Estudios datan que, quienes presentaron el SAN, en la adolescencia tienen 5 veces más de probabilidades para volverse adictos.
¿Cómo un bebé recién nacido puede depender de la droga, aún sin haber experimentado la vida?
La problemática de la drogadicción que consume al país y en especial al departamento, cada vez genera más efectos diversos y extiende aún más sus efectos. En este caso en particular el SAN, o médicamente conocido como Síndrome de Abstinencia Neonatal, evidencia los problemas que pueden ocurrir cuando un bebé es expuesto a drogas adictivas por un período de tiempo mientras está en el útero de su madre. El SAN se define como un conjunto de síntomas que experimenta el neonato tras la retirada de drogas que causan adicción y que pueden evidenciarse en mayor o menor gravedad a nivel del sistema nervioso, gastrointestinal, y otras manifestaciones físicas.
Temblorosos, sin control del llanto, con reflejos hiperactivos, e irritables, estos son algunos de los síntomas con los que nacen los bebés de madres consumidoras de estupefacientes, pero, ¿qué tipos de sustancias generan estas reacciones negativas en estos seres que no se han enfrentado a la vida y en qué periodos de tiempo se hacen más graves?
Anteriormente, el síndrome solo se asociaba con opioides, sin embargo, a lo largo del tiempo se ha venido vinculando también a otras sustancias como estimulantes, benzodiacepinas y cannabis, entre otras. Para ello, la doctora Nancy Yomara Cabeza Acevedo, coordinadora del área de pediatría del hospital San Juan de Dios de Armenia, contó para NCQ que, “existen muchos tipos de sustancias sicoactivas, benzodiazepinas, opioides, inclusive la nicotina y el alcohol también. Los síntomas dependen de varias cosas, de qué cantidad de sustancias ha consumido la mamá, qué tan cerca del parto las ha consumido y del tiempo de consumo; de estos tres factores dependen los síntomas que desarrolle el bebé”.
Entonces bien, el uso de sustancias en abuso es una problemática creciente en la población mundial, siendo el principal factor de riesgo para que se presente el síndrome de abstinencia neonatal, una enfermedad que desde entonces y en la actualidad genera grandes retos en la práctica clínica.
En la actualidad, la drogadicción se presenta como un problema de salud pública a nivel mundial, que impacta a la sociedad, con mayores repercusiones en embarazadas adictas, que comprometen la integridad del neonato, generando como principal efecto, este síndrome que lleva consigo un cuadro clínico complejo, con múltiples complicaciones, que varían entre el tipo y la cantidad de droga consumida.
“Nosotros normalmente detectamos estos casos, porque el servicio de maternidad detecta las conductas de la persona que consume, generalmente son muy ansiosas, consultan porque tienen dolores del parto, pero en realidad es una forma que buscan para irse, sino los familiares lo refieren, pero fácilmente el equipo de maternidad nos alerta a nosotros que va a nacer un bebé y que tienen esta sospecha. Entonces bien, lo que nosotros hacemos es solicitar pruebas en la mamá y el bebé apenas nace en orina para detectar la sustancia. La mamá se puede negar a hacerse las pruebas, pero al recién nacido podemos hacérsela justificándonos en sus derechos; si la mamá acepta se hacen las dos pruebas y es mucho más confiable el resultado, mientras que si la mamá no acepta, lo hacemos únicamente en el neonato. Este tipo de mamitas están también expuestas a otro tipo de conductas, entonces hay que buscar todas las infecciones de transmisión sexual, infecciones congénitas, son bebés a los que les tomamos varios exámenes a la hora del nacimiento para detectar este tipo de cosas”.
Metadona o la morfina en el peor de los casos es la medicación para controlar estas reacciones cuando falta la sustancia, proceso que dura aproximadamente dos semanas, pero que sin piedad convierte al neonato en una víctima más de esta cruel realidad.
“El síndrome de abstinencia nace en las primeras horas de vida, ellos mismos empiezan a sudar, a ser muy ansiosos, se arañan su carita, les da bostezos incontrolables, comen, se vomitan, les da fiebre, diarrea, es un cuadro muy dramático, la mayoría de las veces tenemos que hospitalizar al bebé y hacer un manejo no médico, el que consiste en contener a los bebés, en brindarles un ambiente que sea un poco oscuro sin tanta luz, les damos una fórmula fraccionada y con más calorías para tratar que no vomiten tanto y aplicamos una escala llamada la ‘escala de finnegan’ , que son unas puntuaciones que cuando son altas, indica que el bebé debe ser tratado médicamente de igual manera como se trata un adulto, entonces procedemos a darles o metadona o morfina para disminuir estos síntomas. Este tratamiento se puede demorar dos semanas, nosotros empezamos con una dosis y apenas se controlan los síntomas, cada tercer día hacemos un descenso gradual hasta que logremos eliminar este medicamento, digamos que estas dos semanas nos permiten garantizar que el bebé salga con un grupo familiar”, acotó la doctora.
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Con relación a lo anteriormente expresado, cabe destacar otra de las características relevantes de este síndrome la cual se basa en que este puede manifestarse al nacimiento o retrasarse hasta las dos semanas de vida, siendo más frecuente la aparición de los primeros signos alrededor de las 72 horas postparto, con una duración al menos de entre 8 a 16 semanas, las cuales son clave para determinar el destino del recién nacido.
“Muchas veces la familia de la madre se quiere hacer cargo del bebé, se dirigen a la unidad de recién nacidos, nosotros los conocemos y ellos demuestran su interés por el bebé, trabajo social y sicología intervienen y generamos una seguridad y en otras ocasiones nos toca disponer de madres sustitutas porque de igual manera vienen a entrenar el manejo del bebé. Estas dos semanas son muy valiosas porque ellas están en la unidad de recién nacidos entrenándose y ahí nosotros podemos ver el compromiso del manejo de estos bebés. Para nosotros son unos bebés de mucho riesgo porque hay que tomar muchos exámenes, descartar infecciones, hipoglucemia, más que todo por las conductas de la madre y el abandono en el embarazo, pero de por sí las drogas lo que producen en el neonato es un síndrome de abstinencia que nosotros lo manejamos más o menos por dos semanas donde logramos desintoxicar al bebé y estos desintoxicados, ya quedan bien, no van a tener ninguna complicación del consumo pasivo que tuvieron de la sustancia”, expresó la doctora Nancy.
Por lo anterior, se debe mencionar que, aunque un poco desconocido, el panorama de este síndrome para el departamento es bastante frecuente y preocupante, prendiendo las alarmas puesto que, la probabilidad de que estos niños sean consumidores de sustancias en un futuro, es alta, “la literatura implica que si estos niños en su adolescencia tienen contacto con las sustancias sicoactivas, tienen 5 veces más de probabilidades para volverse adictos, por encima de otras personas que al nacer no presentaron este síndrome de abstinencia”, afirmó Cabeza Acevedo.
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Lo más duro de recibir y atender estos casos son sus síntomas, los cuales son muy impresionantes y dramáticos, ver un niño que se araña, que quiere comer, que vomita, que tiene fiebre, es demasiado dramático ver que no se hayan y que ni siquiera es culpa de ellos, finalizó contando para NCQ la coordinadora del área de pediatría del San Juan de Dios.
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