Reconstruir sus viviendas no ha sido fácil: algunos damnificados han conseguido materiales, mientras otros siguen esperando ayuda.
En medio de las dificultades, los habitantes del sector de Quebradanegra, en Calarcá, continúan recuperándose tras el incendio del 15 de julio que arrasó con todas sus pertenencias.
El fuego consumió 25 viviendas y dejó a 30 familias sin nada, además de provocar la muerte de una mascota por inhalación de humo.
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Han pasado 42 días desde la tragedia que en su momento despertó la solidaridad de los quindianos. La comunidad recibió mercados, kits de aseo, ropa, cobijas, utensilios de cocina y otros elementos que aliviaron en parte las necesidades inmediatas.
Algunos damnificados han logrado reconstruir gracias al apoyo de familiares, amigos y personas solidarias que les han entregado materiales. Otros, en cambio, aún esperan ayuda para contar de nuevo con un techo que les permita superar la difícil situación.
Aunque persisten momentos de tensión —a veces con deseos de rendirse y otras con esperanza de pasar la página— los afectados valoran el respaldo recibido tanto de las autoridades, que actuaron hasta donde lo permitió la ley, como de la ciudadanía. Sin embargo, insisten en que no los dejen solos en el reto de volver a empezar.
Apoyo
El presidente de la Junta de Acción Comunal de Quebradanegra, Lázaro Rivas, reconoció el respaldo recibido en los primeros días, aunque aseguró que la situación sigue siendo crítica.
“Hay complicaciones en la construcción de las viviendas. La alcaldía nos apoyó hasta donde pudo, porque el lugar de la emergencia es un asentamiento y la ley limita la intervención en estos casos. Nos entregaron guaduas, algunas tejas y otros elementos para empezar a reparar las casas”, señaló.
Agregó que algunos residentes han recurrido a préstamos en bancos o conocidos para comprar materiales y levantar viviendas más seguras. “Entre todos se ayudan, la comunidad es unida, pero falta lo primordial: el material. En algunas fincas donaron guaduas, pero el hierro y el zinc son costosos. Algunos trabajan y compran poco a poco, pero muchos no tienen empleo ni presupuesto suficiente”, explicó.
Rivas puntualizó: “Pedimos a las empresas, como las ferreterías, que nos apoyen directamente. Que vengan, conozcan la situación y colaboren con estas familias”.

Los contrastes
La Crónica regresó al escenario de la tragedia para conocer cómo avanza la comunidad. Allí se evidencian dos realidades.
Por un lado, está el caso de Sandra Milena Zapata, quien poco a poco levanta su vivienda gracias al respaldo de familiares y amigos.
“Ya levantamos unos muros. Tras el incendio nos colaboraron con tejas, guaduas, alambre y puntillas. Pero nos toca buscar el dinero. Nos ha ido bien, Dios no nos desampara”, relató.
Zapata, quien trabaja en arreglo de uñas, perdió sus implementos en el incendio pero los recuperó y retomó su oficio, lo que le ha permitido adquirir nuevos materiales. “Hay conocidos que nos apoyan, hemos encontrado personas de buen corazón. El alcalde también nos ha colaborado”, dijo.
Actualmente vive con su madre y destacó que su hijo recibió apoyo de un amigo: “Ahí vamos en la lucha, poco a poco superando esta situación”.
En contraste, Jorge Eliécer Osorio no ha logrado avanzar. No tiene empleo y apenas ha instalado unas guaduas donadas. “No tengo cómo comprar materiales para la construcción ni para levantar un muro que proteja de deslizamientos o inundaciones”, afirmó.
Osorio añadió: “La guadua que me regalaron es lo único que he podido aprovechar. Esperamos que la gente no nos olvide, ya pasó un mes, pero seguimos con esas necesidades”.
Una situación similar vive Angie Daniela Vargas, quien intenta reconstruir su vivienda sin éxito. “Esto no se supera, uno se resigna, pero no ha sido fácil porque no tengo empleo ni sé cómo conseguir materiales”, expresó.
Por ahora vive en la casa de su madre y espera una oportunidad laboral en construcción, su oficio. “Hacemos un llamado a los calarqueños y a los quindianos para que nos sigan ayudando. La mano que nos dieron tras el incendio fue grande, pero muchos aún tenemos dificultades y necesitamos cooperación”, concluyó.
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