El autor manifestó que la obra fue alterada. La alcaldía sostiene que se trató de una recuperación con la ayuda de artistas locales.
Hay polémica en el municipio de Montenegro por la intervención de Estampa Cafetera, obra de gran formato creada en la técnica de alto relieve sobre tierra —barranquismo—, ubicada en el sector de la antigua estación del tren y elaborada en el año 2012.
Según el alcalde, la obra, que tiene imágenes alusivas a la cultura cafetera, tradiciones y el paisaje, se encontraba en mal estado, lo cual llevó a la administración a adelantar un proceso de intervención y recuperación, lo cual se ejecutó con talento local. Sin embargo, esto causó el rechazo del artista quien dijo que la obra había sido alterada y modificada sin su consentimiento.
Daniel Mauricio Restrepo Izquierdo, alcalde de Montenegro, dijo que tomó esta decisión para optimizar los recursos con los que cuenta el municipio. Señaló que conoce a fondo los antecedentes de esta obra porque en su momento fungía como secretario de Cultura del municipio.
“Luego de la creación, se han tratado de hacer una serie de restauraciones —con el autor— las cuales las hemos considerado mucho más costosas que el pago por la obra en sí. Por ejemplo, la más reciente intervención fue un contrato por el orden de los $20 millones, dinero que nos parece elevado para las condiciones de un municipio como Montenegro”, dijo.
El alcalde aseguró que en la restauración participaron jóvenes del municipio. “Solo conseguimos los recursos logísticos, la pintura y con los empleados de la administración hicimos la limpieza de la zona. No gastamos ni la décima parte de lo que era exigido por el artista”, explicó el mandatario.
Restrepo Izquierdo dijo; “observamos que el diseño original, tiene en la placa del jeep willys las letras JCR, las cuales sin consulta fueron cambiadas por las letras PAZ, intervención que estuvo a cargo del mismo creador de la obra”, recalcó Restrepo Izquierdo.
Violación a la propiedad moral
Por su parte el autor, el artista Juan Carlos García Giraldo, manifestó que la obra sí fue alterada. Asegura que ha considerado retirar la firma, al no considerarla como propia y aseguró que ya se encuentra estudiando salidas jurídicas al particular.
“Tengo mucho descontento con la intervención. Se le comuniqué personalmente al alcalde que, si lo iba a realizar, tendría que estar a cargo de personas idóneas y pedirme el consentimiento, pues mi propiedad moral aún sigue vigente y hasta 70 años después de muerto. Lo único que reclamo es que se me vulneraron mis derechos y se aplicaron colores muy planos y se modificaron algunas formas. No se hizo una curaduría previa a la realización de esta intervención”, dijo.
Y agregó: “Si el alcalde no se disculpa públicamente en que se cometió una equivocación, el siguiente paso será retirar mi firma de un trabajo que ya no siento mío. Me han golpeado, han herido mi propiedad moral”.
Fue una recuperación
Frente al particular, el también artista Jorge Alberto Trujillo Hincapie, quien participó de la restauración, dijo: “Lo que realmente se hizo fue una recuperación porque estaba en detrimento patrimonial fuerte y se estaba desbarrancando. Ya había sido intervenida pictóricamente y dentro de la presentación que había hecho el artista anterior usó una cantidad de pintura que ocasionó la desaparición de parte de la fauna que no aparecía porque se aplicó un solo color. Buscó hacer el realce, pero por culpa del deterioro en el que estaba no se apreciaba bien el color y se usó el mismo pigmento del artista”, dijo.
Y añadió: “Es como cuando tienes un hijo que dejan abandonado y luego de un tiempo es adoptado por otra familia que le entrega principios, valores, vida, fortalecimiento y entonces luego aparece el padre inicial a rechazar lo que se hizo”, dijo.
Frente al tema de los colores, indicó que obedece a la tonalidad de las recién aplicadas pinturas, pero incluso resaltó la recuperación del paisaje.
“Lo que hicimos fue resaltar los elementos de la fauna, algo que fue ignorado en la misma restauración. Había formas que parecían hojas y luego de mirarlas en detalle se trataban de barranqueros, las flores se asemejaban a las hojas”, dijo el artista.
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Una voz experta
Sobre este tema, la directora del Museo de Arte de Armenia y del Quindío, Maqui, María Cristina Mejía, opinó: “En esta clase de obras el artista cede la misma, pero solo la puede intervenir él mismo o bajo la autorización o parámetros indicados. Aquí las administraciones municipales tienen una responsabilidad que les fue adjudicada en la ley general de Cultura y deben fijarse al contratar, para que los artistas establezcan los términos en los cuales se pueda restaurar o mover. Es una línea muy delgada puesto que la ley protege a los artistas”, dijo.
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