Desde la Junta de Acción Comunal destacaron el apoyo que vienen recibiendo de la administración municipal y reclamaron por el abandono de la gobernación del Quindío.
Lo que alguna vez fue un centro de salud donado por la Cruz Roja Suiza tras el terremoto de 1999, hoy es un edificio deteriorado que, sin embargo, sigue siendo el corazón de la comunidad de la vereda La Pola, de Circasia, pues pese a sus malas condiciones, allí funciona una biblioteca y se realizan cursos del Sena.
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Así lo relató Ángela Patricia Caicedo Barajas, tesorera de la Junta de Acción Comunal, quien ha liderado, junto a los habitantes, una cruzada por la recuperación del espacio, ahora denominado Centro Comunitario para la Cultura, la Educación y la Paz de la vereda La Pola.
“Con el paso de los años, el abandono institucional hizo mella. Ya no llegaron más médicos, brigadas o enfermeros. El lugar, que durante un tiempo estuvo alquilado a quien lo cuidaba, dejó de ser habitable debido a su avanzado deterioro y ya no se perciben recursos que servían bastante a la JAC”, explicó Caicedo Barajas.
Agregó que el predio aún figura como propiedad privada, pues inicialmente el lote fue una donación de palabra y nunca se hizo una escrituración: “Primero se construyó un puesto de Policía, que tras el sismo de 1999 fue trasladado a la vereda Hojas Anchas y fue cuando se convirtió en centro de salud.
Por ser un terreno de un privado, no se puede acceder a recursos estatales y ante esa imposibilidad, la comunidad ha buscado alternativas propias para recaudar fondos.
“Uno de estos esfuerzos es el bingo bailable que se celebrará el próximo 1 de noviembre en la caseta comunal, desde las 8:00 p. m. El evento contará con premios en efectivo y sorpresas, gracias al apoyo de la alcaldía de Circasia”.
Pozo séptico a punto de colapsar pone en riesgo 5 viviendas
La Junta de Acción Comunal de la vereda La Pola ha lanzado un llamado urgente a las autoridades para intervenir de manera inmediata el pozo séptico comunitario, cuya infraestructura presenta un riesgo inminente de colapso, generando afectaciones ambientales, sanitarias y de seguridad para los habitantes del sector.
Según el presidente de la Junta, John Édison Rivera Ríos, el pozo fue construido de manera artesanal tras el terremoto de 1999, con apoyo del Comité de Cafeteros, y estaba diseñado para atender las necesidades de 33 viviendas. Sin embargo, con el paso del tiempo, la población ha crecido y hoy el sistema debe soportar el uso de al menos 44 hogares, muchos de ellos con familias más numerosas que hace 20 años.
“El pozo ya no responde a las condiciones actuales del centro poblado. Las paredes internas están colapsadas, erosionadas y rotas, lo que está generando filtraciones hacia una fuente hídrica cercana”, explicó Rivera. Esta situación ha desencadenado contaminación del agua, presencia de malos olores y proliferación de vectores, agravando la crisis sanitaria en la zona.
Además, el líder comunal denunció que, en un proceso de ocupación informal, una familia construyó su vivienda justo sobre el pozo, lo que multiplica los riesgos de una tragedia en caso de colapso estructural del sistema séptico, que podría perjudicar 4 casas más, la que está en la parte superior del pozo, y tres que están en la parte baja.
Frente a esta situación, Rivera Ríos insistió en que, si bien entiende que los procesos administrativos pueden ser lentos, el pozo no da espera y por eso, solicitó visitas técnicas urgentes por parte de la administración municipal, la secretaría de salud y la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, para evaluar la situación, priorizar la intervención y evitar consecuencias mayores.
Mejoramiento de vías
El presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Pola, Jhon Édison Rivera Ríos, explicó que gracias a la figura de los convenios solidarios, con los que reciben recursos de la alcaldía de Circasia y la comunidad aporta la mano de obra, han logrado adelantar trabajos de mejoramiento en puntos críticos de la vía principal de la vereda.
“Estos convenios han permitido intervenir tramos de aproximadamente 38 y 40 metros. Sin embargo, la situación en el ramal El Rocío se ha agravado notablemente, pues se está yendo la banca, y si no se actúa pronto, quedaremos totalmente incomunicados”, advirtió.
Dijo que en este sector operan al menos 10 fincas cafeteras, incluidas dos de las más grandes de la zona, las cuales generan empleo directo e indirecto para habitantes de La Pola y municipios vecinos.
Además de la producción cafetera, en la zona se encuentran lecherías, hoteles rurales y familias cuyos hijos dependen de esta vía para acceder a sus instituciones educativas. “De colapsar la carretera, no solo golpearía la economía local, sino la movilidad, el acceso a servicios básicos y la calidad de vida de nuestros niños y campesinos”, señaló el líder comunal.
Aunque desde la JAC reconocieron que es la primera vez que reciben un apoyo importante de la alcaldía municipal, pero por su parte, Rivera Ríos cuestionó la falta de respuesta por parte de la gobernación del Quindío. “
“A pesar de múltiples solicitudes, derechos de petición y llamados a articular esfuerzos a través de convenios solidarios o apoyo con materiales, no hemos tenido respuesta ni apoyo de la gobernación, necesitamos que asuma su parte de responsabilidad”, recalcó.
Desde la Junta de Acción Comunal afirmaron que también se han articulado con el Comité de Cafeteros, que en agosto apoyó con maquinaria y material para rehabilitar 4,5 kilómetros de vías rurales.
“Estamos a la espera de que a través de un convenio solidario en el que participen alcaldía, Comité de Cafeteros del Quindío y la comunidad, se realice la intervención en el ramal El Rocío”, concluyeron.





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