A los escritores les preocupa la negligencia de la administración pública y la secretaría de cultura frente a proyectos culturales del departamento.
La Biblioteca de Autores Quindianos, BAQ, fue creada en el año 2010 por la gobernación del Quindío y la Universidad del Quindío, como apoyo editorial, con el Decreto 752 de 2010. Para el departamento significó que se iniciaba un trabajo exigente y necesario en tanto que velaba por la conservación de la memoria histórica, la investigación y la literatura del departamento. Además, se abría el camino para fortalecer la puesta en circulación de obras de escritores e investigadores con amplia trayectoria o emergentes cuya producción intelectual y la calidad de sus trabajos daban cuenta de la cultura y la memoria de la región.
En el documento Proyecto editorial Biblioteca de Autores Quindianos preparado para la Universidad del Quindío se lee que este “es uno de los esfuerzos editoriales más ambiciosos en la historia del departamento del Quindío […] La colección representa la tradición y actualidad de la literatura y la cultura del departamento”. Desde su creación en el 2010, año a año se han publicado: 6 títulos en 2010, 10 en 2011, 9 en 2014, 3 en 2016, 4 en 2017 y 10 entre 2018 y 2019. Se han publicado en total 50 libros en las líneas de ensayo, poesía, narrativa e historia. Sin duda alguna, este ha sido el proyecto editorial insignia del departamento.
En el artículo sexto del decreto mencionado, se dispone que: “El Comité Asesor Editorial estará integrado por un representante de la dirección de Cultura, un delegado del programa de Español y Literatura de la Universidad del Quindío, un delegado de la Academia de Historia del Quindío y 2 delegados del Consejo departamental de Literatura”. De manera que desde el 2020 hasta la actualidad, el comité está integrado por Juan Manuel Acevedo Carvajal, Gabriel Echeverri González, Giovanny Santos Castañeda y Jhon Isaza Echeverry, respectivamente.
¿Qué ha pasado con la BAQ desde el 2019?
Para el año 2020 se planeó la publicación de 4 libros: Diario de la inmóvil de Yeni Zulena Millán Velásquez; Cuentos del alma emponzoñada de Humberto Jaramillo Ángel; El incierto color de la luz. Egipto, Israel y Jordania, de Esperanza Jaramillo, y La secreta de José Nodier Solórzano. No obstante, la impresión de los libros no se realizó.
Para el 2021, los títulos seleccionados fueron: Ansiedad sobre los senderos de Cristian Felipe Leyva Meneses; Ideario de un solterón pandémico cuarentón de Juan Guillermo Caicedo, Marginalia IV de Edwin Alonso Vargas y Ensayos de Historia Quindiana (vol. 7) de la Academia de Historia del Quindío.
Tampoco en aquel año se imprimieron los títulos, ni de 2020 ni de 2021.
¿Qué dice el comité editorial?
Juan Manuel Acevedo Carvajal, director del programa de Literatura e integrante del comité de la BAQ, señaló: “Se ha estipulado que salgan 4 títulos por semestre, es decir 8 libros al año. Eso no se ha cumplido en ningún periodo, la regularidad es que sean 4 por año y 500 ejemplares de cada uno. Los 4 libros del 2021 ya fueron editados y revisados. Respecto a los 4 del 2022, el año pasado hicimos entrega de las galeras, seguimos en proceso de revisión, pero entregamos los PDF y las carátulas. En enero de este año hicimos la entrega definitiva de los textos”, dijo.
La gobernación del Quindío abrió licitación de mínima cuantía con un presupuesto de $56.481.667 para la diagramación e impresión de los 8 títulos de la BAQ, Expresso literario, Mil palabras de libertad, Antología de cuentos y Antología poética. La empresa comercializadora de ‘Papeles Pa’ ya hace la diferencia’ de Bogotá, presentó la cotización más baja por $47.240.000 por lo que con ella se firmó en el mes de junio el contrato de prestación de servicios No. 1369 de 2021, cuya fecha de culminación era el 30 de noviembre de 2021.
Al respecto Acevedo Carvajal dijo: “Con ese convenio que firmaron con ‘Papeles pa’ ya’ solo imprimieron los 4 libros de 2021 de la BAQ, pero por vencimiento de términos no pudieron imprimir los demás del 2021. Nuestro trabajo y nuestras funciones las hemos cumplido, hemos entregado los productos. Frente a presupuesto e impresión no podemos hacer nada porque no está a nuestro alcance”.
Sin embargo, el proceso no solo se ha visto afectado por los obstáculos con la impresión de los libros. También ha habido dificultades en la difusión de la colección y en otras propuestas que se han hecho con la intención de fortalecer a la BAQ y la cultura en el departamento.
Por lo tanto, otro integrante del comité, Giovanny Santos Castañeda, señaló: “No hemos podido lograr con secretaría de Cultura ni siquiera una caracterización del sector. Desde 2018, hicimos incluso el formulario para que ellos lo difundieran, pero han hecho oídos sordos. Nosotros no sabemos a quiénes representamos”.
Por su parte Acevedo Carvajal sumó que también se han presentado fallas con el enlace de la secretaría: “La coordinación de la red viene fallando, han pasado 4 o 5 personas en el último tiempo por lo que no se ha logrado consolidar una propuesta de articulación, de difusión y de construcción de procesos en la ciudadanía”.
A su vez, Isaza Echeverry complementó: “Se han hecho eventos, eso no lo ponemos en duda, pero no hay procesos y con esa ausencia pues difícilmente estas investigaciones podrán aportar culturalmente al desarrollo de la región”.
Los mencionados expresaron que todas estas problemáticas se han conversado con el secretario y el director de cultura en su momento. “También hemos insistido, desde la administración anterior, en la creación de un sitio web para la BAQ en la que se alojen los libros. Tenemos toda la colección digital. Se iban a encargar la secretaría TIC de la gobernación, pero a la fecha tampoco se ha podido hacer ese portal. Siempre nos escuchan y nos dicen que sí, pero no pasa nada. Tampoco se han presentado los libros impresos ni se celebraron los 10 años de la colección”, agregó Acevedo Carvajal.
La secretaría de cultura convocó al comité editorial de la BAQ a una reunión el pasado 25 de enero para empezar el trabajo de este 2022, pero “¿cómo hacerlo cuando hay 2 años de retraso en los procesos?”, se preguntaron.
¿Qué dicen los autores?
La inquietud tanto para los autores como para las personas que hacen parte del sector cultural del Quindío se empezó a sentir desde hace varios meses. Muchos de ellos se han comunicado con los integrantes del comité editorial de la BAQ para expresar sus dudas y preocupación sobre el proceso, incluso, han culpado al comité por el incumplimiento y los retrasos que se han presentado.
José Nodier Solórzano Castaño, gestor cultural, escritor y columnista, expresó sobre la situación: “Yo fui invitado hace 2 años por el comité editor y la biblioteca a publicar reeditar La secreta con ellos y después de 2 años no ha salido publicada. Yo entiendo que ya hicieron todos los procedimientos de ley para la impresión de libros, pero no, no salen. Esta suspensión de la BAQ tiene una causa que se vincula con lo que pasa en toda la secretaría de Cultura; nombran funcionarios que no son competentes, que no saben de la gestión cultural. La secretaría de Cultura se ha burocratizado mucho por cuenta de los políticos y de los politiqueros del departamento del Quindío. El responsable de que esa secretaría no funcione es el señor gobernador del departamento Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas, quien politizó esta secretaría.”
Por su parte Cristian Felipe Leyva Meneses, escritor y estudiante de la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana de la Universidad del Quindío, aseveró: “El comité está preparado, ha dado la talla. Siento que la actitud de la gobernación ha sido un poco displicente. La demora es producto de la burocracia y no es lo correcto estar rogando para que se haga una agenda cultural y actividades con la BAQ que se está quedando solo en PDF. La demora es irritante y la negligencia administrativa afecta el impacto y la imagen de la BAQ. En ningún momento los autores hemos recibido un comunicado por parte de la secretaría de Cultura o una llamada en la que se nos explique qué ha pasado y nos informen sobre fechas para la publicación”.
Por su parte, Edwin Alonso Vargas Bonilla, docente adscrito al magisterio y a la Universidad del Quindío, sostuvo: “El hecho que la administración departamental, a la fecha y por equis o ye razón, haya dejado de publicar una cantidad importante de títulos de la Biblioteca de Autores Quindianos en los últimos 2 años, implica un retroceso grave en el proyecto editorial y literario más importante de nuestra región en la última década. No podemos olvidar que, a partir de la pasión intelectual y el trabajo descomunal del maestro Carlos Alberto Castrillón se creó un corpus de libros que dieron cuenta, después de más de medio siglo de vida administrativa que, en el Quindío, además de guaduales y pájaros barranqueros para pintar murales, también existe una literatura forjada en la completa marginalidad humana y social de sus escritores, […] implica una pérdida para la literatura, para la cultura, para la región, para todos”.
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¿Qué dice la secretaría de Cultura?
El secretario de Cultura del Quindío, Juan Manuel Rodríguez Brito, señaló sobre el retraso de los 8 títulos: “Esa es una de las deudas que tiene la secretaría de Cultura. En 2020 no se sacó el proceso por pandemia. En mayo de 2021 montamos el proceso de mínima cuantía para elegir la imprenta. Se lo ganó Papeles pa’ ya. Al contratista le enviamos los libros de los 2 años pendientes. Por mil razones que no son excusas: pandemia, escasez de papel, elevación de los costos, nos entregaron solo los 4 libros de 2020 que tenemos en bodega. Se les hizo una prórroga de unos días, pero ni así alcanzaron y, por la vigencia fiscal, no podíamos extender más el contrato. Fue algo que se nos salió de las manos. Se hizo entonces la terminación bilateral y se les pagó lo que era.
Mi propuesta para la BAQ fue que tuviéramos rápido —en el primer trimestre— los libros para 2022. En este momento ya tenemos cotizaciones, necesitamos 3 para sacar presupuesto y proceso. Yo aspiro que en 2 semanas la convocatoria esté publicada. La meta de la secretaría es que cuando ellos terminen el proceso de edición, que sería entre marzo y abril, nosotros ya tengamos la editorial seleccionada para que, con el proceso pendiente que tenemos de refrigerios para el evento de presentación y la celebración —yo les di mi palabra de que sería un evento digno de lo que es—, tengamos en el primer semestre de este año 2020, 2021 y 2022 listos. Así en el segundo semestre trabajaríamos en los de 2023.
El tema de la pandemia hizo que todo se retrasara. Nosotros le apuntamos el año pasado a que, a diciembre, todo hubiera quedado listo, pero no lo logramos. También entre noviembre y diciembre del año pasado quisimos trabajar en el tema de la página web, pero se requiere de más tiempo y de otros recursos.
Yo recibí el cargo el año pasado en junio y me encontré con libros de la BAQ guardados en bodega y ese no es el deber ser, hay que socializarlo, difundirlo, desde la próxima semana con Comunicación vamos a hacer piezas para que la gente sepa que la BAQ existe”.
Sobre el presupuesto para el proyecto, la actualización del decreto firmado hace 12 años y la coordinación de la red de bibliotecas, el secretario dijo: “El presupuesto para la impresión de los libros lo sacamos con base en las cotizaciones que nos llegan, estimamos que sube alrededor de $8 o 9 millones este año. Además, lo que pasó hace 12 años ya no es vigente ahora, a mí me parece que debe revisarse el decreto en detalle y sumársele recursos a los integrantes del comité. Si eso no se replantea, la BAQ puede desaparecer. Tenemos que inyectar recursos a proyectos tan maravillosos.
Respecto al enlace con bibliotecas, hemos contratado personas idóneas para el cargo, con la preparación necesaria, pero una cosa es tener la formación profesional y otra el carácter, personalidad, compromiso y entrega. Hemos tenido muy buenos perfiles, pero en la práctica no han terminado siendo lo que esperábamos”.
Ante la renuncia del director de Cultura, Arlés López, el secretario señaló que no sería causa para nuevos retrasos en el proceso.
Se intentó establecer contacto con Olga Lucía Urrea Moncaleano, jefe de Patrimonio, quien también ha acompañado el proceso, no obstante, hasta el cierre de la edición, no hubo respuesta de su parte.
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