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¿Por qué, aunque hay maltrato, la pareja sigue en la relación? Situación de violencia intrafamiliar en Quindío. 

“Me lo presentaron y tuvimos ‘feeling’, me pareció trabajador y organizado. Se mostró como un hombre muy decente y ni siquiera lo había visto fumar. Cuando empezamos a salir me di cuenta de que sí le gusta la fiesta, tomaba y consumía drogas”, relato de una mujer de 40 años que puede ser el de muchas mujeres en la región.

Esta es la historia de quien llamaremos Daniela. Se desarrolla en Armenia y es un clásico caso de violencia contra la mujer. “A los 2 meses de iniciar la relación, salimos una noche y lo noté raro, empecé a sospechar que consumía sustancias alucinógenas porque cambió de personalidad. Me encontré con unos amigos y como él cambió de comportamiento nos separamos, pero luego nos encontramos en el mismo sitio y allí me pidió disculpas y seguimos juntos. Nos fuimos para la casa, esa noche se destapó”.

La ciudadana relató que su vecina le dijo que su novio actuaba raro y todos los que estaban allí también lo notaron, pues de repente empezó a amenazar por la plata que había puesto para comprar unas cervezas, que no habían llevado. “Pasaron 20 minutos y se tornó agresivo. Esa noche se transformó, cogió a patadas el carro del amigo de mi vecina, me cogió de los hombros y me estrujó, quienes estaban en el lugar lo separaron, pero entró a la casa y luego salió con un cuchillo”. 

Daniela menciona que lo pudo controlar y él se fue, al otro día pidió hablar con él y le dijo que no era lo que quería, terminaron pero no pasó mucho tiempo antes de que con lágrimas, promesas y palabras bonitas la lograra convencer. Siguieron su relación, pero esta continuó la misma línea que ya había mostrado. Estrujones, palabras feas, seguido de lágrimas y perdón.  

Aunque las situaciones cada vez se veían peor, Daniela no dimensionaba el peligro de esa relación. Cierto día la llamaron para que recogiera a su novio porque estaba muy mal. Al llegar, lo encontró consumiendo drogas, “en la mesa había marihuana y cocaína, fue como entrar a la calle del cartucho. Terminamos, pero luego lloró y volvimos”. 

La razón por seguir en una tóxica relación, según esta mujer, es la soledad, “me sentía acompañada por él y lo quería”. Así que por más que él la maltratara física y sicológicamente, ella seguía ahí aferrada al hombre que le prometía que iba a cambiar, que no sabía qué le pasaba y que la amaba. 

La relación avanzó y ella quedó embarazada, pero cuando tenía un mes tuvo por fin la valentía de decir no más. Terminaron y él como siempre rogó, lloró y prometió. Ella no creyó y aunque a hoy no logra zafarse del todo de la relación, se encuentra en un proceso sicológico para superarlo.

 

Al borde del suicidio

Cuando terminaron definitivamente, la situación se volvió más compleja. Pues aquel hombre maltratador sacó lo peor de sí. La llamaba, la amenazaba a ella y a su bebé. Durante la gestación intentaron volver 2 veces, pero no funcionó.

El caso empeoró tanto que tuvieron que ir a la Comisaría de Familia, allí, según Daniela, la comisaria estaba de parte de él. “Me sentí sola, sin apoyo, no me creían”. La situación fue tan angustiante que se volvió depresiva, empezó a consultar un sicólogo y hasta un siquiatra. 

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Cuando nació el bebé, su proceso mental se volvió en su contra porque la familia del padre de su hijo la calificó como loca, bipolar y desequilibrada. Estos señalamientos provocaron que ella perdiera la custodia de su pequeño. En medio de tanto caos pensó un día en quitarse la vida. “Yo pensaba mil maneras de hacerlo, pero nunca intenté ninguna, pero ya no quería vivir más”. 

Hoy, Daniela tiene a su bebé, demostró que puede criarlo, pero continúa la batalla con su ex, la cual a veces la desequilibra, pero aprendió que es importante conocer antes a la persona con la que se inicia una relación, “darnos un tiempo y no acelerarnos. Trabajar en la parte de la autoestima. Pensar mejor antes de involucrarme con alguien, identificar su entorno y cómo se comporta con las personas”. 

También mencionó que su sicóloga le recomendó 3 cosas: alejarse del núcleo familiar de él, asumir que él no iba a ser un padre para su hijo y recuperar la autoestima. “Me envió videos y audios sobre el autocontrol. Soy católica, me arrodillé y empecé mi tratamiento muy juiciosa. Me alejé de ese núcleo familiar, asistí a sicología y siquiatría”, concluyó Daniela. 

 

Rutas de atención

Elayne Loaiza Jurado, jefe de la oficina de la mujer y la equidad de la secretaría de Familia, advirtió que desde este despacho cuentan con campañas de prevención, más 2 proyectos nuevos que son: Espacios seguros y la Casa de la mujer empoderada. También está en proceso la casa de refugio. Resaltó que cuando se presenta un caso de violencia contra la mujer se activa una ruta que inicia desde crear conciencia. 

Sobre Espacios seguros indicó que se trata de que los establecimientos que se están vinculando presten su espacio para información, asesoría y ayuda, “allí la persona llega o si quiere atención posterior envía un mensaje y se le da orientación”. 

Loaiza Jurado aclaró que la propuesta está en proceso y ya se habló con el gremio para que se cree una alianza en la que a los establecimientos comerciales y tiendas de barrio se les entreguen piezas publicitarias donde se destaque el negocio como un espacio seguro y las víctimas lo identifiquen como tal y puedan dar a conocer su caso. “Uno siempre necesita ir a la tienda y allí se encuentra una persona de confianza”, precisó la funcionaria. 

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Sobre otros procesos informó que la Casa de la mujer empoderada es un proyecto del gobierno nacional a través de activos especiales en donde se cedió un predio en la carrera 13. “Se están haciendo los análisis para construir un centro de acompañamiento a las mujeres emprendedoras —asistencia técnica, atención sicosocial, jurídica y financiera—. Que la mujer genere empoderamiento a través de proyectos productivos”. 

Acotó que el reto es la casa refugio de la mujer del departamento, un espacio de protección para las ciudadanas que son víctimas de la violencia, “por ejemplo, la que es agredida y toma la decisión de requerir el refugio porque no tiene a dónde ir”. Destacó que este proyecto está en el plan de desarrollo. 

 

Alerta por feminicidios

Integrantes de la casa feminista Yukasa se refirieron al tema de violencia intrafamiliar y resaltaron que la más común y alarmante es contra la mujer. “En violencia intrafamiliar es la mujer la que sufre la mayor afectación, no solo de parte de sus compañeros, sino de las personas que permiten que esto se dé, pero pensamos que la violencia solo es la física, cuando hay sangre e incluso muerte”, mencionó Yina Quiroja.

Añadió que ese tipo de agresión es la que más se calla porque ocurre dentro de los hogares. Resaltó que un desenlace de este tipo de violencia es el feminicidio y mencionó que durante la pandemia se conocieron 2 casos, “que además de saber que son crímenes de odio que van más allá, hay una misoginia muy evidente. Al menos los medios de comunicación empiezan a nombrarlos como feminicidios o dejan de nombrarlos como crimen pasional. 

Acotó que frente a la situación, se hace necesario que entes institucionales apliquen la información y hagan valer los derechos de las mujeres porque las pocas que se atreven a denunciar no tienen un acompañamiento jurídico ni sicológico, porque parece que a la secretaría de Familia no le interesan los temas específicos de la mujer, precisamente porque está el concepto de familia y busca que los involucrados hagan las paces”. 

Camila Gracia también incluyó a los entes competentes y su falta de acción en los procesos. Aseveró que como organización reciben algunas comunicaciones de mujeres que requieren apoyo y acompañamiento. “Durante la cuarentena acompañaron a más de 20 mujeres. Sin embargo, como organización hemos intentado acceder a la información general pero ha sido imposible. Nos gustaría conocer los casos y que estas entidades hagan balances”. 

Precisó que por más que se tenga una cifra, el subregistro es muy alto porque muchas no denuncian, otras que lo hacen desisten en el camino porque no reciben el acompañamiento adecuado. “A la fecha van 300 feminicidios en 2020 en Colombia, según el observatorio feminicida. Exigimos que se declare la emergencia nacional por feminicidios”.

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Plan Madrina

El comandante de la Policía Quindío, coronel José Luis Ramírez Hinestroza, mencionó que en lo que va del año se han reportado 508 casos de violencia intrafamiliar, mientras que en el mismo periodo de 2019 fueron 431 —77 casos más—. De los hechos conocidos en 2020, 414 han sido contra mujeres y 94 contra hombres. “Como Policía dejamos a disposición de la autoridad competente cuando es un caso en flagrancia, es decir, cuando el agresor es capturado. En este aspecto hay más de 98 personas capturadas”, destacó el uniformado.

Agregó que muchas de esas denuncias no son interpuestas en el momento en que se presenta la agresión, sino días después, por lo que ya corresponde a un proceso investigativo con la Fiscalía para que la entidad investigue y genere las órdenes de arresto, de ser el caso. 

Destacó que desde la Policía se ha establecido un plan madrina para las mujeres, a través del cual se esquematiza cuáles hechos tienen mayor riesgo categorizado entre leve, moderado y grave, en aras de generar esa protección, para que quienes son víctimas tengan contacto con una policía que las pueda apoyar cuando se presenten ese tipo de situaciones. 

El coronel explicó que se trata de mantener contacto directo con una patrullera, para que no suceda que, “yo llamé al 123 y nadie me contestó, y en caso de que pase algo se tenga el acompañamiento y la uniformada pueda asesorar, advertir, acompañar y pedir un apoyo más rápido si se presenta un hecho de violencia”. 


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