por los cuales el presidente Gustavo Petro Urrego lo tuvo en cuenta para el cargo, entre otros aspectos de su nueva labor.

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Cuervo Restrepo, quien fue columnista de La Crónica durante 10 años, es abogado de la Universidad Externado de Colombia. Especialista en Derecho Público y Políticas Sociales, Magíster en Políticas Públicas, docente universitario, investigador y consultor en temas de justicia y derechos humanos.

¿Cuándo será su posesión como ministro de Justicia?

En este momento está el trámite administrativo de nombramiento, de enviar papeles. Creo que será la próxima semana, cuando el presidente esté acá en Colombia. Supongo que bajarán un poco los reflectores precisamente, pero no me han dicho exactamente la fecha de posesión.

 

¿Cómo fue el proceso del nombramiento?

Yo no conocía al presidente. Soy un académico, abogado de la Universidad Externado, y trabajo allí de tiempo completo. Soy investigador de políticas públicas, temas de justicia. Alguien que está fuera del Gobierno me dijo que estaban buscando perfiles y hojas de vida para el Ministerio de Justicia, me pidieron autorización para enviar mi hoja de vida y acepté, aunque sin mucha expectativa. Pero dije: bueno, mi hoja de vida tiene un buen perfil, ¿por qué no?

La envié y me llamaron. Me dijeron que el presidente quería conversar conmigo, me citaron, fui a su oficina, él me recibió, me ofreció el cargo y me dio las razones por las cuales me lo ofrecía. Habló de que yo era estudioso de los temas, de que era del Externado —para él eso era importante—. Hice unas observaciones y llegamos a un acuerdo. Me ofreció el cargo ya formalmente, le dije que sí. Fue más sencillo de lo que parece, porque uno piensa que esto es toda una ceremonia, y no. Digo que fue una entrevista de trabajo con el presidente de la República.

¿Cómo asumió sus trinos y sus críticas al gobierno?

No lo sé, no le pregunté si sabía de mis posiciones en redes sociales. En mi hoja de vida están mis documentos, sobre todo en Razón Pública, donde me he dedicado a los temas de justicia, mis libros, mis columnas durante mucho tiempo también en El Espectador. Pero desconozco si hicieron una curaduría sobre mis opiniones en redes sociales. Asumo que sí y que no fue importante ese detalle, pero tampoco puedo tener certeza de que él lo sabía.

Lo que les he dicho a todos es: concéntrense en mi trayectoria académica, en lo que he escrito sobre justicia, en mis libros, en el anuario de políticas públicas cada año. Me parece que eso es lo verdaderamente relevante para el cargo.

Usted es quindiano, ¿cómo fue ese pasado suyo acá, sabiendo que de joven se fue a Bogotá?

Soy quindiano de pura cepa, como se dice. Mi familia siempre ha estado acá. Estudié en el colegio San Luis Rey, presté incluso el servicio militar acá en el Batallón de Servicios Número 8. Luego me fui a estudiar Derecho en el Externado, pero nunca me he desarraigado. Siempre visito a mi familia. Desafortunadamente, en el último año ha habido dos malas noticias en la familia: la muerte de mi padre y la de mi hermana. Eso ha hecho que acompañe más a mi madre. Pero siempre he tenido arraigo y orgullo, sin duda, de ser quindiano y cuyabro.

¿Cuál cree que es el impacto de tener un ministro quindiano?

Simbólicamente tiene un significado, y es que el Quindío es un departamento pequeño que no tiene mucho peso en la agenda política nacional. No tenemos senador, hace mucho tiempo no tenemos ministro, y creo que eso es importante. Más allá de lo personal, pone un poco al Quindío en la agenda de discusión, porque siempre se dice “el ministro quindiano”.

Para mí eso es un plus. Lo hago y por eso me gusta esta primera entrevista presencial en medios con el periódico regional. Para mí eso tiene un significado especial.

El Ministerio de Justicia ha tenido una alta rotación en este gobierno, ¿cuál es su diagnóstico sobre por qué ninguno de sus antecesores logró consolidar una agenda?

Viéndolo desde afuera, considero que hubo varios ministros. Creo que el primero, Néstor Osuna, dejó montada una buena plataforma. Se aprobó la política de drogas, creo que incluso fue él quien montó la comisión de reforma, y ahí se avanzó. Sin embargo, los cambios que hubo más o menos a partir del segundo año han hecho que haya cierta inestabilidad en el ministerio. Creo que terminó siendo afectado un poco por la turbulencia política del Gobierno y de las discusiones en ciertos temas.

Esto terminó afectando, y en un cargo como este se necesita estabilidad, porque la persona que llega tiene que tener una curva de aprendizaje, consolidar el conocimiento, poder gestionar recursos, generar confianza con su equipo de trabajo y con el presidente de la República, quien da las directrices de política. Con tanto cambio, creo que no logró consolidarse.

Mi idea —y la pregunta que muchos se hacen es si acepté sabiendo que quedan apenas seis meses de Gobierno— la tengo clara. Considero que en seis meses voy a buscar un espacio de tranquilidad institucional de manera que retomemos aquello que está en el plan de desarrollo, unos documentos que están siendo elaborados y que, a pesar de las turbulencias, están trabajados en el ministerio. Por ejemplo, el Conpes de política de defensa judicial, el Plan Nacional de Política Criminal, la actualización del Plan Decenal de Justicia, entre otros temas. Y dejar planteados y perfilados unos lineamientos técnicos en muchos de los temas del Gobierno que se recojan, tanto en la actualización del Plan Decenal de Justicia como en el próximo Plan Nacional de Desarrollo, independientemente del gobierno que llegue, porque los temas de justicia hay que pensarlos a mediano y largo plazo.

 

El Ministerio de Justicia debe entender la dimensión política y defender la legalidad, ¿cómo definir ese equilibrio?

En la conversación con el presidente le dije que no tenía representación política, no pertenezco a ninguno de los partidos de Gobierno ni de los que han acompañado al Gobierno. No voy a recibir presiones directas en el ministerio, pero, digamos, la parte negativa es que no tendría margen de maniobra en el Congreso. Aunque, a través de mi trayectoria académica, tengo amigos que he hecho en foros, en debates, en espacios de opinión, en reuniones. Tengo entrada a todos los partidos donde, por ejemplo, hay que mover temas como jurisdicción agraria, marco jurídico para la paz.

Aspiro a tener la autonomía para que el ministerio desarrolle, llamémoslo así, su agenda técnica, pero con la capacidad de diálogo y de deliberación para convencer políticamente a los partidos políticos de que acompañen la agenda del Gobierno.

 

Usted presentó un plan técnico para retomar la reforma a la justicia, ¿en qué consiste?

Hablábamos de que el ministro Osuna montó una comisión de la reforma a la justicia donde participaron una cantidad de actores. La comisión continuó, al menos marchó con la ministra Ángela María Buitrago, pero la impresión que tengo es que de ahí en adelante se fue como desinflando.

La idea es convocar la comisión de nuevo y decirles: mire, hay suficiente deliberación. Como eso está dividido por secciones, entonces en dos meses saquen documentos técnicos muy clave, delineamientos de política para el próximo gobierno. Incluso, muchos de ellos ni siquiera van a poderse presentar como proyectos de ley en la legislatura que inicia el 20 de julio. Pero sí dejaremos bien delineados documentos que no son del Gobierno, sino de la comisión de reforma en la cual participan distintos actores de la política, las altas cortes, los organismos de control, la idea es hacer que esos productos tengan una identidad de lineamientos de Estado en materia de justicia.


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