El confinamiento ha propiciado que las especies recuperen sus espacios tanto naturales como los urbanos.
Salento se volvió a sentir frío, hasta la niebla invadió las calles que hasta hace 2 meses solo eran de extranjeros y visitantes ocasionales que hacían del pueblo un acalorado lugar. Hasta la bruma se había ido, pero hoy con el aislamiento no solo volvió ese ambiente austero de un pueblo antiguo, sino que en su zona rural los animales de todas las especies, incluso las que no se avistaban, regresaron con el silencio.
El cantar de las aves, el correr del río y el caer de las hojas se escuchan con toda claridad. Es el confinamiento de los humanos que ha permitido a la fauna salir de sus resguardos. El aislamiento preventivo decretado hace más de 2 meses ha significado no solo para los animales y las plantas un gran beneficio, sino para el medio ambiente en general, mejor calidad del aire, pureza de los ríos y limpieza en las caminos y senderos.
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Más fauna y flora
Édgar Ancízar García Hincapié, subdirector de Gestión Ambiental de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, informó que a raíz de la ausencia de turistas en zonas como el Valle de Cocora, se ha podido evidenciar que los animales silvestres que habían desaparecido a la vista de vigías y de las personas que administran las áreas de conservación, se están dejando apreciar con más facilidad, esto no solo ha sucedido en esta parte del territorio quindiano, incluso en la ciudad donde la fauna silvestre ha aparecido en las calles.
“Como corporación estamos muy sorprendidos de observar aves, mamíferos y además unas condiciones muy diferentes a las que habitualmente estábamos acostumbrados debido a la presión que ejerce al turismo en este sector”, señaló García Hincapié.
Agregó que aprovechando la tranquilidad que se vive por estos días, producto de la cuarentena, la naturaleza se abre paso entre el coronavirus y las restricciones, “es así como ejemplares como el venado rojo, la danta, el tigrillo, diferentes especies de aves, entre otros animales silvestres, han sido avistados en las áreas de conservación y manejo ambiental del cañón del Alto Quindío en Salento”.

El Valle de Cocora ha dormido para el turismo y despertado para la fauna y flora.
Sobre la calidad del aire, José Humberto Cagua Muñoz, vigía de la reserva La Cascada, mencionó que, según su percepción, durante la cuarentena cambió en un 100 % la calidad del aire. “En la reserva que yo manejo, en este tiempo de aislamiento obligatorio han aparecido animales que no los había visto. Los animales se van familiarizando con el territorio”.
Por su parte, Jhon Jairo Marín, administrador de las Áreas de Manejo y Conservación Ambiental de la CRQ, explicó que aunque no se tiene una cifra exacta de cuántos animales se han avistado en estas zonas, se debe reconocer la importancia de aumentar los esfuerzos institucionales para proteger la vida de la fauna y la flora, especialmente en esta zona

“Hemos hecho avistamiento de animales que bajan hasta Cocora. Hace varios días vimos el venado rojo, un animal que hacía muchos años no se veía por esta zona, este es un efecto favorable en cuanto a esta cuarentena”, acotó Marín, confirmando que mientras el aislamiento se convirtió en una tortura para muchos, es una oportunidad para otras especies que no por meses, sino por años permanecieron confinadas y no por una pandemia.
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