Una antigua finca alberga a más de 3.000 viviendas, ubicadas en 3 sectores distintos Guaralá, Piloto y Playa Rica, pero un solo barrio.
El barrio Llanitos es catalogado como el más grande del municipio de Calarcá, cuenta con 3 sectores principales: Piloto —que va de la manzana 15 a la 22—, Guaralá —de la manzana 1 a la 12 con viviendas de 2 pisos, y de la manzana 23 a la 46 con viviendas de una sola planta— el sector más pequeño y reciente es Playa Rica, que fue construido entre los años 2007 y 2009, y solo cubre la manzana 13. Es decir, 3 sectores distintos pero un único barrio de 46 manzanas.
Llanitos nació después del terremoto de 1999, cuando el gobierno nacional y el local determinaron construir una serie de viviendas para garantizar el bienestar de las familias afectadas por el movimiento telúrico de aquel 25 de enero, personas que debieron abandonar sus casas por encontrarse en zonas de alto riesgo o que se quedaron sin lugar de residencia.
La casa modelo se construyó en el año 2000 en el sector denominado Llanitos Piloto, donde desde la planificación inicial dispuso una zona para la construcción de 2 canchas, una de fútbol y otra de voleibol.
Sin embargo, actualmente, el barrio cuenta con cancha de fútbol, gimnasio al aire libre, guardería y caseta comunal, espacios ubicados en el sector de Guaralá.
Además, tiene un Centro de Desarrollo Infantil y hace 12 años se empezó a construir la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en zona piloto.
Con alrededor de 3.000 viviendas que aumentan a causa de nuevas construcciones, varias de ellas catalogadas como subnormales o invasiones, la población en este sector de ‘la Villa del Cacique’ crece día a día.
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En algunas casas hay grupos familiares de 4 a 8 personas y, en algunas oportunidades, hasta 3 familias.
Un nombre heredado
El nombre del barrio proviene del nombre de la finca donde se encuentra ubicado, la cual era la finca Llanitos y, según lo manifestado por los habitantes de la zona, Guaralá era un cacique indígena, mientras que Piloto proviene por ser la zona inicial para el establecimiento de la obra.
Invasiones
Frente al crecimiento desmedido de las viviendas en el barrio, en los 3 sectores, los habitantes entrevistados afirmaron que el incremento de construcciones subnormales ha generado diversos inconvenientes, tal como el mal manejo de los residuos sólidos, invasión de escenarios deportivos —como la cancha ubicada en Llanitos Piloto que cuenta con varias construcciones temporales—.
“Se ha podido evidenciar que muchas de las personas que construyen son residentes de la zona o foráneos que llegan a hacer sus casas, cuyo único objetivo es revender, sea la construcción o el lote, el cual no es de ellos…”, dijo.
Aseguró que es frecuente ver a gente vendiendo lotes en redes sociales, toman posesión del espacio que no les pertenece y venden por $2 o $3 millones.
"Nosotros sentimos temor porque si llegan las autoridades, nos amenazan porque el mismo policía que llega les indica que los vecinos denunciaron”, afirmó uno de los vecinos del sector.
“Otra de las cosas que hemos denunciado varias veces, es que los invasores tienen un pozo séptico y no están cumpliendo con la norma técnica, hasta la CRQ vino a revisar y confirmó que no se cumple; se hizo la denuncia ante secretaría de Salud y esta es la hora que no ha hecho nada. Eso está construido en un barranco, finalmente va a ceder y se van a ver perjudicadas las personas que residen en una zona del barrio Piloto y los mismo habitantes del sector de Playa Rica, donde se encuentra la invasión. Se llama a la Policía, a la Inspección de Policía y no pasa nada”.
Economía y educación
En cuanto a la economía del barrio, la mayoría de personas trabajan de manera informal, como agricultores, con ventas ambulante de verduras u otros productos, además de prestar el servicio de mototaxi, que se ha convertido en la subsistencia de varias familias.
“La economía del sector es muy vulnerable, hay mucha informalidad, y hay familias que, si tienen para desayunar no tienen para almorzar, y eso deriva también en un problema educativo, porque tampoco tienen para darle el pasaje a un niño para que vaya a estudiar”, dio a conocer otro de los ciudadanos entrevistados por LA CRÓNICA.
En materia educativa existe actualmente una problemática que desencadena en la deserción escolar, pues varias familias de la zona no cuentan con los recursos para pagar transporte a los estudiantes que normalmente hacen su proceso académico en el colegio Jesús María Morales del corregimiento de La Virginia, Román María Valencia, Instituto Calarcá y Robledo, los cuales por su ubicación, requieren contar con el transporte escolar.
Inseguridad y consumo
Entre las problemáticas registradas por algunos habitantes del barrio Llanitos, quienes prefirieron mantener su identidad en el anonimato, se encuentran la falta de ocupación de los jóvenes del sector, el consumo de sustancias sicoactivas y el expendio de drogas.
Situaciones que se reflejan también en la inseguridad de la zona, identificada por ellos —residentes de Llanitos— como el sector que inicia en la variante sur, donde se han registrado hurtos, al igual que alrededor del colegio León de Greiff.
Frente a esta situación, los residentes solicitaron mayor presencia de las autoridades, expresan que los patrullajes han disminuido.
“Nosotros somos conscientes que el pie de fuerza en Calarcá es poco para la cantidad de habitantes, pero si es necesario que se incremente el patrullaje, porque casi no vienen; además pedimos que protejan la identidad de quienes denunciamos, pues vivimos acá y eso nos puede generar problemas”, manifestó una residente de la zona.
Formando comunidad
En Llanitos Piloto se han liderado varios programas de formación dirigidos especialmente a mujeres y niños, quienes han hecho parte de diferentes espacios enfocados a la generación de estrategias para la productividad de esta comunidad.
Así, antes de la pandemia se adelantaron varios cursos con el apoyo del Sena y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar —ICBF— en macramé, elaboración de mochilas Wayuú, muñequería; entre otros espacios donde las madres cabeza de familia o mujeres interesadas contaban con el respaldo, en materiales y capacitación.
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Igualmente, respondiendo al tejido social, actualmente se cuenta con un grupo de niños, liderado por el ICBF, y otro grupo de formación en música y pintura, liderado por Calarte.
Además, el ICBF se encuentra en la búsqueda de jóvenes, entre 19 y 25 años para iniciar un proceso formativo, que les brinde herramientas para mejorar la ocupación del tiempo libre.
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