Mientras algunos adultos mayores conservan su independencia, otros reaprenden hábitos básicos, habilidades y rutinas de su vida diaria.
La vejez, para muchos, llega acompañada de recuerdos, silencios y rutinas que se repiten en el tiempo. Sin embargo, no todos envejecen de la misma manera. Algunos, entre risas y ejercicios de memoria, vuelven a aprender las vocales, el abecedario, a escribir su nombre o a recordar su edad. Otros reaprenden a comer, a sostener la cuchara o a caminar con calma.
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No se trata de retroceder, sino de mantener viva la dignidad y asumir con serenidad una nueva etapa cuando el cuerpo o la mente comienzan a olvidar. En ese punto —entre la autonomía y la dependencia— cobran sentido los Centros Vida (CV) y los Centros de Bienestar del Adulto Mayor (CBA) en el Quindío, espacios diseñados para acompañar a quienes buscan reencontrarse con la vida y la compañía.
Uno de esos espacios es el Hogar de Inesita, un CBA privado donde la mañana empieza cuando cada adulto mayor lo desea, según lo permitan los años y las historias acumuladas. A media mañana, el suave sonido de la música de fin de año se mezcla con las voces de los residentes que pintan, toman el sol, bailan o simplemente se regalan una mirada cómplice.
Alrededor de las 9 o 10 a. m. llega el desayuno, un caldo caliente o el plato que indique el menú del día. Al mediodía se sirve el almuerzo, balanceado y nutritivo, y cerca de las 5:30 p. m. llega la comida. Pero no todos comen igual: hay quienes disfrutan de un postre o un dulce entre comidas, algunos necesitan babero para no ensuciarse, otros comen con la cuchara ya preparada, y algunos mantienen su independencia total, comiendo solos.
A lo largo del día, cada residente encuentra su espacio y su ritmo. Algunos se detienen a observar el sol entre los árboles del jardín, otros conversan animadamente sobre sus recuerdos, mientras otros prefieren la tranquilidad de un momento a solas.
En este Hogar, la rutina diaria —comidas, talleres, paseos y visitas— no solo ordena el tiempo, sino que también teje compañía, conversación y cuidado, respetando la individualidad y necesidades.
Ubicado en la vereda Potosí, del municipio de Calarcá, este Hogar abrió sus puertas hace más de un año y acoge a doce personas. Al frente de este lugar está Daniela Rivas Galvis, una joven emprendedora que decidió convertir el amor y honor por su abuela Inés en un proyecto de vida. Con una mezcla de ternura y determinación, comentó que la historia del Hogar de Inesita nació del deseo de transformar la forma en que se percibe la vejez.
“El objetivo de este hogar es dignificar un poco la vejez del adulto mayor, hacer que disfrute más. Quiero resaltar la importancia de que la vejez no se vea como soledad, vacío o tristeza, sino que se pueda demostrar que el adulto mayor también puede pasar sus últimos días feliz, lleno de amor y compañía”.
Daniela explicó que más que un Centro, es un encuentro familiar donde prima la libertad y el respeto por el ritmo de cada persona.
“Acá cada adulto mayor elige su día a día, decide lo que quiere hacer. No se obliga a nadie; cada persona es independiente… Esta es su casa, no un lugar con reglas rígidas. Se trata de demostrar que los adultos mayores, con amor y acompañamiento, pueden sentirse mejor, cambiar su manera de pensar y actuar”, sostuvo Rivas.
Incluso, reiteró que los familiares pueden visitarlos en cualquier momento, llevárselos a pasear o pasar el fin de semana juntos.
“No hay restricciones, las puertas siempre están abiertas. Queremos que se sientan tranquilos, que entiendan que traerlos aquí no es abandonarlos, sino brindarles apoyo y cuidado. Muchas familias llegan con miedo, pero cuando ven el amor y la atención que reciben, ese miedo se transforma en alivio”.
En el Hogar de Inesita conviven adultos mayores de distintas edades y procedencias: hay quienes vienen de Calarcá y Armenia, otros de Cartagena, e incluso de Estados Unidos. Entre ellos, María Díaz (96 años), Mancy Farkas (86), Pedro Soto (98), Homero Abello (86), Ricardo Dávila (86), Aleyda Cortez (86), Lilia León (93), Rosa Lezaca (91), Miriam Vélez (72) y Rocío Galvis (59).
Cada uno carga una historia de vida que todavía se cuenta de distintas maneras: profesiones, viajes, amores y familias que los visitan o los acompañan desde la distancia. Y aunque no todos hablan, el brillo en sus ojos y la delicada sonrisa que asoma de vez en cuando reflejan que en su alma todavía habita el recuerdo de una historia pasada.
Mariana Andrea Suaza Paz, gerontóloga del Hogar de Inesita, complementó la mirada de Daniela con una voz serena y empática. Lleva tres meses acompañando este espacio y, aunque reconoce que su labor es exigente, la describió como profundamente humana.
“La importancia de estos lugares es que cada adulto mayor afiance sus lazos, conozca a otras personas y reciba el cuidado que necesita. Aquí todos son mundos distintos, cada uno con sus particularidades. La clave está en amarlos con esas diferencias, en integrarlos y prestarles la atención que cada uno requiere”, relató.
Confesó que lo más difícil de su trabajo son las historias que llegan, muchas marcadas por pérdidas, abandono o duelos.
“No todos tuvieron vidas fáciles, y eso deja huellas. Por eso, darles apoyo y motivación para que comprendan que su vida no es solo su pasado, sino también lo que aún pueden construir, es muy importante. La vejez no es la última etapa, es una oportunidad para seguir creciendo y fortaleciéndose”.
El entorno también hace parte del bienestar. Rodeado de árboles y vegetación, el Hogar ofrece un contacto constante con la naturaleza. “Tenemos residentes que fueron campesinos, y aquí reviven parte de lo que eran: siembran, riegan las plantas o simplemente caminan entre el verde. Eso los conecta con su historia”, dijo Suaza.
Mientras conversaba, sonreía al mencionar a una de las residentes: “Tenemos a Manzi, lleva con nosotros unos cinco meses. Es la más divertida, tiene una personalidad arrolladora. Le encanta contar sus historias, recordar cómo era su vida antes. Ella le da alegría al lugar”.
El tiempo, allí, no se mide en días ni en meses. “Pueden quedarse el tiempo que necesiten —dijo Mariana—. Algunos van y vienen; otros se quedan de manera permanente. Lo importante es que se sientan acompañados, parte de algo que todavía los hace sentirse vivos”.
Suaza Paz también afirmó que los Centros Vida y los Centros de Bienestar tienen características y objetivos distintos, pero complementarios.
“Un Centro Vida es un lugar al que las personas mayores asisten durante el día. Allí se les brinda alimentación, recreación y estimulación física y cognitiva. No duermen en el lugar, sino que ingresan a una hora determinada y salen a otra. En muchos casos, incluso, cuentan con transporte para facilitar el acceso”, precisó.
Agregó que generalmente son las mismas personas mayores quienes eligen asistir, especialmente aquellas de bajos recursos, habitantes de calle o que viven solas.
“Para muchos, es la oportunidad de tener al menos un plato de comida o un espacio de recreación donde se olvidan, por un momento, de sus problemas diarios”.
Sobre los Centros de Bienestar, explicó que se trata de residencias públicas o privadas, donde las personas mayores reciben atención y cuidado permanente.
“En estos lugares hay auxiliares de enfermería, psicólogos y gerontólogos. Se brinda alimentación, acompañamiento médico, control de medicamentos y toda la atención que la persona necesita en casa, las 24 horas del día”, detalló.
Además, la profesional destacó que los términos evolucionaron con el tiempo. “Hoy ya no se habla de hogares de ancianos, sino de centros de residencia o estancias permanentes”, enfatizó.
Cuando el cuidado requiere más que amor
Aleyda Cortés perdió la visión en 2021. Su hija, Viviana Flórez Cortés, recuerda esos días como los más difíciles de su vida.
“Luchamos casi tres años tratando de sacarla de una depresión. Mi mamá ya no quería ni caminar, fue una etapa muy dura”, contó.
Ante la desesperación por ver a su madre sumida en la depresión, intentaron de todo: enfermeras, acompañantes y terapias. “Llegamos incluso a comprarle una silla de ruedas, pero nada lograba animarla”, recordó. La solución llegó casi por casualidad, cuando alguien le habló del Hogar de Inesita, en Calarcá. “Fui, hablé con ellos y la llevé unos pasadías. Cuando la recogía, la veía contenta, con otra energía. Entonces, con su permiso, tomé la decisión de dejarla allí”.
Hoy, Viviana habla con serenidad y gratitud. “Fue lo mejor que nos pudo haber pasado. Al principio me sentía culpable, pero luego entendí que fue una bendición de Dios. Mi mamá volvió a socializar, a caminar, a sonreír. Cada que llego está feliz, la consienten, le hablan. El trato que recibe es lo mejor que le puede pasar”.
Hace casi un año, Sonia Díaz y su familia enfrentaron la misma decisión. Su madre, de 96 años, ya necesitaba acompañamiento constante.
Decidieron llevarla a un Centro de Bienestar del Adulto Mayor. Desde el primer día, su madre se sintió como en su casa.
“Yo pensé que iba a ser muy difícil dejarla allá, pero la calidez de las personas que la recibieron, la forma como la acogieron, nos dio una tranquilidad enorme. Era como si la hubiéramos dejado con alguien de la familia, con quien realmente le importa”.
Con el paso del tiempo, la certeza se volvió convicción. “Hoy, después de casi un año, doy gracias por habernos decidido por esto. No se trata solo de palabras bonitas, sino de acciones: el cariño que les brindan en estos espacios y el cuidado personalizado”, relató Viviana Flórez.
Teresita de Jesús Cataño Castaño, de 71 años, tomó hace unos meses una decisión similar.
“Viví toda la vida en Bogotá con mi mamá, pero hace tres años nos vinimos al Quindío. Ella tenía 91 años, estaba muy bien, hacía sus labores, jugaba, conversaba. Pero con el tiempo empezó su dependencia. Llegó el Alzheimer progresivo y ya no identificaba la casa. Necesitaba cuidados que yo no podía darle sola”, comentó.
Evaluó con cuidado cada alternativa, consciente de que la atención a su madre requería mucho más que voluntad. Analizó las opciones junto con su familia y recordó: “Pensamos en conseguir enfermera 24 horas, terapeutas, recreadores… pero es muy difícil manejar todo eso. Entonces empezamos a visitar hogares y escuchar experiencias”.
Desde que su madre ingresó a un CBA en febrero de este año, Teresita ha observado con atención cómo ha cambiado su vida. Con una mezcla de alivio y satisfacción, relató:
“La veo absolutamente feliz. Ella fue una mujer cabeza de familia, fuerte, que siempre decía lo que pensaba. Si no estuviera contenta, me lo diría. Pero no: está tranquila, ama a sus cuidadoras, disfruta sus días. Yo la visito día de por medio, tomamos onces juntas, y a veces hasta me despide con una sonrisa, feliz de quedarse en su espacio”.
Para Teresita de Jesús, cuidar a un adulto mayor requiere mucho más que amor; es necesario conocimiento, actividades lúdicas, estimulación y terapias, cosas que en casa no siempre se pueden ofrecer. Por eso subrayó: “Zapatero a tus zapatos. Si hay posibilidad, es mejor confiar en profesionales”.
Con serenidad y honestidad, habló desde la experiencia y la madurez que dan los años. Reconoce que el amor también implica tomar decisiones difíciles, pero necesarias. Por eso aseguró con calma: “Si algún día siento que ya no puedo vivir sola, tomaría la decisión sin miedo. No se trata de abandono, sino de buscar bienestar y seguridad. Uno no deja de amar a su familia por cuidar de sí mismo”.
Red institucional para el bienestar del adulto mayor
En cumplimiento de la misión de proteger, promover y dignificar los derechos de esta población, Jorge Hernán Gutiérrez Arboleda, secretario de Familia del Quindío, aseguró que el departamento cuenta con una red institucional conformada por 21 Centros de Bienestar del Adulto Mayor y 17 Centros Vida, distribuidos en los diferentes municipios del Quindío.
“Estas instituciones —que podríamos entender como los espacios que reemplazan o complementan el rol del hogar familiar— cumplen una función esencial: brindar atención, cuidado y acompañamiento integral a las personas mayores que se encuentran en situación de desprotección social o familiar”, indicó.
Al mismo tiempo, recalcó que el acompañamiento en estas instalaciones se desarrolla a través de distintas líneas de acción:
- Asistencia técnica y fortalecimiento institucional:
Se realiza un trabajo permanente con los directivos y equipos de los Centros de Bienestar y Centros Vida, brindando orientación para el cumplimiento de los estándares de calidad, el manejo de los recursos de la Estampilla Pro Bienestar del Adulto Mayor y la mejora de las condiciones de infraestructura, dotación y atención.
- Promoción del envejecimiento activo y saludable:
Se desarrollan actividades lúdicas, recreativas, deportivas, culturales y pedagógicas que fortalecen las capacidades físicas, cognitivas y emocionales de los adultos mayores, contribuyendo a que vivan una vejez con propósito y alegría.
- Seguimiento y control del recurso de la estampilla departamental:
Garantizamos que los recursos destinados a los programas de bienestar se inviertan adecuadamente en alimentación, atención integral, dotación y fortalecimiento de las instituciones que albergan y acompañan a nuestros mayores.
Recursos desiguales para el cuidado: el reto de los CBA y CV
Según se informó desde la Secretaría de Familia del Quindío, actualmente existe una red de atención conformada por estos Centros, distribuidos en los doce municipios del departamento, con diferentes modalidades que buscan un mismo fin: garantizar una vejez activa y acompañada.
No obstante, Jorge Hernán advirtió que persiste una falencia importante en los recursos destinados a estos lugares, debido a la normativa nacional que regula la asignación de fondos provenientes de la Estampilla Pro Bienestar del Adulto Mayor.
“Por ley, estamos obligados a entregar el 70 % de los recursos a los Centros Vida y el 30 % a los Centros de Bienestar. Pero eso no debería ser así, porque se gasta más recurso cuando hay una persona de cuidado permanente. Es preocupante: lo correcto debió haber sido lo contrario, prestar mayor apoyo a los de 24 horas”, afirmó el funcionario.
Gutiérrez Arboleda explicó que en el Quindío se recaudan cerca de $2.000 millones por concepto de la estampilla, de los cuales unos $1.400 millones (70 %) se destinan a los Centros Vida y solo $600 millones se reparten entre todos los Centros de Bienestar del departamento. “Por eso hay tanta dolencia y es injusto, lo que se buscaba con esta ley era fortalecer los espacios de atención permanente”, subrayó.
En ese sentido, extendió un llamado a los gobiernos locales: “En la mayoría de los municipios no hay Centros Vida públicos. El llamado es a que los municipios aprovechen su propio recaudo para crear o fortalecer estos espacios, sobre todo en aquellos donde el recaudo es representativo. Así se puede prevenir que la población llegue a tener tantas necesidades y termine dependiendo de un Centro de Bienestar”.
De acuerdo con el funcionario, la Secretaría de Familia mantiene una revisión constante junto con la Secretaría de Salud para garantizar que todos los centros cumplan los requisitos legales y puedan ser visibilizados.
Además, reiteró que muchos de ellos realizan actividades adicionales a las exigidas por la ley, como jornadas lúdicas, recreativas y de integración.
Panorama y seguimiento
Carlos Alberto Gómez Chacón, secretario de Salud del Quindío, manifestó que en el departamento actualmente existen 14 CBA y 9 CV con licencia de funcionamiento, y que trimestralmente se les realiza asistencia técnica y acompañamiento. “Todas las resoluciones de funcionamiento se vencen en abril y mayo de 2026”, puntualizó.
En cuanto a la distribución de estos Centros, desde la Secretaría de Salud se dio a conocer lo siguiente:
Centros de Bienestar
- Centro de Bienestar Rita Martínez (público) – Buenavista: cuenta con 16 cupos. Se realizaron visitas administrativas el 8 de mayo y el 30 de julio de 2025, y visitas de alimentos el 16 de mayo de 2025.
- Asilo de Ancianos El Carmen (mixto) – Calarcá: 32 cupos. Visitas administrativas el 10 de abril y 6 de agosto de 2025; visita de alimentos el 22 de abril de 2025.
- Hogar del Anciano (mixto) – Calarcá: 40 cupos. Visita administrativa el 15 de octubre de 2025; visitas de alimentos aún registradas.
- Centro de Bienestar San Vicente de Paul (mixto) – Circasia: 20 cupos. Visitas administrativas el 11 de marzo y 4 de agosto de 2025; visita de alimentos el 14 de marzo de 2025.
- Hogar Humberto López Vásquez (público) – Córdoba: 16 cupos. Visitas administrativas el 30 de abril y 10 de septiembre de 2025; visita de alimentos el 5 de mayo de 2025.
- Centro de Bienestar Sagrada Familia (público) – Filandia: 40 cupos. Visitas administrativas el 13 de marzo y 1 de agosto de 2025; visita de alimentos el 18 de marzo de 2025.
- Hogar del Adulto Mayor Monseñor Martínez Vargas (público) – Génova: 20 cupos. Visitas administrativas el 6 de mayo y 11 de septiembre de 2025; visita de alimentos el 24 de enero de 2025.
- Hogar del Anciano Luis Horacio Gil Bermúdez (mixto) – Montenegro: 35 cupos. Visitas administrativas el 10 de abril y 27 de agosto de 2025; visita de alimentos el 19 de marzo de 2025.
- Centro de Bienestar Pijao Tarapacá (público) – Pijao: 16 cupos. Visitas administrativas el 30 de abril y 26 de agosto de 2025; visita de alimentos el 7 de mayo de 2025.
- Asociación Consentidos de Jesús (mixto) – Quimbaya: 45 cupos. Visitas administrativas el 29 de abril y 28 de agosto de 2025; visita de alimentos el 9 de mayo de 2025.
- Centro de Bienestar Santo Domingo Savio (público) – Quimbaya: 57 cupos. Visitas administrativas el 29 de abril y 28 de abril de 2025; visita de alimentos el 12 de mayo de 2025.
- Fundación El Buen Jesús (mixto) – Salento: 68 cupos. Visitas administrativas el 5 de mayo y 12 de agosto de 2025; visita de alimentos el 4 de marzo de 2025.
- Centro de Bienestar Niño Jesús de Praga (mixto) – Salento: 15 cupos. Visitas administrativas el 5 y 12 de agosto de 2025; visita de alimentos el 24 de abril de 2025.
- Arcesio Aristizábal Gómez (Tebaida): 40 cupos. Visitas administrativas el 30 de abril y 11 de agosto de 2025; visita de alimentos el 14 de mayo de 2025.
- Fundación Hogar de Inesita (privado) – Calarcá: 8 cupos. Visita administrativa el 30 de julio de 2025; aún no cuenta con visitas de saneamiento ni alimentos.
- Hogar Los Lirios (privado) – Barcelona, Calarcá: 38 cupos. Visita administrativa el 5 de junio de 2025; visita de saneamiento el 4 de abril de 2025; aún no registra visita de alimentos.
- Posada del Abuelo (privado) – Calarcá: 17 cupos. Visita administrativa el 5 de junio de 2025; visita de saneamiento el 28 de mayo de 2025; aún no cuenta con visita de alimentos.
- Fundación Social Apoyando Vidas (privado) – Tebaida: 20 cupos. Visita administrativa el 21 de agosto de 2025; aún no registra visitas de saneamiento ni alimentos.
Centros Vida o de Día
- Fundación Horus Vita – Centro Día Paz y Arte (privado) – Calarcá: 70 cupos. Visita administrativa el 6 de agosto de 2025; visita de saneamiento el 3 de abril de 2025; visita de alimentos el 9 de abril de 2025.
- Centro Día Gonzalo García Gutiérrez (público) – Circasia: 50 cupos. Visitas administrativas el 11 de marzo y 4 de agosto de 2025; visitas de alimentos el 26 y 27 de marzo de 2025.
- Centro Día Sagrada Familia (público) – Filandia: 40 cupos. Visitas administrativas el 13 de marzo y 1 de agosto de 2025; visita de alimentos el 18 y 27 de marzo de 2025.
- Centro Día Casa del Abuelo (privado) – Génova: 50 cupos. Visitas administrativas el 6 de mayo y 11 de septiembre de 2025; visitas de alimentos el 15 de mayo y 5 de febrero de 2025.
- Centro Día Alberto Marín Cardona (privado) – Montenegro: 51 cupos. Visitas administrativas el 17 de marzo y 27 de agosto de 2025; visitas de alimentos el 27 de marzo y 20 de marzo de 2025.
- Fundación Protección Integral (privado) – Montenegro: 80 cupos. Visitas administrativas el 10 de abril y 27 de agosto de 2025; visitas de alimentos el 10 y 27 de abril de 2025.
- Fundación Villa Quindío (privado) – Montenegro: 90 cupos. Visitas administrativas el 17 de marzo y 27 de agosto de 2025; visitas de alimentos el 11 y 20 de marzo de 2025.
- Centro Vida Alberto Marín Cardona (privado) – Montenegro: 51 cupos. Visitas administrativas el 17 de marzo y 27 de agosto de 2025; visitas de alimentos el 27 de marzo y 20 de marzo de 2025.
- Centro Vida Quimbaya Social (privado) – Quimbaya: 55 cupos. Visitas administrativas el 29 de abril y 28 de agosto de 2025; visitas de alimentos el 13 de mayo y 4 de abril de 2025.
- Centro Día Para Volver a Creer (privado) – Tebaida: 50 cupos. Visitas administrativas el 8 de mayo y 11 de agosto de 2025; visitas de alimentos el 30 de abril y 9 de abril de 2025.
Alfabetización para adultos mayores: una oportunidad de aprendizaje y autonomía
Con el fin de reducir el índice de analfabetismo en el departamento, la Secretaría de Educación, liderada por Tatiana Hernández Mejía, durante la vigencia de este año, ha liderado el Programa de Alfabetización, beneficiando a 461 adultos mayores en los ciclos I y II.
El programa, coordinado desde el área de Cobertura Educativa por la directora Mónica Andrea Salgado Castro, se desarrolla en espacios destinados a los Centros de Bienestar del Adulto Mayor y Centros Vida. Allí, los docentes de las Instituciones Educativas del departamento lideran los procesos pedagógicos, fomentando activamente el desarrollo de habilidades en lectura y escritura entre los estudiantes.
Además, desde la Secretaría destacaron que el programa cuenta con el acompañamiento de un equipo interdisciplinario conformado por una profesional de planta, psicóloga, gerontóloga y licenciada en pedagogía.
“Este equipo realiza talleres y charlas educativas sobre bienestar, derechos humanos, aseo personal, valores humanos y tolerancia. También se desarrollan jornadas lúdicas con estímulos auditivos y visuales para fomentar la integración, el trabajo en equipo, la memoria y la estimulación cognitiva”, recalaron.
De esta manera, se ha logrado ampliar la cobertura del Programa de Alfabetización, alcanzando a los 11 municipios del Quindío no certificados en educación, distribuidos de la siguiente manera:
- Buenavista: CBA Rita Martínez
- Calarcá: CBA Hogar del Anciano y CBA El Carmen
- Circasia: CBA Gonzalo García, CBA San Vicente y Fundación Amar y Vivir
- Córdoba: CBA Humberto López Vázquez
- Filandia: Hospital Mental de Filandia
- Génova: CV Casa del abuelo y CBA Monseñor Jesús Martínez Vargas
- La Tebaida: CBA Para Volver A Creer y Centro Día Tebaida Diferente
- Montenegro: Centro Día Vereda La Esperanza y CBA Luis Horacio Gil Bermúdez
- Pijao: CBA Hogar del Anciano de Pijao
- Quimbaya: CBA Santo Domingo Savio, CBA Consentidos de Jesús
Salento: CBA Niño Jesús de Praga y CBA El Buen Jesús
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