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'Oro verde' : ¿Oportunidad o amenaza?

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jueves, 5 agosto 2021

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Aguacateros defienden sus prácticas y argumentan que para poder exportar no solo están obligados a defender el medio ambiente, sino que deben propender por el bienestar de los trabajadores.

A raíz de la controversia que despierta el cultivo de aguacate hass en el Quindío, cuyo boom en las montañas cafeteras comenzó en el 2017 con la llegada de grandes multinacionales dedicadas a la exportación de la fruta, LA CRÓNICA realizó un informe especial para conocer la posición de empresarios, ambientalistas y la autoridad ambiental sobre todo lo que implica el monocultivo en la región.  

Las prácticas agrícolas de 2 empresas productoras de hass 

Carlos Andrés Montañez Madriñán, gerente país de Camposol Colombia, dio a conocer que la empresa compró la finca Navarco en Salento, con una extensión de 315 hectáreas, de las cuales plantó 158 hectáreas entre junio y diciembre de 2018. Adicionalmente, 157 hectáreas, el 49 % del área total, fueron destinadas como bosques para conservación ambiental, protegiendo los nacimientos de agua y la biodiversidad. 

Este, que es el único cultivo que tiene la empresa en la región, está iniciando sus primeras producciones, por lo que esperan que este año la cosecha sea de aproximadamente 80 toneladas de aguacate hass, la cual va a ir incrementándose en la medida que se desarrolle el plantío. 

“El cultivo está orientado a la exportación y solo alrededor de un 20 % de lo cosechado, no cumple las especificaciones de los clientes internacionales y se vende en el mercado nacional, en donde se utiliza para consumo fresco, transformación en guacamole o exportación como congelado”, aseveró Montañez Madriñán. 

Indicó que en Salento, Camposol genera 78 empleos directos permanentes durante el año, con prestaciones sociales, con miras a un crecimiento mayor con el incremento de la producción. Durante las 2 cosechas se generan 50 empleos temporales adicionales. Se suma a esto, los empleos indirectos que se generan con el transporte de personal e insumos, transporte de fruta, proveedores locales de materiales, insumos y servicios. 

“La agroindustria exportadora de frutas y verduras frescas, en especial la producción de aguacate hass, es un motor del desarrollo del campo colombiano. Se incrementa el empleo estable, siempre con prestaciones sociales -lo cual es muy escaso en el campo colombiano-. Al generar estabilidad y buenas condiciones de trabajo, el campo ha vuelto a ser un sitio atractivo para vivir. Los pequeños y medianos productores de aguacate hass encuentran en las exportadoras de la fruta un aliado para garantizar la venta de sus productos a precios justos. Las empresas, a través de sus departamentos técnicos, capacitan al productor en sostenibilidad, cuidado del medio ambiente, uso racional de agroquímicos, relaciones laborales, ya que el aguacate de exportación requiere certificaciones internacionales que verifican el cumplimiento de estos aspectos. Es un enfoque sostenible que disminuye el impacto en el medio ambiente, comparado con los otros cultivos tradicionales”, aseguró. 

Manifestó que una manera que tiene Camposol de mostrar a la comunidad todos los compromisos, son las certificaciones internacionales en lo relacionado con medio ambiente y sostenibilidad. 

“Todos nuestros procesos agrícolas son revisados con el objetivo de cumplir estándares internacionales y cumplimientos legales en Colombia en materia ambiental, inocuidad, laborales, etc. Camposol cuenta con exigentes certificaciones internacionales como son Global Gap, Graps, FSMA y Rainforest Alliance, que se implementarán en todas nuestras fincas, para dar confianza a nuestros clientes, procesos que son auditados por los organismos de certificación internacionales, validando que nuestras actividades son amigables con el medio ambiente, cumplen los requerimientos legales y el desarrollo sostenible”. 

Camposol vende sus productos a clientes en distintos países quienes también limitan el uso de productos fitosanitarios. “Tenemos implementado un manejo integrado de plagas y enfermedades, con un uso racional de productos fitosanitarios, evaluación de la resistencia de las plagas a los ingredientes activos y rotación de las moléculas para reducir la resistencia de las plagas y así evitar el uso desmedido de estos. Además, hemos determinado el umbral de acción para las plagas presentes, con el objetivo que el control químico se ejecute solo cuando en el monitoreo de estas supere el umbral, en otras palabras, solo se aplica si es necesario. Las exigencias y cuidados en el uso de productos fitosanitarios del cultivo de aguacate hass de exportación, muy pocos cultivos los tienen en Colombia”. 
 

 

Aguacate hass, nativo y más benéfico que el ganado

Néstor Miguel Riaño, ingeniero agrónomo, PhD, investigador científico en agricultura, manifestó que el aguacate es una especie americana, o sea que es nativa. “Su centro de origen es México, Guatemala y de ahí, en el intercambio comercial que hacían los chibchas con los caribes y estos con los mayas y aztecas, comenzaron a moverse las semillas y llegó el hass a nuestro territorio. He escuchado a colegas y a ambientalistas que dicen que es una variedad inducida o genéticamente modificada, pero no, es natural”. 

Mencionó que, en cuanto a las prácticas agrícolas, hay que mirar dónde se está sembrando. “Generalmente los cultivos se están estableciendo en sitios que venían de ser praderas en las laderas y montañas, que se utilizaron por muchos años para la ganadería. Se viene plantando en condiciones de reemplazo de potreros, en donde tener un bosque-semibosque de aguacate es más benéfico para el medio ambiente y para el suelo, que tener pasturas y ganado”. 

Agregó: “En predios que han sido ganaderos, en las laderas se ven los caminos que hacen las vacas al caminar de un lado a otro y esto genera unos daños en el suelo, generando erosión y que la tierra no absorba agua para las reservas subterráneas, en cambio otro sistema productivo con plantas o árboles, favorecen la estabilidad del suelo y es lo que está ocurriendo con el hass, una transformación productiva”. 

Sobre el uso de agroquímicos, con el contexto de lo que exigen las certificaciones internacionales y las pruebas de laboratorio para garantizar que la fruta no lleve enfermedades o agentes biológicos, así como residuos químicos, el investigador planteó: “¿Creen que un productor se va a arriesgar a que no le reciban un contenedor y perder miles de dólares –la autoridad por ley tiene derecho a quemar la carga- porque no cumplió los requerimientos y en las pruebas encontraron algo no permitido? Podríamos decir que en la mayoría de los predios exportadores están cumpliendo las condiciones exigidas, aunque esto no quiere decir que haya inversionistas que hacen malas prácticas”. 

Aseguró que otra discusión que se da es que se está violentando y afectando lo relacionado con la propiedad de la tierra. “Se argumenta que los campesinos –en general los colombianos- están perdiendo la autonomía territorial, porque personas de otros países están comprando los predios. Lo primero es que no sabemos cómo poner a producir la tierra, mientras que los extranjeros sí. Segundo, hay un problema generacional, imaginemos un campesino de más de 60 años con unas hectáreas de tierra en Pijao, cuyos hijos no quieren saber nada del campo y llega alguien y le ofrece el doble del avalúo del predio, cómo se va a negar. Es una realidad que no solo se vive en Colombia”. 

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Cultivo de aguacate hass requiere menos agua que los de café y plátano 

Carlos Andrés Montañez Madriñán, gerente país de Camposol Colombia, dijo que el cultivo del aguacate tiene menores requerimientos de agua -consumo de alrededor de 600 litros/kilo producido- que otros que hacen parte del paisaje cafetero como el banano -790 litros/kilo producido-, las cifras anteriores de acuerdo a Waterfootprint.org”. 

Lo anterior fue ratificado por Néstor Miguel Riaño, ingeniero agrónomo, PhD, investigador científico en agricultura, quien aseveró: “Los datos muestran que necesita más agua una hectárea cultivada en plátano, que una cultivada en hass y esto lo dice el Ideam en su estudio nacional del agua. Ahí se especifica que incluso los cafetales consumen más agua que el aguacate hass, pero nadie dice que estas plantaciones están secando los afluentes”. 

Subrayó: “Cuando se miran los cultivos de aguacate en Perú, Chile, México, gran parte de las zonas donde están son muy secas, mientras que una de las características que nosotros tenemos en la mayoría del territorio colombiano es que tenemos muy buena oferta hídrica, por ejemplo, en Valparaíso, Chile, donde se siembra hass, caen 300 milímetros de precipitación al año, mientras que en los municipios del Quindío donde se está cultivando la fruta caen entre 2.300 y 2.500 milímetros de precipitación al año. Las necesidades de una plantación de hass son de 1.200 milímetros, por lo que queda un excedente”. 

Dijo que hay un problema de percepción, cuando hay ganadería en las laderas, el suelo pisoteado y compactado por el ganado hace que la mayoría de aguas lluvia escurran hacia los ríos y quebradas y estos afluentes ganan caudal y se ponen turbios porque arrastran toda la suciedad, pero luego rápidamente bajan los niveles. En cambio, cuando llueve sobre un sistema productivo con árboles, la tierra absorbe el líquido y es menos la cantidad que por escorrentía llega a las fuentes hídricas, por lo que los caudales no crecen considerablemente, pero el agua está en los suelos, una parte la consume el cultivo y el resto va llegando de manera regulada a los ríos, permitiendo niveles óptimos permanentemente”. 

Sostenibilidad ambiental 

Luciano Grisales Londoño, representante del Quindío en la Cámara, apuntó: “Hoy el tema en el centro de la discusión es el de la producción de aguacate en la cordillera. Es evidente que existe una tensión entre la importancia estratégica de los ecosistemas altoandinos y el deterioro ambiental producto de prácticas productivas equivocadas. Como siempre, nuestra posición es que el cultivo del aguacate hass, como todos, debe comprometerse con la sostenibilidad ambiental”. 

Relató que la sostenibilidad implica respetar los determinantes ambientales como ordenadores del territorio. “Esto significa, entre otras cosas, que en la zona andina colombiana no se utilicen prácticas agresivas implementadas en México, Perú o Chile, territorios completamente distintos a los de nuestra cordillera”. 

El representante aseguró que algunos han acudido al argumento de que se trata de territorios que por la ganadería han terminado siendo convertidos en potreros. “Dicen que es preferible el desarrollo de agricultura al de ganadería. Sin embargo, la mala agricultura es tan dañina como la ganadería. Además, la persistencia de esas prácticas no puede ser un argumento que legitime cualquier uso del territorio y a cualquier precio. Si un territorio tan importante como el de la cordillera ha sido potrerizado, esa condición llama a iniciar procesos de restauración ecológica, no ha convertir ese hecho como licencia para hacer cualquier cosa allí”. 

“Nosotros hemos llamado la atención del ministerio de Ambiente y de Agricultura para que expida un acto administrativo con fuerza de ley que obligue a todos los responsables de adelantar este tipo de cultivos a comprometerse con el ambiente y a adoptar prácticas que mitiguen los posibles riesgos”, indicó Grisales Londoño. 

Dio a conocer que implementan un manejo Integrado de plagas, el cual es la suma de distintos tipos de controles como son el control cultural, control biológico -liberación de insectos, aplicación de bacterias-, control etológico –instalación de trampas y estudio del comportamiento de los insectos-. 

“La fauna y flora forman parte del ambiente de nuestras fincas, son parte de nuestro hogar y es nuestro deber convivir con ellas, protegerlas y conservarlas. Nuestras actividades no pueden estar divorciadas del medio ambiente, para que nuestra empresa sea sostenible fomentamos su cuidado mediante capacitaciones a nuestros equipos de trabajo, estableciendo procedimientos y políticas que deben cumplirse en la operación. Adicionalmente a esto todas las fincas cuentan con un plan de manejo ambiental, el que nos da la ruta para iniciar nuestras labores”. 

Cultivo en Pijao: social y ambientalmente sostenible 

Otra de las empresas que tiene cultivos de aguacate hass en el Quindío, es Agrícola Arcángeles de Aranjuez, proyecto productivo que fue estructurado y es administrado por la firma Satagro. 

LA CRÓNICA visitó la plantación ubicada en la vereda El Vergel, de Pijao, donde hay 40 hectáreas cultivadas en esta fruta y habló con uno de los voceros de Satagro, quien dio a conocer cómo se desarrollan los procesos en esta plantación en la que se cosechan 10 toneladas de aguacate por hectárea al año, cantidad de la que se exporta el 80 % hacia Europa. 

“Hay que decir que Agrícola Arcángeles de Aranjuez no es una organización que compra terrenos para cultivar la fruta, sino que ha adquirido algunos que ya estaban cultivados con hass por parte de sus propietarios y por esa razón es que tiene árboles de 20 años, que pueden ser los más adultos del país. Al adquirir las fincas, no busca desplazar a los campesinos, sino que los vincula a los proyectos como socios, o simplemente no compra todo el predio, sino que les deja a ellos una parte, para no generar un desarraigo y para adelantar acciones de la mano de la comunidad propia de la zona”, dijo. 

Agregó: “No tenemos un monocultivo, está asociado con plátano y se conservaron las áreas que tenía el predio en café. El manejo que hacemos allí es una apuesta a un sistema sostenible, que busca disminuir el consumo de agroquímicos, por ejemplo, realizamos un manejo integrado de plagas y enfermedades y con monitoreos constantes en campo podemos hacer controles asertivos. Así mismo, usamos trampas para las plagas y hacemos aplicaciones de biológicos. En caso de que tengamos que usar químicos lo hacemos con productos de baja toxicidad en focos o en lotes, pero no de manera generalizada. En el caso de las malezas, no usamos herbicidas, sino que efectuamos controles mecánicos con guadañas y usamos coberturas vegetales vivas y muertas, estas últimas se dejan alrededor del árbol y generan nutrientes al suelo, conservan la humedad y evitan la salida de malezas”. 

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Manifestó que tienen una alianza con la Universidad de Antioquia, a través de una firma que tienen los biólogos, microbiólogos y agrónomos, con el objetivo de producir bioinsumos -microorganismos-. “Estamos usando los que ellos nos están enviando, pero para este mes tenemos previsto tener listo un sistema de producción propio y serán de 3 tipos: hongos entomopatógenos para el control de plagas; hongos solubilizadores, que ayudan a ser solubles los nutrientes del suelo para las plantas y así disminuir el uso de fertilizantes químicos; y hongos microrrizales, que se adhieren a la raíz y ayudan a tomar los nutrientes y el agua de la tierra. El propósito es tenerlos para autoconsumo, pero apuntamos a que después las personas de la zona también puedan usarlos en diversos cultivos”. 

Con la Universidad de Santa Rosa, que es la primera en tener el programa de Agroecología en el país y que tiene subsede en el colegio Baudilio Montoya de Calarcá, tiene otro convenio con el que algunos de sus colaboradores se capacitan. 

Además, indicó que hace poco terminaron una especialización en control biológico, para orientar toda la actividad productiva hacia un proceso más orgánico y limpio. 

“Estamos de acuerdo con que se impongan las sanciones pertinentes a los productores de aguacate hass que no estén respetando las disposiciones ambientales para este tipo de proyectos productivos, pero no hay que estigmatizar la actividad ni a todos los actores”, concluyó. 

Predios exportadores, esto es lo que deben cumplir 

De acuerdo con el vocero de Satagro, las empresas que están produciendo hass en el departamento lo hacen para exportar -$4.000 el kilo-, pues vender en el mercado nacional no otorgaría rentabilidad -$1.000 el kilo-, y para que la fruta pueda salir del país, deben tener registros y certificaciones nacionales e internacionales que exigen el cumplimiento de condiciones ambientales, sociales y de sanidad vegetal e inocuidad del producto. 

“Para ser un agroexportador se debe tener un registro de predio productor exportador, el cual es a nivel nacional y lo otorga el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, para el que se debe empezar con un permiso de vertimiento de aguas, que condiciona 2 tipos de infraestructura, el primero, pozo séptico para las aguas negras y servidas, es decir que tiene tratamiento antes de su disposición final, esto es algo para los exportadores, el resto de predios del departamento, consideramos que solo el 1 % tiene este sistema”, relató. 

Dijo que lo otro es tener la concesión de agua, aclarando que es para uso doméstico, pues por las condiciones de la región no se necesitan sistemas de riego. “Adicionalmente debemos tener la certificación del ICA en buenas prácticas agrícolas, que está enfocada en 3 puntos, primero, a la protección de los recursos naturales, es decir, que debemos tener una infraestructura para el proceso de producción que garantice que todas las mezclas de agroquímicos y el lavado de los equipos, tengan una zona de disposición final, lo que se llama zona de barbecho, que asegura que no haya percolación de los residuos de esta sustancia hacia las fuentes subterráneas de agua. Segundo, hay que tener un manejo de los insumos, combustibles, fertilizantes, entre otros, en bodegas separadas, que tienen un manejo de disposición final de los envases usados, para que no haya ningún tipo de contaminación de afluentes ni de suelos. Tercero, se condiciona la no intervención de las áreas de protección ambiental. La Constitución dice que hay unos determinantes ambientales, como que las rondas de las fuentes hídricas deben tener un área de reserva de 30 metros si es un afluente principal y para los nacimientos es de 100 metros a la redonda. Hay que tener en cuenta que, si el área de protección tiene más de este espacio, no podemos intervenir, porque ya es una zona protegida, si tiene menos, hay que hacer un aislamiento para que lo que falta se restaure naturalmente o hacer una siembra de árboles nativos. Estas determinantes son obligatorias para todas las prácticas agropecuarias, pero ni la autoridad ambiental ni las municipales hacen que se cumplan, nosotros sí tenemos que hacerlo porque estamos constantemente vigilados”. 

En cuanto a inocuidad, relató que las buenas prácticas apuntan a que el productor solo use los insumos autorizados para este cultivo –cuando es necesario-, los cuales son evaluados por la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, Anla, el Instituto Nacional de Salud, y por el ICA, que hace la prueba de eficacia del producto para finalmente otorgarle el registro, que determina para qué se usa, periodos de uso y periodo de carencia -cuántos días antes de cosechar debe aplicarse para que cuando la fruta se recolecte ya no tenga residuos de este-, pues cuando se va a exportar, al aguacate se le hace prueba de residualidad y si marca que tiene alguna molécula de agroquímico, no podrá tener acceso a los mercados internacionales, o sea que pasó de $4.000 a $1.000. De esta manera también se garantiza la salud de los consumidores. “A nosotros nos regulan y nos visitan constantemente, lo que no sucede con otro tipo de productos de consumo nacional y se refleja en estudios del Invima, que dan cuenta de hasta 20 moléculas distintas de agroquímicos en hortalizas o verduras, eso es lo que está enfermando y matando a las personas, pero para esos subsectores nadie alza la voz para que se regulen”. 

Para seguir cumpliendo con las buenas prácticas, tienen que capacitar el personal, disponer todos los equipos de protección y garantizar que el sistema de aplicación no genere riesgo para los trabajadores, por ejemplo, deben asegurar que al terminar la labor, la persona se bañe y se cambie de ropa. 

“Debemos garantizar que las personas que se contraten tengan todas las prestaciones legales –salud, seguridad social y riesgos laborales-. Aquí hay una reflexión importante y es que el sector agropecuario -particularmente el agrícola- no genera empleos de calidad cumpliendo estos aspectos, por ejemplo, en cultivos de plátano, banano, café y en otras actividades como la ganadería, que es lo más común en la región, no hay empleos de calidad”. 

Exigencias Internacionales 

Dependiendo de la zona del mundo a la que se vaya a exportar, hay otras certificaciones que condicionan el ingreso de la fruta. En Europa, en primera instancia, es Global Gap, que está enfocada en las exigencias de las buenas prácticas del ICA, pero con un nivel más riguroso. 

“Esta certificación contempla que el productor debe manejar toda la trazabilidad de lo que se hace, de los agroquímicos que se aplican y para qué. Estipula unos límites de residualidad de químicos en la fruta, por lo que no se pueden usar indiscriminadamente y no se puede utilizar insecticidas de alto espectro y con alta residualidad, porque no se podrá exportar. No permite que en las prácticas agrícolas se afecte el medio ambiente y los empleos deben ser con las prestaciones de ley”, dijo, en entrevista con LA CRÓNICA, Álvaro Palacio, presidente de la Asociación Hortifrutícola de Colombia, Asohofrucol. 

Aun así, hay otra certificación, la Rainforest Alliance, que de acuerdo con Palacio, tiene una exigencia ambiental mayor. “Con esta, menos se puede generar un impacto negativo en el medio ambiente”, por el contrario el productor debe demostrar que se protegen los agroecosistemas y que con el pasar del tiempo se han mejorado los recursos naturales. 

Una más, también europea -Smeta-, está orientada a la protección del medio ambiente, pero también a temas de responsabilidad social empresarial, el bienestar de los trabajadores y sus familias, y ética empresarial –el productor debe evidenciar cómo son sus negocios, a quién le compra, como es la contratación de los trabajadores, etc.-. Esta es más exigente, pero es menos común y da el acceso a mercados especializados. 

“Las empresas deben estar cumpliendo los requerimientos ambientales, porque de lo contrario no tendrían las certificaciones y no podrían exportar”, concluyó el presidente de Asohofrucol.

Habla la autoridad ambiental

El director de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, José Manuel Cortés Orozco, indicó que la autoridad ambiental en el departamento no sataniza ninguna actividad económica, ni ninguna actividad productiva, pero que, debido a estas dinámicas socioeconómicas que se vienen dando en el territorio con relación al aguacate hass, donde se han focalizado inversiones tanto en el orden nacional como internacional, se han empezado a presentar conflictos entre el uso del suelo y la actividad económica.

“Partamos del hecho de que el 52% del departamento está dentro de la Ley segunda o Reserva Forestal Central, a partir de eso es que la CRQ empieza a tomar acciones, tanto preventivas como del ejercicio de la autoridad ambiental”, dijo el director.

Desde el año 2017 grandes empresas extranjeras empiezan a hacer adquisición de predios en la Cordillera Central debido a que estas tienen las condiciones agroecológicas óptimas para el cultivo del aguacate hass.

“Sí, se presentan afectaciones ambientales, como es tala de bosque natural, sin aprovechamiento forestal, como es el tema de captación ilegal de aguas, vertimientos de aguas residuales a las fuentes hídricas sin ningún tipo de tratamiento a estas aguas, adicionalmente y teniendo en cuenta que estamos en ley segunda, pues también se presenta conflicto por el tipo de actividades compatibles con el uso del suelo y las actividades que se vienen desarrollando”.

Cortés Orozco expresó que se trabaja en la elaboración de una guía ambiental para el sector aguacatero, donde este gremio está contando cómo es que se produce el aguacate Hass, con ella esperan una retro alimentación y así la CRQ  incorporaría la dimensión ambiental. Buscando que en las zonas donde sea permitido este cultivo se haga de manera sostenible, respetando primero las determinantes ambientales, que no son negociables, y segundo respetando todos los elementos ambientales para garantizar una verdadera sostenibilidad.

“Hemos tenido quejas de las comunidades rurales, nosotros estamos yendo directamente donde está esta población, ellos nos están diciendo qué tipo de afectaciones ambientales están viendo y cada una de estas presuntas afectaciones las estamos abordando, porque queremos tener variables e indicadores, objetivos medibles”.

Las comunidades locales denuncian la contaminación por parte de las aguacateras a las fuentes hídricas, desde la CRQ dijeron que hicieron el plan de monitoreo sobre la calidad del agua para medir variables y evidenciar si hay o no, agroquímicos presentes.

“Plantean los campesinos que debido a la aplicación de agroquímicos hay mortandad de abejas. Con el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, estamos haciendo visitas para evidenciar cuáles son las posibles causas de la muerte de las abejas. Ellos ven, además, disminución de los caudales de las fuentes hídricas, ya tenemos un plan de monitoreo, para hacerle una trazabilidad con respecto a si se está disminuyendo o no, esta oferta en la red donde hay presencia del cultivo del aguacate”.

El director aseguró que están siendo reactivos frente a las denuncias de afectación ambiental, a su vez buscan ser preventivos. 

“Le tenemos que garantizar a los quindianos que si se va a desarrollar algún tipo de actividad económica tiene que ser bajo el respeto, cuidado y protección de todo el patrimonio ambiental”.

20 procesos

Actualmente en la oficina sancionatoria ambiental hay 20 expedientes relacionados con el cultivo de aguacate, que están en diferentes etapas procesales, unas en indagación preliminar, otras en apertura de investigación y, en algunos casos, en pliego de cargos.

Explicó que dentro del derecho procesal, de un proceso sancionatorio ambiental, que lo regula la ley 1333 de 2008, existen 7 etapas procesales. Parten de una indagación preliminar, hasta una resolución de fondo donde se sanciona o se archiva.

“Es importante aclarar a toda la ciudadanía que nuestra Constitución Política es garantista donde se respeta el debido proceso y el derecho a la defensa, es por eso que procesos sancionatorios ambientales pueden tardar 3 y 4 años en resolverse de fondo”, concluye el director.

¿Paisaje Cultural Cafetero, o monocultivo de aguacate Hass?

Mónica Flórez Arcila, de la fundación Pijao Cittaslow, explicó que este modelo de monocultivo del aguacate hass corresponde a una política de competitividad nacional del gobierno nacional de Juan Manuel Santos, que se aplicó en el 2015.

Recordó que en el departamento de Córdoba iban a sustituir cultivos ilícitos por el aguacate, pero descubrieron que esa área no servía por la disposición de agua.

“La política de competitividad nacional agrícola hablaba de que el café ya no era una opción en el Quindío y no era una opción en el mercado mundial, pero sí lo estaba en el aguacate. Pero, ¿por qué el café no era una opción en esta área, precisamente del Paisaje Cultural Cafetero y sí sigue siendo una opción en lugares como Nariño, Cauca o Santander?”.

Mónica cuenta que en el municipio de Pijao empezó a ver un cambio sistemático del cultivo de café de pequeñas fincas o parcelas de café, de no más de 5 hectáreas, por aguacate.

“Desde el año 2016 se habla del cambio del uso de suelo, me pregunto, ¿Se hizo un cambio con autorización local del uso de suelo de café a aguacate hass? Cuando uno pregunta en las oficinas de Planeación se da cuenta que no lo hubo y que este cambio se dio en áreas que son de la ley segunda, en áreas que están dentro del distrito regional de manejo integrado, a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar”.

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Argumenta que el mismo ministerio de Agricultura dice que el cultivo de hass debe estar entre los 1.800 y 2.400 metros sobre el nivel del mar, pero hay cultivos que los han pasado.

“Estos están sobre áreas de amortiguamiento del Paisaje Cultural Cafetero, PCC. En Pijao, en áreas como La Mariela y La Maicena quienes compraron esas tierras no fueron los pequeños propietarios,  las compraron empresas grandes y extranjeras como Green SuperFood, que es una empresa chilena que está conectada con un gran empresario chileno que se llama Isidoro Quiroga. Forbes dice que es uno de los hombres más ricos del mundo y que está aumentado los cultivos de aguacate hass no solo aquí, sino en otros departamentos porque este es un boom en todo el mundo”.

Estas empresas aguacateras están en 7 veredas de Pijao y compraron los predios más grandes de café.

“El riesgo es que hay una aseveración que dice que los cultivos de aguacate hass estángenerando desarrollo a escala de las economías locales, pero lo que nosotros estamos planteando en Pijao es un programa de desarrollo a escala humano y a escala de economía local”.

Mónica Flórez aseguró que la empresa chilena abrió vías sin licencia, montó una puerta para impedir la movilidad de los caminantes, captó agua, más de 400.000 litros, hicieron una estación para almacenar aguacate, un centro de acopio casi de 40 toneladas y tampoco tenían permiso.

“Entonces la pregunta es: dónde están las autoridades, cómo pasó eso y nadie se dio cuenta. El mismo director de la CRQ le suspendió esa construcción. El decir de la empresa es que ellos hacen un trabajo de manera responsable y ya se estaban promoviendo a nivel global con ese centro de acopio, pero acá hacen las cosas sin permisos de las autoridades”.

Hace 2 años, les tocó recurrir a la Procuraduría Ambiental Agraria para denunciar la tala de bosques, quema de Palma de Cera, captación ilegal de agua y ahora han descubierto, a través de la CRQ, que están usando pesticidas que están afectando la Palma de Cera.

“Cerca al Árbol Nacional siguen los monocultivos de aguacate Hass, además de eso hicieron un tendido eléctrico, en un área donde las actividades deben ser de bajo impacto, además están haciendo un sistema de riego. Los aguacateros dicen que ellos no necesitan agua, pero, ¿por qué había una piscina para 400.000 litros de agua?, ¿por qué algunas empresas han pedido captaciones del líquido? Entonces uno se pregunta, desarrollo para quién, qué nos deja esto, si finalmente las empresas que llegan aquí tienen unas exoneraciones muy grandes”.

La representante de Cittaslow habló sobre una entrevista que le hicieron a un empresario de Corpohass en la que indicaba que el único inconveniente que tenían para cultivar era la ley segunda. “Es muy extraño que el director de la Cámara de Comercio esté diciendo que hay que hacer una revisión de la ley segunda, justo después de las declaraciones del empresario. Esta ley propone proteger y conservar unas áreas que son determinantes para el ecosistema, para el agua de las comunidades locales. Nos quieren hacer creer que el monocultivo de aguacate hass es un monocultivo agrícola y no lo es”.

Así mismo, criticó que la gobernación del Quindío, la Cámara de Comercio, el municipio de Pijao se comprometen a fortalecer el Patrimonio Cultural Cafetero, pero sean ellos mismos, con la agencia de inversión, quienes les abran las puertas a las aguacateras.

Contaminación de  las fuentes hídricas

Néstor Jaime Ocampo Giraldo, director de la fundación ecológica Cosmos, de Calarcá, aseguró que este tipo de monocultivos son un riesgo para las fuentes hídricas del Quindío.

En la vereda Planadas del municipio de Calarcá, en los nacimientos del Río Santo Domingo, que proporciona el agua para el acueducto de la ciudad, hay más de 1.200 hectáreas que fueron compradas en los últimos 2 años por la multinacional chilena y están sembrando masivamente aguacate hass.

“Este es un cultivo intensivo en el uso de abonos y en el uso de pesticidas, porque para proteger el fruto, tienen que evitar que cualquier otra forma de vida vaya a competir con ellos por lo cultivado. Entonces las aves quieren comer aguacate, los insectos quieren comer aguacate, los mamíferos también, es apetecido por sus características y por eso utilizan masivamente pesticidas, para decirlo más claro, usan veneno”.

Dijo que estos cultivos están quitando parte del agua porque esos árboles consumen el agua en sus procesos vitales y luego lo bombean a la atmósfera, es decir, esa es agua que ya no va a correr, agua que se pierde.

“La poca agua que corre cuando llueve, finalmente va a estar arrastrando, lo que son los abonos y los pesticidas y terminarán abajo en el Río Santo Domingo y en algún momento en la planta de tratamiento de aguas. La pregunta también es: si ese tratamiento que se hace actualmente para las aguas es suficiente”.

Ocampo Giraldo también se refiere a los sitios donde estas aguacateras se están estableciendo y en los lugares donde baja el agua para el consumo humano.

“El hecho de que al comprar masivamente fincas por aquí y que estén uniendo Planadas con la vereda El Túnel para salir a la carretera que va a La Línea, es que están desplazando a los campesinos, ya no quedan campesinos por aquí, están destruyendo la diversidad biológica porque compran y lo primero que hacen es tumbar todo lo que se les atraviesa, abren carreteras para unir unos cultivos”.

Aseguró que por las características de algunos terrenos han tenido que hacer muchos movimientos de tierra para hacer carreteras y esto trae serias consecuencias sobre el río.

“Finalmente al río, cuando llueve, van a dar los despojos vegetales y toda esa tierra que se mueve aquí, que además es necesario decirlo, son grandes acumulados de cenizas volcánicas, eso lo ve uno en el color de río cuando se crece, ya nos ha causado problemas”.

Insistió en que el departamento del Quindío es un territorio en crisis ambiental por la densidad poblacional y  porque es el departamento con los ecosistemas más modificados de Colombia.

“Hemos registrado las muertes masivas de abejas y de insectos, tenemos los más altos índices del país de morbilidad y mortalidad generados por factores contaminantes del agua y del aire. Existe un afán que es como feroz, sin límite, agresivo, de más construcciones, de más gente, de más actividades económicas, de más empresas que se traen aquí, pues uno llega a la conclusión de que nos estamos suicidando como sociedad, que estamos poniendo en peligro nuestra vida, nuestro futuro, después de esto, qué futuro nos espera a nosotros, una cosa que sí nos queda claro, es que mañana no va a ser mejor para nosotros permitiendo este tipo de cosas”.

Colombia es un país ecuatorial y por esta ubicación llega más energía por metro cuadrado proveniente del sol, y eso explica porque hay más agua, en los extremos de la tierra la diversidad ecológica es más pobre.

“Siendo un país tan pequeño, que no somos ni el 1% de las tierras emergidas en el planeta, somos el séptimo país con más agua en el mundo. Por eso se instalan acá estos monocultivos, porque crecen más rápido y dan más frutos con el tiempo. Además, tienen otras ventajas, que son las administraciones corruptas. Es un crecimiento económico ad infinitum en un planeta que tiene recursos limitados”.

Según el ambientalista, los dueños de las aguacateras son grandes terratenientes, y que estas personas son dueñas del 4 % del departamento. 

“Eso ya es muy grave, pero más grave aún es que vamos a quedar dependiendo, para la calidad del agua de unos extranjeros”.

Por último, señaló que se está desplazando al campesinado, a los locales, por empresas extranjeras. 

“Los campesinos no son simplemente gente, son grandes portadores de una cultura, que es la cultura campesina, ellos son los que saben cómo se cultiva la comida, los que conocen los ciclos de la naturaleza, los que saben que toca  cuidar las corrientes de agua porque si no se quedan sin agua en la finca y portan formas de ser, son solidarios, son amables, son generosos, esas cosas se están perdiendo cuando se cogen a los campesinos y los van arrinconando en los pueblos donde no pueden cultivar una mata de maíz, donde no le pueden enseñar a sus hijos para qué sirven las plantas”.

Ley segunda, ¿para unos o para todos?

De acuerdo con Álvaro Palacio, presidente de Asohofrucol, el departamento del Quindío y toda la Región Andina, está sujeta a la ley segunda, pero tiene muchas contradicciones. “En esta todo es prohibido y todo es protegido, pero realmente nada es protegido y todo es permitido, por lo que hay caficultura, ganadería y otras prácticas agropecuarias. Está prohibida la infraestructura pesada, pero allí están los municipios cordilleranos y se construye en áreas rurales ‘protegidas’ por la ley segunda y contra ninguna de estas actividades hay acciones o regulación por parte de las autoridades o quejas de la población, solo en contra del aguacate hass, lo que no es entendible desde el punto de vista de igualdad de todas las explotaciones”. 
En ese sentido, desde Satagro indicaron: “Hay una desigualdad grande, porque a los aguacateros sí le están exigiendo mil cosas por estar en ley segunda, pero a los predios vecinos, con cultivos de café, plátano, entre otros, no les exigen cumplir con disposiciones ambientales, con barbechos, no los vigilan a ver qué agroquímicos usan y en qué cantidades. En esos cultivos el uso de agroquímicos es incluso mayor al que nosotros podemos usar en el hass. ¿La ley es para un subsector o para todos?”. 

 


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