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En lo alto de la cordillera Central, Eli, una perra antinarcóticos del Ejército, se ha convertido en la guardiana de la Línea: su olfato ha permitido la incautación de toneladas de droga.

En el punto más estratégico de la cordillera Central, donde miles de vehículos atraviesan a diario la carretera de La Línea, la misión de un soldado del Ejército tiene un apoyo silencioso y de cuatro patas. Se trata de Eli, una perra antinarcóticos que se ha convertido en pieza clave para frenar el paso de drogas hacia el interior del país.

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Entrenamiento especializado

El teniente coronel Franklin Noguera Nieto, comandante del Batallón de Alta Montaña N.º 5, explicó que el éxito de estos operativos depende en gran medida del entrenamiento del binomio canino.

 “Un perro requiere tres meses de entrenamiento intensivo y, cada mes, controles y reentrenamientos. La efectividad alcanza un 98 % cuando trabaja con su guía. Si se le asigna otro soldado, el resultado no será el mismo, porque la confianza y el vínculo son determinantes”, afirmó.

El procedimiento en la vía es sencillo pero eficaz: Elí es liberada para que olfatee un vehículo. Si detecta la presencia de narcóticos, se sienta de inmediato.

 Gracias a esa rutina, el Ejército asegura que se ha evitado que grandes cantidades de droga lleguen a las calles del Quindío. En lo corrido del año, las incautaciones en las que participó Elí superan la tonelada de marihuana y rondan los 300 kilos de clorhidrato de cocaína.

Cristian y Eli: compañeros de vida

La perra, de cuatro años de edad, lleva un año trabajando junto a su guía, el soldado Cristian Andrés Mateus Sánchez. Juntos patrullan, entrenan y conviven casi las 24 horas del día. Cristian no solo es responsable de su cuidado físico, también de su bienestar emocional.

 “Para evitar que se estrese, hay que demostrarle afecto y mucho amor. Todos los días le hago sentir que es parte de mí”, contó el soldado.

Un soldado más en la lucha contra el narcotráfico

En los puestos de control, mientras los conductores esperan, Eli corre, olfatea y se detiene con precisión quirúrgica. Para los soldados, hacer una inspección sin ella sería como buscar a ciegas. Por eso, en cada operación, Eli demuestra que no es solo una perra entrenada: es un soldado más en la lucha contra el narcotráfico.


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