Las cifras corresponden al periodo comprendido entre el 2020 y 2024 de una investigación reciente que advierte que las violencias basadas en género siguen siendo una realidad persistente en el departamento y el resto del Eje Cafetero.
Una investigación del colectivo liderado por organizaciones sociales y activistas del Eje Cafetero documenta la alarmante crisis de violencia de género en la región, registrando más de 33.000 agresiones contra mujeres entre 2020 y 2024 en toda la región.
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El estudio, que analiza información recopilada entre 2020 y 2024, sitúa al departamento dentro de un panorama regional marcado por múltiples formas de violencia contra mujeres y personas diversas, muchas de ellas normalizadas o invisibilizadas en la vida cotidiana. Lejos de tratarse de hechos aislados, los hallazgos muestran patrones que se repiten en distintos municipios y contextos sociales.
El documento aborda distintos tipos de violencia, entre ellas la psicológica, física, sexual, económica y simbólica, y evidencia cómo estas se manifiestan tanto en el ámbito privado como en espacios públicos e institucionales. En el caso del Quindío, los datos reflejan que la problemática atraviesa zonas urbanas y rurales, afectando de manera diferenciada a mujeres jóvenes, adultas, lideresas sociales y personas LGBTIQ+.
Brechas en mecanismos de denuncia
Uno de los aspectos más relevantes del análisis es la brecha entre la denuncia y el acceso efectivo a rutas de atención. El informe señala que, aunque existen mecanismos formales para reportar estos hechos, muchas víctimas enfrentan barreras relacionadas con la desconfianza institucional, la revictimización y el desconocimiento de sus derechos, lo que limita la visibilización real del fenómeno.
El estudio también pone en contexto la situación del Quindío dentro del Eje Cafetero, una región que suele proyectarse como tranquila y con altos indicadores de calidad de vida, pero donde persisten dinámicas de violencia de género asociadas a factores culturales, económicos y estructurales. Esta contradicción, advierte la investigación, dificulta el reconocimiento del problema y retrasa respuestas más efectivas.
Además del análisis cuantitativo, el trabajo incorpora testimonios y experiencias recogidas por organizaciones y activistas de la región, varias de ellas con presencia en municipios quindianos como Armenia, Calarcá, Montenegro, La Tebaida y Génova. Estas voces dan cuenta de procesos de resistencia, acompañamiento y pedagogía que han surgido desde los territorios para enfrentar las violencias y exigir garantías de protección.
Como parte de sus aportes, la investigación incluye herramientas de visualización de datos que permiten consultar cifras por año, departamento y tipo de violencia, lo que facilita el seguimiento de tendencias y la toma de decisiones informadas por parte de la ciudadanía, las organizaciones sociales y las autoridades locales.
El informe concluye que, más allá de las cifras, el reto para el Quindío y la región está en fortalecer la prevención, mejorar la atención integral a las víctimas y reconocer el papel de las redes comunitarias que han asumido, en muchos casos, funciones que deberían recaer en el Estado. La persistencia de estas violencias, advierten las autoras, exige respuestas estructurales y sostenidas que vayan más allá de acciones aisladas o coyunturales.
Cifras que preocupan en el Quindío
Según el Registro Único de Víctimas, en el departamento se reportan más de 70.000 víctimas. Sin embargo, en abril de 2024, el director territorial de la Unidad para las Víctimas en el Eje Cafetero, Luis Eduardo Torres en entrevista expuso que las víctimas en el Quindío eran alrededor de 95.000.
Entre otros datos relevantes reportados en el estudio se evidencia que En los últimos cinco años (2020-2024), los casos de violencia de género y feminicidio en el Quindío han sido de las cifras más altas registradas en el país. Las violencias contra mujeres, denunciadas y registradas en estos cinco años suman más de nueve mil cuatrocientos casos (9.470).
Siendo la violencia física, sexual, y psicológica las principales violencias denunciadas y registradas en el departamento. Como se evidencia en las violencias basadas en género, la mayoría de los agresores fueron hombres en más del 90 % de los casos registrados de violencias contra las mujeres. Y al menos en el 72 % de los casos de violencia física, sexual, psicológica y por abandono o negligencia, eran hombres cercanos a las víctimas: parejas, exparejas, familiares, y padres.
De acuerdo con los datos aportados sobre el agresor, las cifras están así: 2.677 casos el agresor fue la expareja de la víctima, 2.362 casos el victimario fue la pareja de la víctima 1.578 casos el agresor fue un familiar 2.043 casos no se registró relación con el agresor.
Unido a que los principales agresores de las mujeres en el Quindío (y el país) son hombres cercanos con los que ellas tienen o tenían vínculos familiares y sexoafectivos, sus hogares no son seguros, pues al menos un 41% de las mujeres que denunciaron, notificaron convivir con su agresor, según datos de SIVIGE.
En los últimos tres años (2022, 2023 y 2024) el Quindío ha ocupado el tercer y cuarto lugar de territorios con más casos registrados de violencia de género en el país (SIVIGE), y uno de los primeros cinco con más feminicidios, siendo uno de los departamentos más pequeños de Colombia.
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