El Río Quindío es el principal afluente, pero parte de los terrenos donde nace son privados.
El agua que llega a los hogares tiene un proceso y un camino largo que recorre desde el nacimiento mismo del vital líquido.
Néstor Jaime Ocampo Giraldo, reconocido ambientalista del Quindío habló con La Crónica sobre la ruta del agua en este territorio.
“Es común hablar del agua como el líquido vital y eso tiene que ver con el hecho de que, por su condición de ser solvente o disolvente universal, es decir, el líquido en el cual se disuelven más sustancias de diversa índole está necesariamente vinculado al fenómeno de la vida. El 75 % del peso de nuestro cuerpo es agua y constantemente estamos procesando agua, al día podemos estar evacuando por el sudor, la orina y otras maneras cerca de 2 litros de agua y esa agua en nuestro organismo es la que permite la circulación de los nutrientes hacia las células y mantener la temperatura estable de nuestro organismo nuestro cerebro.
El ambientalista explicó que el agua no nace como mucha gente piensa, ni se crea en ninguna parte.
“Hay una cantidad limitada de agua en el planeta, 4.200 millones de kilómetros cúbicos de agua, que parece mucho, pero con relación al tamaño de La Tierra realmente no es mucho, si el planeta fuera del tamaño de un balón de baloncesto, metes el balón en un balde con agua lo sacas y dejas que caigan unas cuantas gotas y la humedad que queda por encima es más o menos equivalente a la cantidad de agua dulce que hay en el planeta, en relación con su tamaño realmente esto es una roca húmeda en medio del universo”.
El 99.7 % del agua está en los océanos es salada y no es de fácil acceso y el 3 % que queda está distribuida en los casquetes polares, en las nubes, en ríos, lagos, lagunas y formando parte de todos los organismos y las cosas vivas.
“Eso que es el agua dulce, viene siendo el 3% de toda el agua dulce que hay en el planeta y si descontamos la que está en las nubes la que está en los casquetes polares, el agua subterránea, que es una buena cantidad y finalmente la que corre por los ríos en los lagos y en las lagunas, es decir, la que está disponible para nosotros, viene siendo el 0.02 %, realmente muy poquita para el conjunto de toda el agua que hay en el planeta”.
La ruta del agua tiene que ver con lo que se denomina el ciclo del agua, en el recorrido que hace el agua por función de la gravedad por los ríos y las quebradas que la lleva a lagos, lagunas, humedales, mares y océanos en todos estos lugares. Debido a la radiación solar se evapora el agua y pasa a la atmósfera y se condensa en nubes, pero no solo por esa razón, sino por los procesos vitales, todas las formas de vida utilizan el agua y la devuelven a la atmósfera.
“Cuando nosotros sudamos o cuando hablamos estamos emitiendo vapor de agua a la atmósfera. Las plantas también toman el agua y luego en el proceso que se llama evapotranspiración, la emiten a la atmósfera nuevamente y eso hace que buena parte del agua esté en las nubes, y luego los vientos generados por la energía solar van distribuyendo esas nubes por todas partes y eso hace que llueva en algunos lugares y que llegue el agua a la parte alta de las montañas y luego llegue al suelo y se convierta en ríos”.
Desde una manera muy elemental la ruta o el ciclo del agua se ve desde donde nacen los ríos hasta donde terminan en el océano.
“Hay que ser más precisos, los ríos no nacen en ninguna parte, si uno va donde comienza el río, va a encontrarse un charco, un pantano o un barranco donde gotea agua, pero en su curso hacia abajo el río se va formando con los aportes de pequeñas quebraditas, otros ríos, humedales, nacimientos de agua que finalmente van confluyendo en una corriente que es lo que se va convirtiendo en un río”.
Entonces, por ejemplo, toda el agua del Río Quindío no viene del Paramillo del Quindío, de allá sale un poco de agua y, en la medida que va bajando, agua de otras quebradas hay nacimientos donde aflora el agua que está circulando por debajo de la superficie terrestre, los acuíferos subterráneos.
Afectaciones en los nacimientos
De ahí la importancia de evitar la deforestación. “En las masas forestales es donde se acumula mucha agua en la parte alta de las montañas, el misterio del agua es que esté por allá arriba para que nosotros podamos acceder a ella sin muchas dificultades, por obra y gracia de la gravedad que la va trayendo hasta aquí. Pero si vamos deforestando la parte alta de las montañas, si vamos permitiendo que allá se establezcan cultivos —como los que están sucediendo ahora con el aguacate hass o con los cultivos de eucaliptos—, pues resulta que esos cultivos, no solo no retienen agua o la que retienen es mínima en comparación a lo que son las selvas características de nuestras montañas, sino que en sus proceso vitales de crecimiento de los pinos, los eucaliptos, los aguacates consumen buena parte de esa agua y luego la vuelven a la atmósfera. Esa agua ya no va a correr por los ríos hacia nuestros acueductos y además de eso, en esos cultivos se utilizan venenos, agroquímicos los cultivos de aguacate son intensivos en el uso de abonos y pesticidas, venenos que tarde o temprano terminan en el agua que viene a los acueductos”.
A la deforestación se le suma otro problema y es la contaminación, porque muchos de los desechos terminan precisamente en las corrientes de agua.
“Nosotros alteramos la manera como se mueven las aguas, entonces creamos ciudades que tienen unos cascos impermeables y allí cuando llueve se concentra mucha cantidad de agua que ya no va a dar a ciertos ríos o quebradas, sino que va a dar a otros lados y, además las aguas servidas y las aguas con las que lavamos la ropa, los platos, con la que nos bañamos nosotros y finalmente el resultado de todo lo que desechamos todo eso va a dar al agua de los ríos”.
Otro desafío es el calentamiento global que ha tenido como consecuencia que el Nevado del Quindío, que tenía hielo permanentemente ya no sea un nevado sino un paramillo, es decir, ya no hay una reserva de agua en la parte alta.
“A todo lo anterior, se le suma que va aumentando paulatinamente la demanda del agua, este es el departamento más densamente poblado de Colombia y cada día se densifica más. El Quindío es un territorio en crisis ambiental y uno de los más evidentes síntomas tiene que ver con el agua, se puede notar que cada día es más común que se tenga más problemas con las aguas del Río Quindío, un día porque baja de un color, otro día baja de otro, un día porque no tiene agua, otro porque tiene mucha agua, unos días porque huele a hidrocarburos, otros días porque forma espuma, lo que quiere decir que tiene sustancias dañinas o porque es insuficiente, ya es relativamente común que algunas temporadas sea necesario llevar carrotanques a municipios como Filandia, a Circasia, porque es insuficiente el agua para la demanda que se genera”.
Armenia con una fuente única
Jorge Iván Rengifo Rodríguez, gerente de Empresas Públicas de Armenia, EPA, recordó que el agua que consumen los armenios es captada únicamente del Río Quindío.
“Nuestra bocatoma está a la altura de la vereda de Boquía, Salento, obviamente el agua nace aguas arriba en la cuenca alta, nosotros antes de la bocatoma hacemos un seguimiento constante para garantizar que ese pulmón que le da vida al recurso obviamente siga teniendo su curso natural, a través de actividades de reforestación, resiembra, mantenimiento de los árboles y de todas las especies de la zona con esto garantizamos menor deforestación, menos afectación por la mano del hombre y obviamente conservación que nos permite hoy en día tener tranquilidad acerca de que el río sigue generando su proceso natural de transformación y obviamente de suministro”.
Asimismo, la empresa tiene una bocatoma lateral, proceso que está autorizado por la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, para explotar 1.400 litros de agua por segundo, pero realmente están captando alrededor de 980 litros por segundo.
“Podríamos traer mucha más agua, pero hay un caudal ecológico que siempre se respeta y obviamente se garantiza que el río siga su curso natural. Nosotros tenemos en nuestra bocatoma hoy en día infraestructura de punta, hemos hecho inversiones en infraestructura porque hace más de 40 años no se intervenía, no se mejoraba, y ahora la estamos interviniendo de manera integral para generar menores tiempos de retención, menores captaciones, menores pérdidas en el proceso de captación que nos permita también agotar menos la fuente”.
En la planta de tratamiento que está a 10 kilómetros de ese punto de captación entre Boquía y la planta tienen 10 kilómetros de tuberías, de túneles, de viaductos que conducen el agua de Boquía a la ciudad de Armenia.
“También hemos venido interviniendo esos túneles, que tenían más de 60 años de construidos y no se les había hecho ninguna intervención, en 2021 intervinimos 2 para mejorar la velocidad de llegada, pero también mejoramos las retenciones del agua para disminuir pérdidas también en la conducción”.
Según Rengifo Rodríguez EPA ha crecido mucho en usuarios, pero ha disminuido la explotación del recurso.
“Aquí es donde yo hago una explicación muy pedagógica, hace 5 años nosotros teníamos 80.000 usuarios, hoy en día tenemos 116.000, hemos crecido 36.000 usuarios y hace 5 años explotábamos 1.100 litros por segundo, ahora 980 o 960, facturamos 1.300.000 cúbicos al año, que es lo mismo que se facturaba hace 5 años, hemos crecido en población, pero estamos distribuyendo la misma cantidad de agua y eso tiene 2 aristas, una que la empresa técnicamente ha mejorado sus protocolos, pero los usuarios también hemos aprendido la señal ambiental que nos manda el legislador, que tenemos que aprender a vivir con menos cantidad de agua y eso se hace por dos cosas, primero uso racional y segundo afectación tarifaria, porque entre más consuma más van a pagar y esas medidas regulatorias han generado un efecto positivo”.
Armenia tiene un consumo per cápita de 3.5 metros cúbicos mes, muy por debajo de las grandes ciudades.
“Tenemos 36.000 viviendas adicionales en 5 años, entonces esas inversiones, que ejecutamos en 2021 y que vamos a continuar en 2022, buscan tener la estructura suficiente para las siguientes generaciones”.
Aseguró que, si se captaran los 1.400 litros por segundo, igual el río seguirían con su tránsito natural, lo que garantizaría el crecimiento urbano, el mobiliario y crecimiento vegetativo normal de las ciudades.
“Los constructores, a veces dudan de esos datos, hemos sido juiciosos presentándolos, la CRQ lo garantiza, que es nuestro ente regulador y aquí también decirles a los críticos ambientalistas que son respetuosos, que les gusta ser inquietos con el tema que nosotros tenemos cantidad suficiente para esta generación, para las futuras, que nosotros hemos hecho inversiones muy grandes, pero tenemos algo más importantes aún y es la calidad, calidad que está determinada por la ley”.
Por otra parte, aseguró que han realizado inversiones cuantiosas en el laboratorio y que es el único de la región acreditado por la Onac, que ejerce como Autoridad Nacional de Monitoreo en Buenas Prácticas de Laboratorio BPL.
“En EPA tenemos parámetros aún más allá, medimos metales pesados, hidrocarburos, pesticidas que la norma no los pide. Entre el año pasado y este hemos invertido en equipos más de $2.500 millones, equipos que ni la academia los tiene, porque como se han generado esos mitos urbanos en razón con la calidad, y que la contaminación por el aguacate hass, que los aspersores y que los agroquímicos que han venido contaminando la fuente, pues vamos derrumbando esos mitos, porque también hay que ser responsables con el discurso y entendemos la preocupación de los ambientalistas, pero la preocupación se genera y se combate con análisis científico, nosotros tenemos la suficiencia ilustrativa para demostrar que el agua que estamos suministrando cumpla con los parámetros establecidos por la norma y que los armenios gozamos de un agua de excelente calidad”.
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Estrategias de conservación
Miguel Mejía Díaz, director Desarrollo Rural Sostenible de la secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y Medio Ambiente de la gobernación del Quindío, manifestó que trabajan de la mano con los entes territoriales y demás autoridades ambientales para generar estrategias de conservación y garantizar el cuidado de los nacimientos de agua en el Quindío.
“La idea de cada entidad es comprar estas fincas, y restaurarlas reforestarlas, mantenerlas con la mejor calidad ecosistémica posible para poder garantizar no solo el recurso hídrico para nosotros, sino garantizar algo que se llama el caudal ecológico, este tiene como objetivo que así nosotros saquemos un poco de agua siga habiendo un hilo de agua que mantenga los niveles y los servicios ecosistémicos, las interacciones ecosistémicas y que mantenga la vida, es decir, que mantenga no solo el agua para los seres humanos, sino para todos los seres vivos que depende de ahí, a eso se le llama el caudal ecológico y eso es algo que hace gobernación, la CRQ y las alcaldías. Lamentablemente donde nace el Río Quindío todavía es propiedad privada, aunque una parte es zona de amortiguación del parque Los Nevados”.
70 % de los quindianos se surte del río Quindío
Miguel Mejía Díaz, director Desarrollo Rural Sostenible de la secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y Medio Ambiente de la gobernación del Quindío, biólogo de profesión dijo que para el Quindío el recurso hídrico es un tema de vital importancia porque el Quindío es un departamento fuente hídrica, es decir, tiene su propia estrella de agua.
“Para que el agua llegue a los hogares pasa por un proceso en el que intervienen muchas personas, y muchos servicios. Los 12 municipios tienen sus fuentes de agua en el departamento, no es un secreto que el 70 % de los habitantes se surte del Río Quindío.
Hay otra fuente hidrográfica que es muy importante que es la de Calarcá, con el río Santo Domingo, este no nace en pantano como el río Quindío, nace en hilo de agua muy pequeño que empieza a crecer por gravedad, a través de diferentes cascadas más o menos a los 3.700 metros sobre el nivel del mar, llega al sector de los tanques donde inicia La Línea allá potabilizan el agua para entregarla por redes de acueducto a los habitantes de la Villa del Cacique y así queda cubierto casi el 85% del Quindío”.
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