Segunda entrega de un reportaje de datos que pone bajo la lupa la administración de Hernando Ángel Montaño. Mientras las cifras financieras entre 2014 y 2023 crecieron, el presente deportivo sigue en caída libre con una hinchada desencantada.
*Jhon Mario Zuluaga Morales y Gerardo Andrés Nossa Ramírez
Deportes Quindío se ha convertido en un fantasma para la región, un equipo que, aunque sigue generando ingresos millonarios, como lo contamos en la primera entrega de este reportaje, ha estado atrapado en la mediocridad deportiva desde su regreso a la segunda división. Desde el 2014, el club ha generado cerca de 90 mil millones de pesos, y a pesar de ello, los resultados deportivos no aparecen.
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En ese primer año tras el descenso, con 50 partidos jugados y 22 victorias, el Quindío terminó en una destacada segunda posición con un rendimiento del 54 %. Perdió la gran final del año con Jaguares, con un global de 2-3. Luego, tuvo un segundo chance frente a Uniautónoma, en lo que se llamó el repechaje o la promoción, pero la serie favoreció a los barranquilleros 0-2.
Mientras el equipo celebraba esa campaña relativamente positiva, los ingresos seguían aumentando, impulsados principalmente por derechos de televisión, venta y préstamo de jugadores, y modestos patrocinios: los ingresos fueron de $5.716 millones.
Ya en 2015, el Quindío cayó en un bache. Sólo logró 12 victorias en 32 partidos, obteniendo 45 puntos y un rendimiento de 46.8 %, ubicándose en el noveno lugar, es decir, no avanzó a instancias finales. El balance financiero, sin embargo, siguió en ascenso: $5.472 millones en ingresos. A pesar de estar lejos del ascenso, la rentabilidad se mantuvo.
“Una muestra de un modelo cómodo pero mediocre. Desde hace mucho rato, el Quindío no contrata jugadores de cartel, jugadores que verdaderamente le permitan al aficionado pensar en que el proyecto va a ir un escalón por encima de lo que habitualmente nos ha mostrado este señor en el último tiempo. El hincha ya convive con la derrota, y lo más preocupante es que ya nadie lo sale a cuestionar”, sentencia Cristian Marín, periodista de Blu Radio.
El 2016, con 16 victorias en 38 partidos, se presentó como otra oportunidad para ascender. Sin embargo, el equipo acabó sexto, a pesar de una notable venta de Jaine Barreiro al Atlas (México), que dejó más de $5.000 millones en las arcas del club. Aquella temporada, en la que en la última fecha perdió la posibilidad de ascender tras caer 1-2 en Cali frente a América, los ingresos llegaron a $10.388 millones, superando incluso a algunos equipos de la A. Pero, como en tantas otras ocasiones, el rendimiento deportivo se quedó corto.
“Es un modelo financiero eficaz, pero que no tiene alma, que sólo está pensado para generar”, señala el periodista Luis Fernando Patiño.
En 2017, el equipo mantuvo el rendimiento financiero, alcanzando $8.961 millones en ingresos, pero los resultados en la cancha fueron apenas decentes: 20 victorias y 66 puntos, para un cuarto lugar en la reclasificación del Torneo.
En el 2018, sólo ganó 14 partidos de 36 disputados, lo que le sirvió para ocupar, apenas, la quinta casilla. ¿Y los ingresos de ese año? Sí, con mucho gusto: $10.155 millones.
“Lo que ha sucedido con el Quindío no es un accidente. Es un proceso de desgaste constante, un equipo que se ha acostumbrado a no competir por algo grande”, agrega Marín.
Algo similar pasó en el 2019. El equipo quindiano jugó 42 partidos y se quedó con la victoria sólo en 17 compromisos, lo que nuevamente le alcanzó para un quinto puesto. Pero, los ingresos, se mantuvieron muy cerca: $9.753 millones.
Al año siguiente, llegó la pandemia. En un campeonato atípico, Quindío ganó 11 de los 23 partidos disputados en el Torneo, y finalizó tercero. En cuanto a ingresos, el equipo reportó que recibió por todo concepto $4.264 millones, pero que el ejercicio del año le dejó pérdidas por $1.609 millones.
En el 2021, Quindío vivió la gloria y la frustración, todo muy rápido. Logró ascender y estuvo a un paso de mantenerse en la A, pero terminó 16º con sólo 22 puntos en 20 partidos y un rendimiento de 36.6 %, lo que lo condenó nuevamente al descenso. La expedición en la máxima división duró sólo un semestre. Ese año, por disposición de la Dimayor, hubo descenso en un campeonato de cinco meses, como nunca.
En medio de muchas polémicas porque Hernando Ángel no reforzó el equipo -como siempre-, las peleas contractuales con sus jugadores llevaron a que varios de ellos fueran ‘parados’ en un momento donde Quindío peleaba por salvar la categoría -casos como los de Mateo Garavito, Jáder Quiñones y Brayan Ceballos-, el cambio del preparador físico en medio del torneo, la falta de un médico en propiedad que atendiera las necesidades del plantel, entre otras de las situaciones a las que Hernando Ángel ya tiene acostumbrada a su afición, Quindío regresó a la B. Mientras tanto, el club reportó ingresos por $8.356 millones.
51,8 % fue el rendimiento del Quindío en el Torneo de ascenso entre 2014 y 2024.
En 2022, el equipo volvió a los números positivos, con 22 victorias y 82 puntos, pero la sombra del descenso seguía latente, y el ascenso parecía una meta cada vez más distante. A pesar de alcanzar un rendimiento de 59.4 %, Quindío no logró volver a la A. En cuanto a las finanzas, los ingresos fueron de $12.395 millones, con una utilidad de $3.775 millones.
Ya en 2023, con 12 victorias, 49 puntos y un rendimiento de 42.9 %, la situación se volvió más desesperante. El equipo fue octavo, lejos de la posibilidad de disputar el ascenso. Los ingresos, sin embargo, siguieron creciendo, alcanzando los $13.681 millones.
“Al regresar a la segunda categoría encontró el pico más bajo, donde el equipo no clasificaba ya a las finales, no se le veía protagonista y donde el rendimiento, sin duda, en campo bajó demasiado. El equipo, que siempre fue considerado un protagonista de la segunda división, después de ese ascenso efímero a primera categoría y ese descenso tan rápido, sintió mucho eso. Y también se ve en el hoy del equipo, donde tal vez ha hecho la peor campaña que se tenga en cuenta desde ese 2013”, relata Jaime Andrés Londoño, periodista de Canal WIN Sports.
En el 2024 el desempeño del equipo siguió en caída libre. De 44 partidos disputados sólo pudo ganar 14, con un rendimiento del 41 %, viendo desde la tribuna cómo otros equipos tradicionales del fútbol colombiano sí se tomaban en serio la pelea por volver a la máxima categoría. Del 2024 aún no se tiene los estados financieros para un análisis detallado, pero un resumen parece indicar que se reportarán unos ingresos superiores a los $8.500 millones.
Y bueno, hablar de este 2025 es hablar del punto más bajo del rendimiento deportivo del equipo. En el primer semestre, el equipo no clasificó a los cuadrangulares para pelear por el Torneo, por una sencilla razón: sólo sumó 14 puntos de 48 posibles, goleado por Boca Juniors y Leones, por ejemplo. Fue tan pobre el rendimiento del Deportes Quindío que durante esos seis meses tuvo tres técnicos y quedó en la reclasificación a más de 40 puntos de Jaguares, el líder. Sí, 40 puntos de diferencia en un solo semestre. ¡Otra Salvajada!
Las comparaciones entre la rentabilidad y el rendimiento deportivo son dolorosas: mientras al Quindío ingresaron cerca de 90 mil millones de pesos entre 2014 y 2023, el equipo estuvo cómodo en la B, alejado de su lugar histórico en la primera división. “A Hernando Ángel no le interesa el ascenso, sólo le interesa llenar sus bolsillos. Los futbolistas de élite nunca van a venir al Quindío, es un equipo que, por ejemplo, paga sueldos muy bajos y que no pelea por nada, sin ambición”, expresó un empresario de futbolistas con amplio recorrido en el mercado nacional y que conoce de primera mano el fútbol y los negocios en el Eje Cafetero, quien pidió que no se revelara su nombre por diversas implicaciones.
El futuro del Quindío, con un modelo de negocio basado en la venta de jugadores y los ingresos por derechos de televisión, es incierto. Lo que parecía ser un club con proyección, hoy se enfrenta a la realidad de un descenso perpetuo y una gestión que no parece interesada en cambiar la dinámica. Y, mientras los números de ingresos siguen creciendo, las esperanzas de ascender mueren con cada temporada que pasa.
La próxima semana, La Crónica del Quindío publicará la tercera entrega de este informe periodístico: voces de hinchas, dirigentes, exjugadores, referentes del club y periodistas aportarán nuevos datos y reacciones para completar la radiografía deportiva y financiera del equipo cafetero, desde que está en manos de Hernando Ángel Montaño.
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