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"Mi mamá no murió por COVID"

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lunes, 20 julio 2020

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Detrás de las historias de los familiares de fallecidos por coronavirus en el departamento.

Después de 4 meses de conocerse los 2 primeros casos de COVID-19 en el departamento, LA CRÓNICA buscó contacto con familiares de personas notificadas como fallecidas por la enfermedad. En 2 de los 5 casos, parientes sostienen que sus seres queridos no murieron por el virus. 

Negativo para COVID-19

“Mi mamá no murió por COVID-19, tengo 2 resultados que le salieron negativos para el virus”, afirmó la hija de una de las 2 personas fallecidas en Montenegro, quien relató entre lágrimas e impotencia, que el caso de su madre lo expondrá ante autoridades competentes para que sea aclarado.  

De acuerdo con su relato, la mujer sufrió en marzo de este año una caída, por la cual soportó fuertes dolores durante 15 días antes de ir al médico. “Ella temía el contagio de coronavirus. Nos cuidábamos mucho porque yo tengo 2 niñas pequeñas, pero cuando el dolor fue insoportable, no tuvo más opción que acudir al hospital Roberto Quintero Villa”. 

Agregó que a finales de abril tocó las puertas del hospital de Montenegro, pero no la atendieron, en una segunda oportunidad le dieron el ingreso, 2 días después solicitaron un acompañante para llevarla a Armenia. Ingresó a la Clínica del Café, el inicio del fin.  

Una vez en la clínica, le indicaron que las visitas estaban restringidas, pero que se habilitaban las llamadas telefónicas y así se comunicaron. “2 días después de estar allí empezaron a pedir cosas como pañales, que nunca le pusieron, y eso lo confirmamos porque casualmente mi mamá quedó en la habitación donde estaba la tía de mi esposo”.

Añade que un día, a la visita de la tía la dejaron entrar, “tomó un video porque mi mamá mantenía desnuda, tirada como un perro. Ella me lo mostró porque era una señora de Montenegro, que si yo la conocía, le dije claro, es mi mamá. Y de esta manera empecé a estar informada de todo lo que pasaba con mi madre”.

8 días después del ingreso a la clínica pudo verla, “pero vaya sorpresa, estaba dopada, justo el día que me dejan entrar. No me pudo decir nada, no supe cómo estaba. Hasta ahí no me habían informado que era por COVID-19. La ingresaron a la UCI por posible caso de coronavirus, ella tuvo contacto con nosotros y ninguno estuvo contagiado”. 

La hija de la fallecida, que pidió que su identidad fuera reservada, mencionó sobre el ingreso a la UCI, que cierto día la llamaron de urgencia a decirle que su mamá debía ser remitida al hospital San Juan de Dios y ser entubada por neumonía, “no se firmó permiso de entubación ni la remisión. Le hicieron el traslado sin el permiso. 

La rompieron, le hicieron diálisis porque un riñón colapsó, un día antes me dijeron que tenía el virus, pero nunca llegó la prueba positiva. Un día antes de la muerte, me llamaron del hospital San Juan de Dios y me dijeron que estaba despierta, estable, que estaba consciente, al otro día se murió, cuando fui no me la dejaron ver”. 

Respecto a las enfermedades de base de la paciente, LA CRÓNICA conoció que tanto ella como la otra paciente que también falleció en Montenegro, eran diabéticas y tenían hipertensión, las 2 enfermedades sin seguir un control. Sobre esta información, la familiar indicó que, “mi mamá era diabética, supuestamente estaba muy disparado el azúcar. Ella ya no se aplicaba insulina, le enviaban unas pastas de insulina de otro país, nunca acudió a la EPS a que le dieran medicamentos para la diabetes”. 

El 2 de mayo, la mujer de este caso fue remitida al hospital y falleció el 28 de mayo. Vivía con un amigo de ella que es menor de edad y el papá que es de la tercera edad. No salía casi, solo nos visitaba a nosotros —mi hermano, esposo, dos hijas y yo—. A todos nos hicieron la prueba y salió negativa. Teníamos todas las precauciones por las 2 niñas que tenemos. Si ella estaba contagiada, por qué no me contagié, si fui tan cercana, tuvimos mucho contacto”. 

Similar al caso de la montenegrina, es el de la mujer de 79 años de Filandia, cuyo nieto, a través de redes sociales, asegura que su abuela no murió por el virus. 

Sobre los otros casos, detalles de la enfermedad, personas que la han contraído y quienes han fallecido. El doctor, Carlos Alberto Salazar Palacio, médico intensivista, que trabaja en la UCI del hospital San Juan de Dios y de la clínica La Sagrada  Familia, destacó que en medio de todas las historias, hay unas muy buenas, con desenlaces buenos y otras no tan buenas, “lo que tratamos de comunicar es que  la mayoría de infectados no ha salido a la calle, excepto uno o 2, la mayoría se ha contagiado por sus hijos, nietos y demás familiares que llevan el virus a la casa”.

Destacó que un portador asintomático puede llevar la COVID-19 a la mamá, a la abuelita o a su tío, lo que representa el 80 % de los casos graves. Como casos de excepción recordó a Luis Fernando Salazar, bombero que adquirió la enfermedad en Europa y otro que se conoció la semana pasada, cuya infección se dio en Corabastos. 

“Lo que se debe hacer es que las familias cuiden a sus ancianos, nada se hace si los adultos mayores respetan la cuarentena, para que un familiar irresponsable, que salió a la calle, le lleve la infección. De los pacientes que se han tenido con COVID positivo, el promedio de edad es de 63 años, de los fallecidos, 66 años. La paciente más joven que ha muerto fue una mujer de 39 años con bastantes comorbilidades —enfermedades preexistentes—”. 

Sobre el caso de la mujer de Filandia, explicó que cuya causa de muerte se encuentra en entredicho, que, “si tú llegas sin patologías previas, puedes afrontar más fácil la enfermedad, pero ella era una paciente hipertensa, diabética, con insuficiencia renal crónica, lo que hace que la parte inmune no vaya a responder como la de una persona sana y que el coronavirus ataque más fácil y tenga mayor porcentaje de mortalidad. 

Los pacientes aliviados no vienen a la institución,  la paciente de Filandia, de 79 años, llegó con un cuadro neurológico, una enfermedad oclusiva, infarto cerebral, un problema pulmonar de base y una cardiopatía dilatada. La paciente tuvo un evento cerebrovascular, por estadísticas en el mundo, cualquier paciente que desarrolle un cuadro neurológico es sospechoso de COVID-19. Por lo que se hizo todo el manejo para su enfermedad cerebrovascular y el estudio para el PCR dio positivo. Nosotros no infectamos pacientes, ellos llegan enfermos al hospital”.

$30.000.000 por cama en UCI

Salazar Palacio informó que en preparación, el hospital ha hecho una contingencia para el manejo de la situación, “hizo una inversión en insumos, equipos de protección personal, que incluyen gafas, tapabocas, mascarillas, caretas, trajes, polainas. La UCI cuenta con 18 camas, de las cuales 10 están destinadas a pacientes COVID, los de otras patologías se manejan en las 8 restantes”. 

Aclaró que la facturación para pacientes COVID, como para un politraumatizado, por ejemplo, que se encuentra en la UCI, es la misma, “incluso puede ser mayor la de un paciente por accidente de tránsito, este último recibe más procedimientos, entonces queda desmentido que el paciente COVID da más plata, es lo mismo. La situación de los $30.000.000 se desprende de unas tablas que sacó el ministerio de Salud, en  las que señala que el promedio de estancia de un paciente en UCI es de 10 días en una cama, y estos, pueden equivaler a ese valor, pero los mismos días pueden valer hasta $50.000.000 del politraumatizado”. 

Entre otras cifras, el médico concluyó que el número de recuperados en el país equivale al 41.7 % de todos los contaminados. En Quindío esta cifra equivale al 72 %, la mortalidad en el país equivale al 3.49% y en el departamento al 2.5 %.

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Comportamiento de la COVID-19

Sobre el contagio y comportamiento de los familiares del paciente, el especialista señaló que con la secretaría de Salud departamental se manejan acertados cercos epidemiológicos. “Cuando tenemos un paciente positivo, se hace un cerco epidemiológico con los contactos y familiares, y se les hace la prueba y aún teniendo contacto directo, han salido pruebas negativas.

¿A qué se debe?, no se puede explicar, es una infección viral y a algunos les da y a otros no, pero esto no quiere decir que no nos protejamos”. 

Sobre el comportamiento de la enfermedad y si se puede volver a contagiar un paciente, explicó: “Es un virus y no da inmunidad. Se comporta como una gripa, ¿le da gripa una vez y no le vuelve a dar?”. 

En cuanto al tiempo de evolución, afirmó que si una persona tiene el contacto con el virus hoy, hay un periodo de incubación o desarrollo de la enfermedad de 7 días, en ese tiempo se pueden activar los síntomas o no. “Ahora bien, si una persona tiene contacto con alguien infectado y se hace la prueba ese día del encuentro, saldrá negativa. Hay que esperar 7 días del cuadro clínico o contacto, para que las pruebas den positivo en caso de que así sea. 

Agregó que el desarrollo de la enfermedad es multifactorial y puede incidir en la edad, comorbilidades, cantidad de virus circulan en el organismo, dependiendo de factores como la situación nutricional, lo que provocará que haya o no síntomas. “El 80 % de los pacientes puede pasar con líquido y reposo en casa para superar la enfermedad, el 20 % consulta, de este, el 5% se complica y va a cuidados intensivos, de este, en el mundo la mortalidad ha fluctuado entre el 60 % y 80 % y  la estadística en Quindío es de 44 %”. 

Sobre el comportamiento de los familiares de los afectados, mencionó que “desafortunadamente, como dice un adagio popular, no se aprende si no es por experiencia propia, la gente cree y respeta la enfermedad cuando tiene un ser querido que la contrajo, no podemos esperar a que esto pase para cuidarnos. Es una enfermedad fácil de evitar, cuidándonos, quedándonos en casa, utilizando el tapabocas, medidas totalmente sencillas”.


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