La inteligencia emocional se debería desarrollar desde temprana edad.
Vivimos momentos difíciles, nos enfrentamos a generaciones de niños que tienen más conflictos emocionales, que son más solitarios, más nerviosos, ansiosos y depresivos, menos disciplinados y más preocupados por todo … Quizá esto es el resultado de la desesperanza en relación con las guerras, las noticias dolorosas que rondan en las redes sociales, y la misma pandemia que nos llevó a replantearnos la forma de ver la vida.
La inteligencia emocional es un aprendizaje muy necesario y poco tratado en la vida de cada persona. Desde el inicio de nuestras vidas asimilamos todo tipo de información. Papá y mamá nos educan en normas de comportamiento (seguir las instrucciones de los adultos, no lastimar a otros, no interrumpir a los demás, esperar el turno para hablar, no gritar) y en la escuela usualmente nos enseñan matemáticas, ciencias, sociales, lenguas y se dan algunas normas de convivencia.
Pero, ¿quién nos enseña a identificar y gestionar nuestras emociones?
Muchas de las dificultades emocionales que un individuo presenta en la edad adulta se deben a una mala gestión de emociones cuando somos niños. Enseñar a los pequeños a entender el porqué de cada comportamiento, les ayudará en un futuro a solucionar las dificultades que surjan en su día a día. Así mismo, facilitará la resolución acertada de conflictos y mejorarán sus relaciones interpersonales.
Todas las escuelas deberían estar preparadas para involucrar en su currículo una cátedra de inteligencia emocional, un espacio académico, con un profesional idóneo que les indique a los estudiantes cómo gestionar las emociones asertivamente durante toda su vida.
Debería existir una secuencia tal como lo exigen las áreas del conocimiento; un proceso escalonado, desde el autoconocimiento hasta la responsabilidad afectiva en las relaciones con los demás.
No podemos dejar al azar el manejo de las emociones, no podemos permitir que nuestros niños crezcan buscando en las redes sociales charlatanes, cantantes, modelos e influencers que dan recomendaciones sin fundamentos científicos de cómo actuar ante la dificultad de situaciones emocionales o de cómo “no ser tóxicos”, la frase de moda. Nos dan el paso a paso como si nuestras relaciones se trataran igual que una receta de cocina.
- Temas relacionados :
- Día de los niños
- Día del niño
