El propósito es actuar como facilitadores o intermediarios entre organizaciones criminales y el gobierno nacional.
La figura de gestores de paz fue creada hace dos décadas, a partir de la Ley 418 de 1997 que estableció para este rol a personas que han pertenecido a los grupos armados ilegales y que estando en la cárcel son liberadas para prestar sus servicios en tareas que ayuden a alcanzar acuerdos humanitarios o avanzar en contactos a fin de consolidar la paz con los grupos al margen de la ley.
Decreto 1175 de 2016
La designación de gestores de paz se restringe a miembros de Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley, Gaoml y, la puede hacer únicamente el presidente de la República. La labor de los gestores de paz es contribuir a gestionar e implementar acuerdos humanitarios durante la fase de diálogos con su respectivo Gaoml.
Gobierno actual
Desde diciembre del año pasado, el presidente de la República Gustavo Petro Urrego anunció que su gobierno buscará 100.000 jóvenes como ‘gestores de paz’ dentro del programa que fue denominado ‘Jóvenes en Paz’, a quienes se les entregará un millón de pesos mensuales como ayuda económica para que puedan estudiar y tener una vida más digna. En cuanto a los recursos para este propósito, el jefe de Estado ha anunciado que podrían salir de las finanzas públicas o estudiar cómo obtenerlos a través de cooperación internacional, pero el tema aún no está claro. Por su parte, el ministro del Interior, Alfonso Prada hizo precisiones sobre este plan en el que se invertirá cerca de 1.2 billones de pesos y que buscará que, en su mayoría, estos jóvenes estén en las regiones más apartadas y pobres de Colombia. Aclaró que este nuevo programa no incluye aquellos jóvenes que se han liberado de la primera línea.
Frente a este tema coyuntural para la Nación, Nueva Crónica Quindío consultó algunos conocedores de la figura. El analista político, económico y decano de la facultad de Ciencias Humanas de la universidad del Quindío, William García Rodríguez argumentó: “Colombia históricamente ha sido un país de confrontaciones, las cuales generalmente terminan en acuerdos de paz, pero después de muchos muertos. Los gobiernos anteriores se han negado al diálogo y a la negociación y lo que quieren es sometimiento sin medir que a los movimientos armados de carácter político hay que derrotarlos totalmente o triunfan; no es el caso de Colombia, por eso es necesario el diálogo para evitar más muertes, que es la manera como los anteriores gobiernos contaban los triunfos en el campo militar, lo cual se puede atestiguar con las acusaciones que se le han hecho el general Mario Montoya. Mientras que, el gobierno actual les dice a los colombianos que no quiere más muertos, que los éxitos se deben contar con las vidas que se salven”.
Dos tipos de gestores de paz
García Rodríguez añadió: “Con el expresidente Juan Manuel Santos las cosas cambiaron un poco cuando iniciaron los procesos de negociación con las Farc hasta que firmaron los acuerdos de cese al fuego. En su mandato se planteó la figura de los ‘gestores de paz’, pero actualmente solo pueden serlo aquellas personas que son orgánicas; es decir, que pertenecen a los grupos armados. Entonces están los que pertenecen a los grupos de carácter político y los que pertenecen a organizaciones delincuenciales; con los primeros el fin es negociar e iniciar un proceso abierto de paz y con los segundos, negociar sometimiento a la justicia con algunos beneficios o ventajas.”
“Las vidas no se ven, las muertes sí”
García Rodríguez, además, comentó: “La sociedad argumenta que sacar de prisión a alguien que ha cometido crímenes y ha participado de la guerra para ser gestor de paz es irracional. Las vidas no se ven, las muertes sí, entonces no sabemos cuántas personas se hayan salvado en cambio sí sabemos cuántos muertos se ha cobrado el conflicto. Me gusta hacer énfasis en este aspecto porque la gran mayoría de los medios de comunicación ponen especial focalización en los fallecidos y no en ese gran aspecto de la filosofía que es salvar vidas.”
Papel del gestor de paz
“Hay que recordar que, si hay una negociación en la mesa, es porque un gestor de paz ha hecho un trabajo, esa es su labor. Además, no debe generar tensiones y adquirir confianza en el diálogo, debe mantener una actitud y un perfil muy centrados. Los diálogos siempre tienen que reivindicar al adversario, por eso el gobierno orientó a las fuerzas armadas y a todos los actores para que traten con respeto al oponente, generando un ambiente tranquilo, de ninguna manera alterar las bajas pasiones de la sociedad ni promover un clima hostil.”, puntualizó el analista y académico.
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Una herramienta de paz
José Fernando Rodríguez Marulanda, magíster en estudios políticos y coordinador de Gobierno y Relaciones Internacionales de la facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la universidad La Gran Colombia, indicó: “Es preciso comentar que la figura de gestor de paz no es nueva, si bien es cierto que poco se ha usado en Colombia, aparece bajo el marco de la Ley 418 de 1997; de tal manera, que quien fuese nombrado no está eximido de cumplir su condena pero sí gozará del levantamiento de la orden de captura mientras cumple con las obligaciones vinculadas a dicho nombramiento; en consecuencia, está figura ha sido siempre una herramienta de paz para los mandatarios que la han usado.”
Frente al anuncio que hizo el Jefe Estado en el mes de julio del presente año acerca de nombrar a Salvatore Mancuso como gestor de paz, el académico expresó: “Vale la pena preguntarse qué ganaría el exjefe paramilitar con la propuesta pues hay que recordar que tiene un pedido de extradición en curso; Colombia lo requiere para que responda por sus crímenes en el país; en virtud de dicho proceso, hasta hace unas semanas, el excomandante del bloque Catatumbo de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, alegaba que volver a nuestro país iba poner en riesgo su vida por falta de garantías, por lo tanto es evidente un cambio de parecer dado a que, en los últimos días, se ha puesto muy a disposición del nombramiento, esto genera más cuestiones que certezas.”
Por otra parte, Rodríguez Marulanda comentó: “Es posible que más allá de cerrar el capítulo de paz con los paramilitares, las verdaderas intenciones de este nombramiento sean reabrir las investigaciones sobre parapolítica o cabe la posibilidad de que sea una estrategia del mandatario para llegar a los grupos residuales del paramilitarismo y así llegar a la totalidad de los actores. Lo cierto es que Petro pone todas sus fichas apostándole a la paz total y la incógnita es: ¿Será que esta es una utopía o la totalidad de los actores se sentarán por primera vez en la mesa?”
Roles viables para garantizar el proceso humanitario de paz
Sebastián Molina Arias, estudiante de trabajo social de la universidad del Quindío, defensor de DDHH y quien hace parte de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios –ACEU- como responsable del Eje Cafetero, Antioquia y choco, indicó: “Cuando hablamos de estos términos es importante remitirnos a las categorías de ‘gestor de paz’, ‘vocero de paz’ y ‘facilitador de paz’. El Alto Comisionado para la Paz en un ejercicio riguroso y juicioso para dar a conocer las funciones de los mismos en régimen jurídico en las diferenciaciones explica que, para el caso de las tres, es importante aclarar que ningún designado para alguna de esas tres categorías recibirá el beneficio del indulto, amnistía ni tampoco recibirán un salario o contrato laboral con el gobierno nacional, y bajo ningún caso se suspenderá su proceso judicial.”
La paz no es solo el silenciamiento de fusiles
“No es posible que hoy varios medios de comunicación y personas por redes sociales estigmaticen, criminalicen y persigan a quienes fueron designados como voceros atribuyéndoles la tasa de criminalidad que hoy tenemos en Colombia. Es inconcebible, irracional, poco riguroso e irresponsable atribuir esta responsabilidad a tan solo 17 personas; por eso se deben fortalecer los escenarios de diálogo, la comprensión sobre la política y la puesta de paz total que hoy tiene el actual gobierno y también fortalecer los escenarios de encuentro de la sociedad civil en términos de seguir apostándole a la solución política negociada, al conflicto armado en Colombia porque la paz no es solo el silenciamiento de los fusiles como lo dice la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad sino también prever los orígenes de las causas del conflicto armado en Colombia y generar comisiones para la vida con dignidad en nuestro país.”, puntualizó Molina Arias.
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