El Festival se realiza en el municipio de Ginebra, Valle del Cauca, desde el 30 de mayo e irá hasta el 2 de junio incluyendo emociones, conciertos y mucho talento.
El Mono Núñez llega en 2024 a sus bodas de oro, 50 años en los que esta vitrina de artistas y oportunidades se ha posicionado como uno de los mejores de su género para América Latina y sin falta, como el evento de música tradicional andina más importante del territorio colombiano, tanto que, desde el 2003 fue declarado como Patrimonio Cultural de la Nación.
Marcado entonces por su tradición, sus escenarios y el recorrido por los sonidos propios de la región que convergen en este, el evento más importante de Colombia en música andina, cabe destacar el papel que los quindianos talentosos han trazado desde tempranas versiones, trayendo consigo cultura, buena música y una representación permeada por lo más intrínseco de la región, sus sonidos tradicionales andinos.
Para detallar la visión que desde el Quindío se le ha dado al Festival, NCQ sostuvo contacto con Martha Elena Hoyos, una talentosa artista cuyas actuaciones y roles en el Festival han sido como múltiples desde su octava versión, pasando desde invitada a Conciertos de Mujeres, conciertos dialogados y charlas ilustradas sobre la copla en América; hasta compartir sus saberes y las creaciones de un tiempo intenso de investigación, creación y representaciones internacionales por Hispanoamérica.
“Es bueno resaltar, que el Quindío aportó mucho culturalmente al Festival, no solo a través de sus artistas que tuvieron premios importantes y que divulgaron el evento en sus presentaciones de extensión, sino que, los primeros triunfos quindianos y los artistas motivaron a muchos niños y jóvenes de nuestra región a cultivar la música andina colombiana. También el Quindío apoyó con divulgación, diseño de escenario, organización de tertulias o remates que la Delegación lideraba en Ginebra, después de las jornadas del Festival. El comité de Funmúsica Quindío derivó en la Fundación Pregoneros de la Música, que a lo largo de muchos años impulsó talentos, recorrió los pueblos del Quindío para identificar intérpretes y compositores rumbo al Festival. En esta dinámica se dio el hallazgo de Ancízar Castrillón, hoy, uno de los compositores más relevantes de nuestra tradición andina. Y si vemos en los últimos años siempre el Quindío ha tenido participantes destacados; Jessica Jaramillo, David Heincke, Juan David Bedoya, los Ensambles instrumentales de Comfenalco, Roberto Prado, Carolina García, Dueto Aire Andino, entre otros”.
El Quindío presente con su talento en la quincuagésima versión del Mono Núñez…
Si bien, con las puertas abiertas del Mono Núñez para los ya existentes y los talentos que vienen puliendo sus saberes, conocimientos y puestas en escena para representar sus regiones y departamentos en el escenario, este espacio ha intensificado en la cosecha de talentos del departamento que desde sus inicios tienen a este como un ideal en sus carreras musicales.
“Este año en el concurso estamos representados por la solista Valentina Loaiza, una joven intérprete que se ha preparado con responsabilidad y entusiasmo para dar lo mejor de su talento y formación, y que da cuenta de que el fuego está encendido. Por mi parte tendré el gusto de presentar en el Auditorio de “Canto por la Vida”, una charla cantada, titulada ‘Martha Elena Canta y Cuenta en los 50 del Mono. Una linda oportunidad para revivir memorias y exaltar toda esta historia que hemos vivido en torno a este relevante Festival. He diseñado también una exposición de fotografías y documentos históricos que ilustrarán aún más esta puesta en escena. Así mismo, también desde el Quindío, Tobías y Natalia Bastidas estarán como lo hacen desde hace años, coordinando el Encuentro Infantil del Festival que se llama “Encuentro Mateo Conde”, afirmó Martha Elena.
Así bien, esta vitrina para los ya existentes, pero también para los nuevos artistas del departamento se ha convertido en una proyección musical que anualmente se ve nutrida por su gran alcance y extensión, lo que demuestra que la música andina aún continúa viva y fomenta entonces en quienes hacen de esta un reto diario basado en la interpretación que se manifiesta y transforma en una forma de soñar, hacer música y crear cultura por medio del arte.
“Diría que para un artista en proyección, el Festival Mono Núñez es una gran oportunidad de crecimiento, de dar un salto nacional y también internacional. Depende mucho del compromiso y la disciplina de los artistas, de su compromiso con el sueño de crecer y crear. De organizarse para expandirse a escenarios diversos, que van desde lo local hasta lo universal. En lo personal, la influencia Mono Núñez no solo me enseñó a pararme en un escenario exigente; me dio el impulso de crecer como intérprete y compositora, de encontrarme con almas compañeras, de empezar a grabar, de desplegar mi pasión por la gestión y la administración cultural. A su vez esta tarea me dio alas para proyectarme con voz propia en escenarios internacionales, compartiendo mi poesía, mi música, y mi propia plataforma cultural andina que tanto se ha enriquecido con las músicas hermanas de otras regiones y países. A su vez, la posibilidad de compartir con otros cantores, compositores, luthiers, investigadores, los caminos inusitados de este río del canto”, expresó la artista.
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