La cifra, emitida por la Unidad Nacional de Víctimas, incluye hechos ocurridos en este territorio y fuera del mismo pero declarados por personas asentadas aquí.
En el Quindío hay registradas 1.085 víctimas de desaparición forzada, según datos de la Unidad Nacional de Víctimas y corroboradas por la secretaría del Interior del departamento, dependencia desde donde se aclaró que los hechos victimizantes pueden haber sido declarados como ocurridos en este territorio o fuera del mismo.
Acciones
Juana Camila Gómez Zamorano, secretaria del Interior encargada, dijo: “Desde la secretaría hacemos acompañamiento a cualquier evento que tenga que ver con las víctimas de desaparición forzada, donde generalmente reconocemos la labor de los buscadores y buscadoras de personas desaparecidas. Reiterarles que no somos ajenos a su dolor, continuamos como entidad brindando apoyo y asistencia para los casos reportados desde el 2011”.
“Hacemos un llamado a las entidades encargadas de esclarecer los casos para dar una pronta respuesta a la comunidad, además para que no cesen en las investigaciones, agilicemos estos procesos y recibamos las pruebas aportadas por las mismas familias”, agregó la funcionaria.
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Fundación Supervivientes Maná
“En memoria de nuestros desaparecidos alzamos nuestras voces no sólo cada 30 de agosto, sino a diario, con el fin de que empecemos a visibilizar el fenómeno de la desaparición en el Quindío, ya que en estos momentos somos 18 familias de las cuales el 50 % de los casos se dieron en el departamento y los otros casos corresponden a personas desplazadas que han venido de otros lados. Tenemos que crear conciencia sobre estas situaciones porque una de las cosas más difíciles es la indiferencia de la sociedad y del Estado, como si esto no nos correspondiera a todos, aquí pasan estos casos, pero no se habla de ello ya que somos un remanso de paz’’, explicó Luz Elena Ocampo, representante legal de la fundación.
“Nuestro objetivo es luchar ante las diferentes instituciones para que nos ayuden a esclarecer los casos de nuestros familiares desaparecidos, aunque también velamos por la dignidad de las familias y su proceso de recuperación sicosocial ante estos sucesos, pues generalmente quedan fracturadas. Hasta el momento hemos realizado 3 proyectos internacionales con la comisión internacional de búsqueda de personas desaparecidas, un proyecto de cartografía con los casos de las familias presentado ante la Comisión de la Verdad y hemos logrado el acompañamiento de la Unidad Nacional de Víctimas para la revisión de casos en el departamento”, añadió la vocera.
Según la representante legal, con el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses se realizaron 2 muestras de ADN que permitieron la identificación de 2 cuerpos, uno correspondiente a un desaparecido encontrado en Barranquilla con reporte de 17 años y otro que encontrado en Tumaco con un reporte de 26 años. “En estos aciertos y desaciertos, esclarecer así sea solo un caso es ganancia para nosotros pues una familia puede cerrar al menos su duelo”, acotó la señora Ocampo.
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Historia de vida
Luz Marina Montaño, víctima de desaparición forzada: “Mi hijo lo desaparecieron el 2 de marzo del año 1993, cuando yo laboraba en una trilladora y él se dedicaba a llevar domicilios, pero siempre me hacía el almuercito y me lo llevaba al trabajo. El día en que no volví a saber nada de él se había quedado durmiendo en la casa porque entraba más tarde que yo, nunca me llevó el almuerzo y cuando llegué en la tarde a la casa nunca más lo volví a encontrar. Yo inicialmente pensé que se había ido para donde un familiar o el papá, pero nunca nadie me dio razón de él”.
Según Luz Marina, 8 años después de la desaparición, un funcionario de la Fiscalía tomó su caso, reunió el retrato de ella y su abuela para iniciar la investigación, pero nunca le dieron razón. Luego de ese tiempo, decidió instaurar la denuncia ante la Defensoría del Pueblo y gracias a esa ayuda se logró consolidar como víctima y recibir una ayuda del Estado por $35 millones.
“Un hijo no tiene precio que lo pueda reemplazar, ese dinero me ha servido porque logré conseguir un techo, pero desde la desaparición mi estado de salud se ha ido deteriorando, hoy día sufro de muchas enfermedades. Yo sé que mi hijo está muerto porque un día hace 15 años soñé con él, estaba herido por la espalda, en un cuarto oscuro, yo me desperté gritando, bañada en sangre según los médicos, ahí inició mi problema de salud con el derrame cerebral por lo que estuve un mes hospitalizada, me salvé porque duermo de medio lado o si no me hubiera ahogado con mi propia sangre”, contó Montaño.
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