Tras más de una década de labores incansables por los pacientes oncológicos y las familias quindianas, esta fundación anuncia el cierre de sus puertas.
Tras 12 años de una labor social y humanitaria desinteresada, enfocada en servir como hogar para los pacientes diagnosticados con cáncer, la Fundación Lazo Rosa debido a la falta de recursos y presupuesto ha decidido hacer un alto en el camino y anunciar el cierre de sus instalaciones.
Para expresar la situación que viven en el momento directivas, voluntarios y pacientes, Julieth Tejada Gil, fundadora y representante legal contó lo que genera y a qué se debe este cierre “es una noticia muy triste, pero no tenemos recursos para pagar arriendo, son casi 13 años de trabajo social, aportándole al departamento y no solo en el apoyo a los pacientes sino generando de alguna manera fuentes de empleo, pues esto es una empresa y se debe manejar como tal”.
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Si bien, esta fundación además de acoger al día más de 380 pacientes con diagnósticos oncológicos, opera como una entidad legalmente constituida con personal capacitado a cargo de diversas labores y departamentos, lo que hace que este cierre no solo se convierta en el fin de la esperanza para quienes de ella se benefician, sino también para todos aquellos que desde sus profesiones conformaban y eran parte fundamental de esta familia.
“En la fundación tenemos dos personas laborando más el contador, el revisor fiscal, fuentes de empleo indirectas a través de todas las actividades que realizamos que mueven la economía”, afirmó la representante.
A pesar de venir realizando una serie de actividades con la finalidad de recaudar fondos y permanecer con los servicios dispuestos y la fundación en normal funcionamiento, según y tal como lo expresó la representante legal, esta decisión se venía tejiendo desde un tiempo atrás y la falta total de recursos fue determinante para tomar esta lamentable decisión.
“Hemos intentado llegar hasta el final haciendo diferentes eventos, convocando a las personas, amigos, familiares, pero el dinero en realidad no alcanza y tuvimos que notificarle esta decisión a los pacientes, a quienes les ha costado y le ha parecido un momento muy difícil, al igual que lo es para nosotros, y ellos mismos han tomado la decisión de movilizarse para ver qué pueden solucionar, pero esta es la verdad, no tenemos otra alternativa en este momento”, acotó Tejada Gil.
Tras la lamentable decisión, los pacientes en busca de soluciones, se acogieron a hacer un llamado de conciencia y de ‘tocarse el corazón’ para todos los locales y externos que hayan sido partícipes de la obra de esta fundación, para así superar la adversidad y reinventar este difícil capítulo económico que hoy enfrenta Lazo Rosa.
Según Tejada Gil, los pacientes desde ya mencionan la posibilidad de tener, o se les sea concedida una casa o local en el que pueda continuar en funcionamiento la labor, “además dicen que tienen la fiel intención de realizar actividades que logren tocar el corazón de las personas y es de valorar este liderazgo que están teniendo porque nunca los hemos involucrado, pero lastimosamente esta es una decisión que venimos tejiendo hace rato dada la situación económica, sabiendo que el país y el departamento vienen atravesando un momento difícil en la parte económica y nosotros no contamos con qué sostenernos”.
Consecuentemente y conservando aún la esperanza de conseguir algún tipo de ayuda que logre superar esta falta de recursos, la fundación podría pensarse desde un mismo sentido social, apoyados en el trabajo voluntario de aquellos que sirven de corazón, pero con unas directrices diferentes.
“Ya la estructura de la fundación está montada, ya está estipulado cómo se maneja y cómo se mueve; claramente habría un voluntariado donde yo estaría desde la presidencia desde el mismo, ya que así quedó estipulado en los estatutos. Así mismo convocaría un voluntariado para acompañar el proceso desde la parte administrativa y para orientar, quiere decir, pasaría yo de ser representante legal a darle la oportunidad a que alguna persona pueda estar desde esta dirección generando nuevas estrategias e ideas, pero por supuesto continuamos mi esposo, otros voluntarios y yo vinculados a la misma”, finalizó expresando la represente legal Julieth Tejada Gil.
Ayuda y concienciación claman hoy los pacientes y voluntarios…
Por su parte, Beatriz Elena Mazo, paciente beneficiaria de la fundación y actual voluntaria de la misma expresó que este capítulo de la fundación se convierte en un momento crucial para la historia de muchos pacientes, así como en una situación emocional muy fuerte de asimilar.
“Desde ya estamos pensando en cómo actuar para que esto no suceda, ya que tenemos demasiados pacientes que no sabemos qué vamos o qué va a pasar con ellos. No es fácil decir se cierra sin pensar en aquellas personas que están iniciando su tratamiento, pues sabemos que no hay algún lugar, entidad y demás que los reciba, incluso hemos acudido a algunos sitios en aras de obtener esta ayuda y la negación ha sido total, debido a que en el departamento la fundación constituida legalmente es esta, donde se pueden tener estas personas, con un trabajo 24/7 dirigido hacia ellos”.
Con un trabajo ad honorem 24/7 para aquellos cuyos diagnósticos no son tan factibles, así inició y se mantuvo por 12 años Lazo Rosa, ayudando, cumpliendo sueños, brindando esperanza y reconfortando los corazones de aquellos que más lo necesitaron.
Hoy, en busca de seguir ofreciendo estas oportunidades y calidad de vida, los pacientes se unen a una sola voz y extienden su llamado de apoyo a la comunidad para solidarizarse con un ‘corazón noble’ y facilitar desde sus posibilidades cualquier ayuda para poder dar continuidad a esta hermosa labor.
“La doctora Julieth Tejada Gil ha dedicado su vida para poder tenernos bien y que en este momento se cierren las puertas de la fundación es un caos total. Nosotros como pacientes pedimos a la comunidad, empresas y a aquellas personas que quieran aportar su granito de arena para ayudarnos a que esto no suceda y estaremos totalmente agradecidos. Nosotros necesitamos un sitio dónde organizar nuestra fundación, pues la casa nos toca entregarla por no tener fondos para pagar el alquiler; necesitamos tener recursos, alguien que pueda prestarnos por un tiempo una casa, un local, necesitamos alguien que tenga ese corazón noble y nos facilite el hecho de poder continuar con esta hermosa labor”, expresó Beatriz Elena Mazo.
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