El compromiso adquirido por el gobierno nacional con el Quindío debe ser cumplido y de eso se tienen que ocupar los gobernantes.
Siendo presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón, y gobernador del departamento del Quindío Carlos Eduardo Osorio Buriticá, se tramitó y aprobó en el Congreso de la República la ley 1803 “por medio de la cual la nación se asocia a la conmemoración de los cincuenta (50) años de vida administrativa del departamento del Quindío, rinde público homenaje a sus habitantes y se dictan otras disposiciones”. Hoy, y a propósito de los poco celebrados 56 años que acabó de cumplir este departamento, conviene repasar qué ha pasado con los compromisos adquiridos por el gobierno nacional con esta parte del país.
Expresa la ley, firmada el 1 de agosto de 2016, que se obligue al gobierno nacional asignar en el presupuesto general, y/o impulsar, a través del sistema de cofinanciación, las partidas presupuestales necesarias a fin de adelantar un conjunto de obras y actividades, consideradas como de interés público y social, para promover el desarrollo regional y beneficiar a la comunidad quindiana. La misma norma conmina efectuar los traslados, créditos, contracréditos y convenios interadministrativos entre la Nación y el departamento del Quindío para vincularse al cincuentenario.
Es, sin duda, esta ley, una gran oportunidad para lograr avances en infraestructura y saneamiento básico y sacar adelante obras que con presupuesto propio el departamento del Quindío no puede realizar. En concreto, la llamada ley del cincuentenario del Quindío comprometió a la nación para financiar las siguientes obras: construcción del embalse multipropósito; rectificación, ampliación y pavimentación de las vías Armenia – Boquía – Salento y Salento – Palestina – La Nubia; ampliación y rehabilitación de la vía La Tebaida, Pueblo Tapao, Montenegro, Circasia; biblioteca pública departamental; y la construcción de las dobles Calzadas Armenia – Calarcá y Armenia – Montenegro – Quimbaya.
El embalse multipropósito lo están prometiendo desde el gobierno presidencial de Uribe Vélez, el gobernador Osorio Buriticá no pasó de considerarlo como viable técnicamente y hoy por hoy poco se habla del particular; la ampliación de la vía Armenia – Salento y una ruta alterna por Palestina para entrar y salir del ‘Municipio Padre’, pese a ser una urgencia, tampoco camina; entre La Tebaida y Pueblo Tapao, con el compromiso de Invías, se mejoró el trayecto; actualmente, con retraso en el cronograma de obra, por el invierno, la pandemia y el paro, se avanza en la rehabilitación del carreteable Circasia – Montenegro; la biblioteca departamental, como el teatro municipal (que no hace parte del paquete de obras de la ley del cincuentenario del Quindío) es una deuda histórica; y las dobles calzadas Armenia – Calarcá y Armenia – Montenegro – Quimbaya (con ñapa de este gobierno hasta Cartago) avanzan lentamente.
Si el artículo 4 de la ley aludida expresa: “Autorícese al Gobierno nacional para efectuar los créditos y contracréditos, a que haya lugar, así como los traslados presupuestales que garanticen el cumplimiento de la presente ley”, pues adelante. Tiene este territorio una oportunidad histórica de solucionar problemas que ya son urgentes, como un reservorio de aguas para no depender de la cada vez más amenazada estrella de agua ubicada en Salento. Amparado y apoyado en esta ley de la República, le corresponde a este gobierno departamental y al que lo suceda, un seguimiento permanente para que lo que quedó consignado en la ley se cumpla.
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