Además de la labor humanitaria, la Cruz Roja Quindío administra el banco de sangre y cuenta con campo de entrenamientos para socorristas.
Desde 1966 la Cruz Roja presta servicios en el Quindío. Con el paso de los años la institución se ha modernizado, fortaleciendo su portafolio se servicios a la comunidad. Sus voluntarios siempre listos ante cualquier adversidad.
La Cruz Roja es responsable del banco de sangre, que entró en funcionamiento desde hace 55 años, y opera Tacurrumbí, un campo de entrenamientos que a la vez funciona como hospedaje turístico.
Jaime Giovanni Alzate Angarita, director ejecutivo de la Cruz Roja Seccional Quindío, manifestó a LA CRÓNICA que su entidad, que es filial de una marca con cobertura mundial y opera como Organización No Gubernamental, basa su importancia en el carácter humanitario que la gobierna y la neutralidad a la hora de atender a la población en zonas de conflicto armado, cuando se presenta un desastre natural o un accidente y demás contingencias, además de la labor de prevención que realizan permanentemente.
“Lo conforman grupos que por supuesto se preparan para afrontar situaciones de riesgo. Por ello, cuando hay un desastre que desborde la capacidad de atención del Estado, estaremos presentes para dar soporte y apoyo”, expresó Alzate Angarita.
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Sostenimiento
La Cruz Roja en Colombia, en comparación con lo que sucede en otros países, debe pagar impuestos y no recibe transferencias económicas de entidades públicas.
El sostenimiento se da a través de los servicios especiales que prestan, como por ejemplo asistencia de socorro en eventos masivos (conciertos, campeonatos deportivos, etc.).
“Nosotros cobramos ese servicio para tener presupuesto y así poder darles a los voluntarios los uniformes y las respectivas capacitaciones, más auxilios de transporte”, resaltó Jaime Giovanni Alzate Angarita.
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Otra entrada con la que cuenta la entidad es el arrendamiento de algunos locales con los que cuenta la sede principal en el norte de Armenia, entre ellos el teatro para eventos especiales, más unos excedentes que reciben del banco de sangre. “Son recursos claves para pagar la nómina y la gasolina de nuestros vehículos”.
Precisamente, sobre la nómina de funcionarios, entre ellos personal del banco de sangre, la misma asciende a unos $30 millones, a la que se le debe sumar lo correspondiente a la parte administrativa, con los cual los gastos mensuales se calculan en unos $40 millones.
El presupuesto de la Cruz Roja para el 2022 fue de alrededor de $670 millones, mientras que, en materia de pasivos, la cifra está en $350 millones producto de préstamos para adecuación de la sede y mantenimiento de los vehículos para la labor.
Personal
La Cruz Roja cuenta con participantes de edades infantil, prejuvenil y juvenil, así como socorristas que deben ser mayores de edad. “Esta última población ya se dedica a acciones de peso como los rescates, es responsable de sus propios actos y han estado en situaciones de máxima alerta como lo fue el incendio en Milagro de Dios y El Porvenir el miércoles pasado”.
En la actualidad, la entidad cuenta con un total de 500 voluntarios en el departamento del Quindío, sin embargo, asegura el directivo, esa no es la cifra ideal, “la gente no tiene tiempo para prestar sus servicios sin ningún tipo de interés”.
En ese caso, agregó el director ejecutivo que “antes en un hogar si no se tenía nada que hacer entonces venía uno a la Cruz Roja, era una manera de sano esparcimiento; ahora cambiaron muchos aspectos, los jóvenes prefieren la internet, la televisión y los juegos en línea. Efectuamos las brigadas educativas escolares, donde capacitamos a los estudiantes en primeros auxilios, cómo apagar un incendio con un extintor y labores de evacuación, es que este tipo de políticas las debe conocer la comunidad en general, hay que saber de primeros auxilios porque no somos ajenos a una alerta”.
En el campo administrativo, agregado el banco de sangre, se cuenta con 30 funcionarios, según explica Alzate Angarita: “Incluimos el banco de sangre porque es lógico que necesitamos enfermeras que captan la sangre en la unidad móvil”.
El funcionario acotó que los gastos son medidos, muchos elementos con los que cuentan son donaciones, tal como ocurre con los medios de transporte.
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El banco de sangre
Una de los servicios vitales que ofrece la Cruz Roja es el banco de sangre. “El banco tiene la misión de suplir una necesidad, es que para trasfundir sangre al paciente se necesita saber qué tipo es, ya que no toda la sangre es universal. Se recogen las muestras voluntariamente”, explicó el director ejecutivo.
Sobre el procesamiento, Alzate Angarita reconoció que se debe cobrar, porque no es un proceso fácil: “Esa sangre que usted dona hay que introducirla a una bolsa especial para que no se coagule, mientras se lleva a procesar, además se le deben hacer 7 pruebas infecciosas, entre ellas le buscamos hepatitis B y C, sífilis, mal de Chagas, entre otras, porque se transmiten por la sangre. Si en esa bolsa salió algún positivo de estas dolencias hay que botarla e incinerarla”.
Agregó, en cuanto a costos, que “en la sola bolsa el costo es de $35.000, la prueba de VIH/Sida cuesta $60.000, más los insumos y personal humano, donde se cuenta con 3 bacteriólogas especialistas para la tarea, es casi $250.000 el costo”.
Así mismo, para que el proceso sea exitoso, cuentan con tecnología de primer nivel: “Tenemos un aparato que toma la muestra de sangre que está en un tubo con un código de barras y lo ingresa a la máquina. Él da la vuelta y el sistema le hace las pruebas para después arrojar los resultados donde se detecta si salió afectada por alguna falencia o si pasó la prueba y es apta para ser utilizada”.
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Donación de plaquetas
“No es un procedimiento rápido, puede durar más de 2 horas, por lo que se debe tener también una atención especial a estas personas, brindarles alimentación, hay opción de televisión, entre otras”, explicó el director ejecutivo de la Cruz Roja en el Quindío.
Por lo regular, se tiene un promedio bajo de disposición en los donantes para aceptar este método: “No contamos con la cifra ideal de unidades porque en primer lugar se debe hacer una encuesta estricta donde se le pregunta al, donante si ha tenido más de una pareja, qué enfermedades ha tenido y otras preguntas, muchos no pasan esta fase”.
Además, la captación también está baja “primero, debido a las condiciones de la pandemia, segundo la persona está recién vacunada o le dio Covid-19”.
Anteriormente, se captaban entre 700 y 800 unidades de sangre, pero el mes anterior se cerró apenas con 580.
“La demanda está insatisfecha, porque los hospitales constantemente solicitan unidades, a veces toca acudir a otras ciudades para que nos ayuden en ese sentido o acudimos a la gente a que donen cierto tipo de sangre que se requiera porque haya pasado un accidente”.
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Centro de entrenamiento
Un voluntariado, para su efectiva tarea de atención y prevención, requiere de entrenamiento constante y para ello se cuenta con el centro de prácticas Tacurrumbí.
Es uno de los pocos con los que cuenta la Cruz Roja en el país, incluso de otras partes de Colombia suelen llegar socorristas a prepararse.
“El escenario lo logramos porque luego del terremoto nos llegó una donación para adquirir un lote, compramos una finca en la vereda La Cabaña, entre Circasia y Montenegro, para adecuar el centro de entrenamiento que está activo. Además, con la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres se construyó una infraestructura para entrenar y simular cómo se atiende después de un sismo”.
También se cuenta con bodega alterna y centro de operaciones: “En caso de un nuevo terremoto o fenómeno natural mayor, este espacio servirá para operar actuar con todos los organismos de atención y socorro de una manera cómoda, tranquila, coordinada y rápida”.
Sin embargo, Tacurrumbí también funciona como hospedaje para visitantes o turistas y así captar recursos: “Nos sirve el dinero para pagar vigilante, casero, servicios públicos. Se sacó la figura de hotel campestre que se copa en temporadas altas como enero, abril, junio, octubre y diciembre”.
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