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A propósito de la celebración del Día de La Tierra este 22 de abril, ¿cuáles son las apuestas del país y del Quindío en el cuidado del planeta?

Este 22 de abril, Día de La Tierra, es una oportunidad para recordar el impacto que generamos con el planeta y reafirmar compromisos con la responsabilidad ambiental. ¿Qué estamos haciendo desde el país, la región y cada hogar como aporte al cuidado y protección del medio ambiente?

La transición energética es precisamente una gran apuesta, que más allá de los acuerdos internacionales, debe concienciar a cada persona a dar los pasos necesarios para aportar a ese cambio.

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Apuestas hacia la transición energética

La transición energética cobra un papel muy importante ya que impacta en la mitigación del cambio climático y en la reducción de la dependencia al combustible. Precisamente el país está en pleno debate sobre la transición del modelo basado en combustibles fósiles hacia energías limpias.

El proceso ha creado tensiones entre el desarrollo, la sostenibilidad y las necesidades energéticas actuales. Sin embargo, Colombia ha asumido el paso a la transición energética y desde muchas instancia se reconoce la importancia y la apuesta.

“Tenemos una matriz energética relativamente limpia gracias a la energía hidroeléctrica y la búsqueda de otras alternativas como la solar, eólica, y el fortalecimiento de la eficiencia energética”, detalló Ximena Cifuentes Wchima, decana de la facultad de ingenierías de la universidad La Gran Colombia Armenia.

Dentro de la apuesta, el país ha instalado parques eólicos y recientemente presentó una propuesta sobre la explotación del hidrógeno blanco, un combustible limpio denominado del futuro. Actualmente solo un país en el mundo trabaja en la explotación de este. Se trata de Malí y desde hace 10 años existe en el subsuelo. En España se adelantan estudios y en Colombia hay potencial en el Valle del Cauca y el Meta.

El hidrógeno blanco –también llamado hidrógeno geológico, y considerado Fuente No Convencional de Energía Renovable (FNCER)- es considerado como “el hidrógeno que se produce de manera natural, asociado a procesos geológicos en la corteza terrestre y que se encuentra en su forma natural como gas libre en diferentes ambientes geológicos ya sea en capas de la corteza continental, en la corteza oceánica, en gases volcánicos, y en sistemas hidrotermales, como en géiseres, y se considera FNCER”, mencionaron desde el Ministerio de Minas y Energías en la presentación del proyecto.

Técnicamente, según la cartera de Minas y Energía, este tipo de hidrógeno puede presentarse en la naturaleza de diferentes maneras, ya sea como gas libre, inclusión en roca o disuelto en aguas subterráneas, todo dependerá de las condiciones de la superficie o de los sistemas subterráneos en los que se encuentre.

Se trata de un energético de importancia estratégica en el plano internacional, pues presenta varias ventajas: producción más económica y ambientalmente sostenible, es fuente de suministro ilimitado y una huella de carbono que oscila entre negativa y cero.

Un aspecto que destaca el proyecto de resolución, que tiene siete títulos y 54 artículos, es la participación de las comunidades en las áreas de influencia de los proyectos de evaluación, exploración y explotación de Hidrógeno Blanco. “Estas podrán abastecerse directamente del hidrógeno extraído y transformarlo en energía o derivados para su uso industrial, o en proyectos productivos regionales, conforme a lo dispuesto en los Términos de Referencia”, señala el documento.

La cartera puso a consideración de los actores del sector, las comunidades y la ciudadanía en general el proyecto de resolución “Por la cual se establecen los mecanismos de asignación de áreas, se definen los requisitos y condiciones para la implementación de proyectos para los estudios de evaluación y exploración, y explotación del hidrógeno blanco y otros gases o sustancias asociadas”.

El anuncio fue hecho durante el Cuarto Congreso Internacional de Hidrógeno, organizado por la Asociación de Hidrógeno de Colombia y el Consejo Mundial de Energía – WEC Colombia, en el que se pidió a los interesados participar con sus comentarios hasta el 17 de abril de 2025.

Apuestas en el Quindío

Desde la región, también hay apuestas para aportar al cuidado del planeta. Así lo mencionaron desde la Empresa de Energía del Quindío, Edeq, quienes detallaron algunas estrategias encaminadas a dicho fin.

“Frente al reto de buscar alternativas de generación que apalanquen la transición energética en el Quindío, desde Edeq Grupo EPM asumimos el compromiso de desarrollar una oferta solar con la que nuestros clientes pueden acceder a proyectos bajo dos esquemas: EPC (Engineering, Procurement and Construction) y PPA (Power Purchase Agreement)”, señalaron desde la empresa de energía.

Explicaron que con el modelo EPC (Engineering, Procurement, Construction), los usuarios, con recursos propios, adquieren el sistema solar que mejor se ajuste a sus necesidades, lo que tiene como ventaja que desde el día 1 son propietarios del sistema solar, generan un ahorro hasta el 30 % en el consumo de energía en condiciones normales, además de los incentivos tributarios y la venta de los excedentes que genere.

La modalidad PPA (Power Purchase Agreement) es un contrato de compraventa de energía en donde en Edeq Grupo EPM, con recursos propios instalan y mantienen el proyecto solar durante la duración del contrato. Las principales ventajas que tienen los clientes es que primero no hacen ninguna inversión en la instalación ni en el mantenimiento y adicionalmente pagan solo la energía que consuman del sistema, que por lo regular es un 30 % más económica que la tarifa tradicional.

Otro elemento fundamental tiene que ver con la descarbonización; en este contexto, la movilidad sostenible se convierte en un factor clave que aporta en la medida que se generen diversas alternativas para movilizar personas y recursos, con lo que se logrará la reducción de emisiones de gases contaminantes y la dependencia de los combustibles fósiles.

“En Edeq Grupo EPM entendemos que tenemos un papel en el desarrollo sostenible del Quindío y que aportamos a la consolidación del ecosistema de movilidad eléctrica mediante soluciones para transporte particular, corporativo y público, convirtiéndose este último en una oportunidad de generar un mayor aporte en la disminución de gases contaminantes; por esta razón hemos construido 10 eco-estaciones para vehículos de 4 ruedas, disponemos de  estaciones de carga y para 2 ruedas construimos 3.

Adicionalmente, en compañía de la Alcaldía de Armenia, impulsamos el primer piloto de bus eléctrico que demostró que el Quindío tiene la capacidad técnica de implementar este sistema en cualquier municipio. Además, a través de nuestra oferta SOMOS, podemos financiar motos, patinetas y bicicletas eléctricas a nuestros usuarios”, concluyeron desde la Edeq.

Aporte desde lo institucional

Para la Edeq, la consciencia en el sector empresarial del departamento ha venido creciendo por varios factores. El primero tiene que ver con la posibilidad que la energía solar tiene para hacer que los negocios sean más sostenibles financieramente, además de los beneficios tributarios que pueden obtener; el segundo beneficio tiene que ver con la posibilidad de pasar de ser consumidores a generadores de energía cuando los sistemas solares instalados en sus empresas generan más energía de la que necesitan y finalmente, los beneficios ambientales que tiene con la disminución de la huella de carbono.

En este contexto, cada día son más las empresas que se acogen a la oferta solar de la Edeq, entidades con la Alcaldía de Armenia, La Universidad del Quindío, el Comité de Cafeteros, La Gobernación del Quindío, la Clínica El Prado y más de 10 empresas de la región, cuentan con estos sistemas.

Por su parte, desde la universidad La Gran Colombia, a través del grupo Gerencia de La Tierra, se adelantan trabajos para apuntar hacia esa meta en donde se buscan zonas óptimas para aprovechar la energía solar; en Calarcá por su parte alta buscan el desarrollo de un modelo de energía eólica, para Salento sistemas de energía híbrida y esta misma mediante un modelo solar para Circasia.

Apuesta personal 

Pero las apuestas no deben ser solamente del Gobierno o las instituciones. Cada persona puede aportar. ¿Cómo?

A través de paneles solares los ciudadanos pueden adquirirlos para una disminución en el consumo. La adquisición de vehículos eléctricos. Si bien hay una inversión inicial, a largo plazo se verán los resultados en el bolsillo y el gran aporte al medio ambiente.

También se puede aportar desde: la reforestación, limpieza de ríos y quebradas, ferias ecológicas, educación y conciencia con charlas y talleres, cine-foros ambientales y cambios personales con el uso de transporte sostenible, reducir uso de plásticos, apoyar mercados campesinos y crear conciencia de que cada acción por pequeña que parezca tiene un impacto enorme.

El Día de la Tierra no es una fecha, es una urgencia

 Catherine Johanna Baena Urrea

 

Cada 22 de abril se repite el ritual: mensajes de concienciación en redes sociales, campañas ambientales efímeras y eventos simbólicos que, en muchos casos, terminan reduciendo una causa vital a una efeméride más. Se conmemora el Día de La Tierra, pero pocas veces se comprende la dimensión real de lo que está en juego.

Esta fecha, instaurada en 1970 como un llamado global frente a los efectos de la contaminación y el deterioro ambiental, ha perdido fuerza frente al peso de las contradicciones. A más homenajes, más indiferencia. A más discursos, menos acciones.

Hoy, más de cinco décadas después, enfrentamos una crisis climática sin precedentes. Sequías prolongadas, incendios forestales, pérdida de biodiversidad, contaminación de fuentes hídricas y fenómenos extremos que ya no sorprenden, sino que se repiten. La Tierra no está esperando que la celebremos, está exigiendo que actuemos.

Desde el periodismo y la comunicación social, también debemos asumir un papel más crítico. Informar no puede limitarse a repetir mensajes institucionales o cifras que no interpelan al lector. Es urgente narrar lo que incomoda: las decisiones políticas que favorecen intereses económicos por encima del ambiente, la falta de coherencia en políticas públicas, el impacto de nuestros hábitos de consumo, la fragilidad de nuestros ecosistemas.

El Día de La Tierra no puede seguir siendo una fecha decorativa en el calendario. Debe convertirse en una pausa obligatoria para cuestionarnos: ¿cómo contribuimos, desde nuestro rol personal o profesional, a frenar el daño? ¿Qué decisiones estamos tomando y cuáles estamos evadiendo?

Este no es un día para celebrar, es un día para reaccionar. Porque si seguimos tratando el cuidado del planeta como una conmemoración anual, muy pronto no habrá nada que conmemorar.


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